Los tipos duros no bailan

Imagen creada con IA
Por | Martha Patricia Moreno Moreno / Comunicadora social Periodista_ Mag. Educación superior

Sonaba Cali Pachanguero de Niche, todos salieron a bailar y quedé atrapada por un tipo duro; quedé pescada como una trampa en una trampa, y me dio un desgano feroz, pero accedí al baile, que algo sé, quizás porque los movimientos de cadera, ni técnica tienen, y confieso que la pasé extremadamente mal. Nunca se le debe dar la espalda, a un tipo que no sepa bailar.
El hombre no era que bailara mal, sólo que los movimientos eran la mezcla entre la coreografía de borracho y ataque de espasmos; se movía con una fuerza de toro y los dos pies izquierdos; había que verlo y no imaginarse las secuelas como lo escribe el libro: “Los tipos duros no bailan” Su autor Norman Mailer, quien dijo que la violencia es la última guarida del hombre impotente, y aun así al escritor no le tembló la mano para apuñalear dos veces a su esposa, la artista Adele Morales en 1960.

El baile no es fuerza, es conexión, pero “Patas de plomo” pertenece a la tribu que no baila, porque no saben manejar las emociones; sin embargo, les atañe a las estructuras sociales, las que tienen todos los pueblos, a un ‘Juanito Alimaña’ o ‘una chica plástica’. Y /o que reafirman los versos como ‘pronto llegará / el día de mi suerte’ o ‘no importa tu ausencia / te sigo esperando’: Rimas que conforman su prontuario popular para manifestar en algo los sentimientos.

Los que intentan bailotear avasallando, ocultan su falta de ritmo bajo una fachada de control y masculinidad rigurosa, sienten que exponerse en la pista de baile los hace sentir flojos y con la temeridad a ser juzgados.

Un tipo a lo bestia que espanta una fiesta a pisotones, debería intentar bailar dando pasos cortos, de lo contrario será por siempre un palo en estado puro.

Los grandes bailarines no son geniales por su técnica, son geniales por su pasión como Joaquín Sabina, y las noches de boda: Que el fin del mundo te pille bailando, que el escenario te tiña las canas, y que no te cierren el bar de la esquina.

ESCRITO AL MARGEN: _ Castillo, sí que bailaba salsa_ Hay latidos que no mienten, a veces voy despacio como si fueras junto a mí, te pregunto qué harías, y aunque nadie más te vea encuentro la respuesta, que no hace falta decir nada, que me dejaste la vida resuelta, y me duermo antes que tú, y otras te duermes antes que yo, pero que soñamos el mismo sueño, aunque el reloj diga que no.

    Publicidad

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Confirma que no eres un bot:


    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.