Gobierno y oposición, primer mes: un sabor agridulce

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Hablemos claro

Julio César Vásquez Higuera, exalcalde de Paipa

Es cierto, un balance de los primeros 30 días para un gobierno que tiene 1.430 por delante es apresurado y se queda corto e incompleto.

Solo que estos comentarios no pretenden ser eso; son apenas las iniciales impresiones de este escribidor sobre algunos hechos de estas cuatro semanas. Y me ratifico: me dejan un sabor agridulce. Y comencemos por algunos lunares de la nueva administración: la intromisión del Gobierno ante la Junta Directiva de la CCI. No es buen augurio este hecho para la independencia que deben tener los gremios en defensa de sus sectores.

“Convocaré a todos mis compatriotas”, anunció el Presidente en su posesión. Está bien que lo haga desde el sector público, pero ¿intervenir en decisiones del sector privado solo porque la reputada economista Carolina Soto es esposa de Alejandro Gaviria, exministro de Santos y Petro? Ojalá que no, pero este sectarismo que se avizora no es bueno para la unidad nacional que debe encarnar el Presidente.

La levedad del Ministro de Vivienda. Frente a su justificación de esos tres días en Santa Marta: no, Ministro, dejar de ver a su familia un fin de semana no es destruirla y usted se equivoca al colocar el servicio público en igual nivel al de su familia y su función de padre.

Cómo se ve que el paso por la Alcaldía de Bucaramanga no le enseñó que el servicio público connota una actitud que trasciende el ámbito familiar y se convierte en una vocación que trae grandes responsabilidades y exige ingentes cuotas de sacrificio; el servicio público es un verdadero apostolado que pide entrega, trabajo permanente y esfuerzos mayores por cumplir sus funciones.

A cinco días de la tragedia, el ministro se equivocó de prioridad y ojalá haya aprendido de este error inmenso. El reconocimiento de los Altos del Golán. El manejo de las relaciones exteriores es delicado, exige de un gobernante grandes dosis de prudencia, de tacto y de consultas con expertos al tomar decisiones.

Al reconocer la soberanía de Israel sobre gran parte de esta meseta siria, Colombia desconoce que sus relaciones exteriores se fundamentan en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia (art. 9, C. N.); desconoce que la Carta de las Naciones Unidas prohíbe adquirir territorios por la fuerza, posición ratificada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Nos preguntamos: ¿se dieron consultas con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, de la cual hace parte el expresidente Iván Duque, con muchos amigos en el nuevo Gobierno? Y, sobre todo: ¿se consultó esta decisión con el nuevo embajador ante la ONU, el reputado constitucionalista Mauricio Gaona? ¿Para qué nombran un embajador ante este importante organismo internacional cuando la decisión apresurada del Presidente atenta contra los dictados de este mismo organismo? Por favor, más coherencia administrativa y política…

Solo esperamos que estos ‘lunares’, y otros que por falta de espacio no mencionamos, no persistan y que, con el paso de los días, este nuevo Gobierno afine sus estrategias y fortalezca su gestión pública. Por demás, es de reconocer la continua presencia regional del Gobierno y su dinámica para enfrentar una tragedia que se encontró en el primer día hábil de su mandato. Por favor, hay que darle tiempo al tiempo y confiar en este Gobierno que recién inicia.

El papel de la oposición. Bastante agridulce, diría que más negativo que positivo. Solo dos comentarios: el gabinete en la sombra. Pues muy sombrío, muy opaco, por sus integrantes: los mismos, con las mismas. Qué desatino elegir a los ministros cuya gestión contribuyó al fracaso y a la castigada (en las urnas) gestión del gobierno Petro. ¿Qué autoridad tiene este gabinete para criticar al nuevo Gobierno cuando los colombianos eligieron precisamente un cambio, dada la desastrosa gestión del pasado presidente y la incompetencia de la gran mayoría de sus ministros? ¿Y tienen la osadía de llamarlo ‘Gabinete por la vida’, cuando el fracaso de su Paz Total devino en cuántos muertos, heridos, destrucción y asesinato de más de 700 líderes sociales? No hay derecho a tanta desfachatez, tanto sainete y tanto engaño.

El derecho de réplica: otro sainete. Dos días después de presentado el libro de la verdad por el nuevo Gobierno, Petro y Cepeda ejercieron su ‘derecho de réplica’. ¡Qué desperdicio de esos minutos! No replicaron nada al libro del Gobierno, solo lugares comunes, populismo y demagogia. Por parte de Cepeda: “Solo el pueblo organizado salva al pueblo”. ¿Qué es eso? ¿Entonces, la labor de la Defensa Civil, de los organismos de salud, de las autoridades, de la empresa privada, no cuenta? Que las obras de reconstrucción en zonas afectadas se contraten directamente con las Juntas de Acción Comunal.

¿Qué es eso? Cuando un informe de la Contraloría nos cuenta que, en la vigencia del año 2024, de 1.125 de estos convenios, solo 28 (el 2,4 %) reportaron algún avance real.

Llamados a evitar que fuerzas foráneas repriman a nuestra población. ¿En esta tragedia? ¡Qué desorientación tan grande! ¿Y Petro? El mentiroso de siempre: dijo: desde el primer segundo se ha debido utilizar en la tragedia el buque hospital Benkos Biohó (de su Gobierno); cuando la nueva ministra de Salud nos aclara que este buque no operaba desde el 14 de junio pasado por falta de personal y de combustible. Que la acción del Gobierno es una inteligencia militar de Israel en Colombia, que las 100 primeras horas fueron un desastre mayor por culpa de Abelardo, que necesitamos soberanía (cuando el país reconoce la ayuda extranjera en esta tragedia). En fin: propuestas y opiniones absurdas, torpes, populistas e irresponsables.

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