Tunja, el primer examen del Pacto Histórico tras perder la Presidencia

Cortés junto a Iván Cepeda, Aida Quilcué y David Racero. Fotos | Campaña Nicolás Cortés a la Alcaldía Tunja

Nunca antes tantos dirigentes nacionales de un mismo partido habían desembarcado en la capital boyacense para respaldar a un candidato a la Alcaldía. Después de convertir a Tunja en uno de sus principales bastiones electorales este año, el movimiento de Gustavo Petro decidió jugarse aquí buena parte de su capital político. Hoy cerrará campaña con María José Pizarro, Camilo Romero y Eduard Sarmiento.

Lo que está ocurriendo en Tunja no tiene antecedentes en la historia política de la ciudad.

Nunca antes una campaña para la Alcaldía había reunido a tantas figuras nacionales de un mismo partido como ocurre con el Pacto Histórico, que convirtió la aspiración de Gerson Nicolás Cortés Esteban en una prioridad política de alcance nacional.

Después de perder la Presidencia de la República frente a Abelardo de la Espriella, la colectividad de Gustavo Petro parece haber escogido a Tunja como el primer escenario para medir si la fuerza electoral que exhibió durante las elecciones de este año puede traducirse ahora en el control de un gobierno local.

En los últimos días han visitado la ciudad el senador Iván Cepeda, la senadora Aída Quilcué y el senador David Racero. Este viernes será el turno de la senadora María José Pizarro, del senador Eduard Sarmiento y del exgobernador de Nariño y excandidato presidencial Camilo Romero, quienes iniciarán la jornada con un desayuno de fritanga en la Plaza de Mercado del Sur antes del cierre de campaña.

Solo ha faltado el propio Gustavo Petro. Aunque nunca se anunció oficialmente una visita del exmandatario, entre los simpatizantes del Pacto existe expectativa por un eventual pronunciamiento de última hora en favor de su candidato, como ya ha ocurrido en otras campañas políticas a través de sus redes sociales.

Aun sin su presencia física, prácticamente toda la primera línea política del Pacto Histórico ha pasado por Tunja para pedir el voto por Gerson Nicolás Cortés.

La apuesta tiene una explicación. En las elecciones legislativas y presidenciales de este año, el Pacto Histórico obtuvo en Tunja una de las votaciones más altas entre todas las fuerzas políticas, consolidándose como uno de los partidos con mayor respaldo en la ciudad. Ese resultado llevó a su dirigencia nacional a considerar que existían condiciones para disputar la Alcaldía con posibilidades reales.

Sin embargo, esa decisión también elevó considerablemente el riesgo político para la colectividad.

Si Cortés logra la victoria, el Pacto Histórico podrá presentar a Tunja como su primera gran conquista territorial después de la derrota presidencial y como la confirmación de que mantiene un importante caudal electoral.

Pero si el resultado le es adverso, la lectura también será nacional. Después de comprometer a buena parte de su dirigencia y convertir esta elección en una causa política, una derrota abriría interrogantes sobre la capacidad del movimiento para convertir el respaldo obtenido en las urnas durante las elecciones nacionales en triunfos de gobierno en los territorios.

Por eso, la elección del próximo domingo trasciende ampliamente el ámbito local. No solo definirá quién gobernará Tunja durante los próximos 17 meses. También servirá para medir si la fuerza política que convirtió al Pacto Histórico en uno de los partidos más votados de la ciudad este año puede consolidarse en el poder local o si aquellas votaciones respondieron únicamente a la dinámica de una elección nacional.

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