La gran derrota del Pacto Histórico en Tunja

Nicolas Cortes. Foto | Hisrael Garzonroa

La candidatura de Gerson Nicolás Cortés apenas alcanzó 6.647 votos y terminó en el cuarto lugar. El resultado contrasta con el amplio respaldo que el petrismo había obtenido este mismo año en las elecciones al Congreso y en las dos vueltas presidenciales, y representa uno de los mayores reveses políticos para ese sector en la capital boyacense.

Si hubo un gran derrotado en las elecciones atípicas para la Alcaldía de Tunja fue el Pacto Histórico.

Para Gerson Nicolás Cortés Esteban, los 6.647 votos obtenidos pueden representar el inicio de una carrera política y un importante capital electoral. Sin embargo, para la colectividad que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia el resultado constituye un fuerte revés político.

La razón es sencilla: hace apenas unos meses el Pacto Histórico había demostrado ser la principal fuerza electoral de la capital boyacense.

En las elecciones legislativas de este año obtuvo 20.651 votos al Senado y 19.943 votos a la Cámara, las mayores votaciones entre todas las listas que participaron en Tunja.

Posteriormente, en la primera vuelta presidencial, Iván Cepeda consiguió 44.197 votos, frente a 35.346 de Abelardo de la Espriella. En la segunda vuelta amplió la ventaja al obtener 57.709 sufragios, mientras De la Espriella alcanzó 47.609.
Con esos antecedentes, el Pacto Histórico llegaba a la elección extraordinaria de alcalde con la expectativa de disputar seriamente el poder local e, incluso, conquistar por primera vez la Alcaldía de Tunja.

Por esa razón, durante las últimas semanas de campaña el movimiento volcó buena parte de su dirigencia nacional sobre la ciudad.

Aquí estuvieron el excandidato presidencial Iván Cepeda, la congresista Aída Quilcué, la senadora María José Pizarro, el representante David Racero, el exgobernador de Nariño Camilo Romero y otros dirigentes nacionales, quienes participaron en actos públicos y recorrieron distintos sectores promoviendo la candidatura de Cortés.

Sin embargo, ese despliegue político no se reflejó en las urnas. Lejos de disputar el primer lugar, el candidato del Pacto terminó cuarto, detrás de Rafael Acevedo Pedroza, Yamir Oswaldo López Peña y Sandra Milena Estupiñán.

La campaña tampoco logró transmitir la fortaleza que se esperaba de un movimiento que venía de ganar las elecciones nacionales en Tunja.

Los principales actos públicos dejaron dudas sobre su capacidad de convocatoria. El encuentro realizado con Iván Cepeda en un predio aledaño al Parque Recreacional del Norte tuvo una asistencia inferior a la esperada y algo similar ocurrió con la visita de Aída Quilcué, donde, además, varios asistentes echaron de menos propuestas más concretas para la ciudad.

A ello se sumaron las divisiones internas. Aunque Cortés fue avalado por el Pacto Histórico, distintos sectores de la colectividad no actuaron de manera unificada. Su candidatura fue identificada principalmente con el liderazgo del exrepresentante Pedro José Suárez Vacca, mientras otras figuras del movimiento mantuvieron una participación menos visible durante la campaña.

Incluso, la diputada Maryory Catherin Ortiz Álvarez, elegida por el Pacto Histórico, decidió respaldar a José Ricardo López, quien obtuvo apenas 285 votos, equivalentes al 0,65 % de la votación.

Lo ocurrido en Tunja representa un cambio significativo frente a la tendencia que el petrismo había mostrado en los últimos años.

Desde la elección de Gustavo Petro en 2022, el movimiento había registrado un crecimiento sostenido en la capital boyacense, consolidándose como la principal fuerza electoral en las elecciones legislativas y presidenciales de 2026.

Por eso sorprende que, apenas unos meses después, no lograra trasladar ese respaldo a una elección de carácter local.

El resultado deja varias preguntas abiertas: ¿el voto por Petro y por Iván Cepeda era un respaldo al proyecto político nacional, pero no necesariamente a sus candidatos locales? ¿La campaña no logró conectar con las preocupaciones de los tunjanos? ¿Pesaron más las divisiones internas que el respaldo de las figuras nacionales?

Las respuestas seguramente serán motivo de análisis dentro del propio Pacto Histórico.

Lo cierto es que la colectividad perdió una oportunidad que parecía histórica. Después de haber demostrado que podía ganar en Tunja las elecciones al Congreso y la Presidencia, aspiraba a convertir ese respaldo ciudadano en el control de la Alcaldía.
El cuarto lugar de Gerson Nicolás Cortés no solo representa la derrota de un candidato. También obliga al Pacto Histórico a revisar su estrategia política en Boyacá, fortalecer sus liderazgos regionales y definir si su éxito electoral depende exclusivamente del arrastre de sus figuras nacionales o si está en capacidad de construir liderazgos locales con suficiente fuerza para ganar por sí solos.

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