
Hoy quiero explicarles, de manera sencilla, en qué consisten las Resoluciones 101 120 y 101 126 de 2026 de la Comisión CREG sobre ahorro de energía y qué significa para los hogares, comercios y empresas. Esta es una medida valiente que le ha tocado implementar al presidente Abelardo de la Espriella y a la ministra de Minas y Energía Arboleda frente al estado crítico en el que el Gobierno anterior dejó el sistema eléctrico. Colombia enfrenta un momento energético exigente y se acercan meses de una sequía que podría ser muy fuerte (Fenómeno de El Niño). Por eso, les cuento cómo funciona esta medida y cómo podemos contribuir entre todos a cuidar la energía que Colombia necesita.
La lógica de la CREG es sencilla. Cada usuario tendrá una meta calculada con base en su propio consumo histórico. No se trata de comparar su consumo con el del vecino, sino de mirar cuánto consume normalmente cada hogar o negocio y buscar ahorros. No es un castigo: es una invitación a consumir de manera eficiente.
Un ejemplo práctico: si la referencia de consumo de un hogar es 100 y su consumo está entre 90 y 110, no hay cobro adicional ni incentivo. Si supera 110 (más del 10 %), el consumo que exceda ese límite tendrá un cobro adicional. Por el contrario, si es menor a 90 (reducción de más del 10 %), podría recibir un beneficio por el ahorro logrado. Si usted ahorra, recibe un incentivo.
¿De cuánto es el cobro adicional sobre el consumo que exceda el límite? Para los estratos 1, 2 y 3 será del 30 %; para los estratos 4, 5 y 6, del 50 %; y para usuarios comerciales e industriales, del 70 %. Ese dinero no va al Gobierno ni es un ingreso adicional para las empresas. Los recursos recaudados de quienes consuman por encima de su límite se utilizarán para pagar a quienes efectivamente reduzcan su consumo. El incentivo está diferenciado por estratos y por tipo de usuario.
Por cierto, la primera factura será pedagógica. Si un usuario consumió de más, verá cuánto habría sido el cobro, pero no tendrá que pagarlo todavía. Si ahorró energía durante ese primer ciclo, ese ahorro sí comenzará a contabilizarse a su favor. Y no se trata de dejar de usar el aire acondicionado o los ventiladores. Se trata de consumir de manera eficiente: desconectar cables que no usamos, cambiar bombillos por LED y evitar consumos innecesarios.
Hablar de ahorro de energía tiene un costo político, pero este programa es por el bien del país. El presidente Abelardo de la Espriella y la ministra Arboleda, al implementarlo, están protegiendo a los colombianos frente al riesgo de un apagón, incluso en las zonas donde hace más calor. Hoy la medida no aplica para los municipios oficialmente identificados como afectados por el terremoto del 10 de agosto.
Necesitamos guardar agua y gastarla lentamente. Necesitamos consumir menos para que los embalses puedan recuperarse y llegar lo más altos posible a la parte más fuerte de la sequía y, así, el agua nos alcance. Si somos cuidadosos con nuestro consumo, podemos superar este momento. Cada kilovatio que ahorremos hoy ayuda a proteger la energía que Colombia necesitará mañana











