¿Carlos Amaya no quiere más deuda o Boyacá ya no puede endeudarse?

El exdiputado Rodrigo Rojas lanzó una grave denuncia sobre las finanzas del departamento: asegura que el Gobierno de Carlos Amaya habría frenado el proceso para buscar un nuevo empréstito porque una evaluación de riesgo podría dejar en evidencia que Boyacá no tendría indicadores suficientes para asumir más deuda. “Dejaron al departamento sin capacidad de pago”, afirmó.

Una cosa es no querer endeudarse y otra, bastante más grave, es no poder hacerlo.

Esa es la discusión que acaba de abrir el exdiputado Rodrigo Rojas luego de que el gobernador, Carlos Amaya, anunciara que, por ahora, no solicitará autorización de la Asamblea de Boyacá para contratar un nuevo empréstito.

Amaya aseguró esta semana que el crédito, con el que se había hablado de financiar proyectos como la adquisición de buses escolares, no es actualmente una prioridad y que el asunto ni siquiera ha sido discutido con su equipo de gobierno y los diputados.

Según el Gobernador, la prioridad inmediata de su administración será atender los efectos del fenómeno de El Niño. Hasta ahí, podría entenderse como una decisión de Gobierno: aplazar nueva deuda para concentrar los esfuerzos y recursos en otra emergencia.

Pero Rojas puso sobre la mesa una versión mucho más preocupante. Según el exdiputado y dirigente de oposición, el empréstito no habría sido archivado por prudencia financiera ni porque Amaya hubiera decidido voluntariamente renunciar a más deuda, sino porque las cuentas del departamento no aguantarían el examen necesario para salir nuevamente a buscar crédito.

“Se le cayó el empréstito al gobernador Amaya, y no fue por un ataque repentino de responsabilidad o por su generosidad”, afirmó Rojas.

El exdiputado aseguró que funcionarios de la propia Gobernación les habrían informado a él y a su equipo que la administración departamental tuvo que detener el proceso relacionado con la calificadora de riesgo porque los indicadores financieros podrían arrojar una calificación negativa o insuficiente para respaldar un nuevo endeudamiento.

La afirmación es especialmente delicada porque, de comprobarse, cambiaría por completo la explicación entregada hasta ahora sobre el frustrado crédito. No estaríamos hablando simplemente de un Gobernador que decidió no pedir prestado, sino de un departamento que podría estar encontrando dificultades para demostrar que tiene cómo pagar más deuda.

“Dejaron al departamento sin capacidad de pago”, sentenció Rojas. Y fue todavía más allá. El dirigente opositor responsabilizó de esa supuesta situación al manejo financiero de la administración Amaya y aseguró que los sobrecostos, el despilfarro, la mala planeación, los problemas de recaudo y los endeudamientos anteriores ya estarían pasando factura.

“Aplaudimos que se caiga este nuevo endeudamiento, pero nos queda la gran preocupación sobre la terrible situación financiera que enfrenta Boyacá”, señaló. La denuncia deja entonces varias preguntas que el Gobierno departamental debería responder con cifras y documentos:

¿En qué estado se encuentra realmente la capacidad de endeudamiento de Boyacá? ¿Se inició algún trámite o estudio ante una calificadora de riesgo para respaldar un nuevo empréstito? ¿Ese proceso fue suspendido? ¿Por qué? ¿Qué calificación tiene actualmente el departamento y cuánto margen real conserva para contratar nueva deuda?

Porque después de tantos anuncios de obras, proyectos e inversiones hechos por el Gobernador en diferentes municipios, conocer la verdadera salud de las finanzas departamentales es una discusión que debería tratarse en la Asamblea y en diferentes escenarios políticos.

Rojas cerró con una acusación demoledora: “Esperamos que los cientos de anuncios que hizo el Gobernador a lo largo y ancho del departamento no se queden, como siempre, en promesas, porque lo que queda en evidencia es que el departamento se quedó sin plata y tiene quebrado a Boyacá”.

La pelota queda ahora en la cancha de Carlos Amaya. Porque si el Gobierno tiene cómo demostrar que Boyacá conserva una situación financiera sólida y capacidad suficiente para endeudarse, debería hacerlo y desmentir con documentos a Rojas.
Pero si no los muestra, quedará flotando una pregunta mucho más incómoda que la del empréstito: ¿Amaya decidió no endeudar más a Boyacá o las cuentas de Boyacá ya no le permiten hacerlo?

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