Las autoridades municipales, en cabeza del alcalde, Germán Ricardo Camacho, realizaron un recorrido por el corredor férreo, desde el sector de Corinto hasta los límites con Duitama, y encontraron problemas de movilidad y seguridad vial que deberán resolverse antes de que aumente la operación ferroviaria. Aunque la Alcaldía respalda la recuperación del tren, advierte que después de años de abandono la carrilera terminó convertida en una especie de “tierra de todos y de nadie”.
Paipa quiere que vuelva el tren, pero también quiere que su regreso no termine convertido en un nuevo problema de movilidad y seguridad para la ciudad.
Esa es la principal conclusión de un recorrido realizado por la Administración municipal a lo largo del corredor férreo, desde el sector de Corinto, pasando por el área urbana, hasta los límites con Duitama.
La inspección permitió identificar diferentes situaciones que deberán solucionarse a medida que avance la recuperación de la infraestructura ferroviaria y aumente la utilización de un corredor que durante años permaneció prácticamente abandonado.
El problema es particularmente evidente en el casco urbano. Allí existen puntos en los que la interacción entre vehículos, peatones, calles y la línea férrea está generando dificultades de movilidad y riesgos para la seguridad vial.
Según explicó el alcalde, Germán Ricardo Camacho, incluso se han presentado situaciones de vehículos que quedan atrapados en sectores de la línea férrea.
#ENTREVISTA | 🗣«Todos los municipios le dimos un poco la espalda al tren. En realidad era una tierra de todos y de nadie».
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“En el casco urbano es más que evidente la situación de problemas de seguridad vial”, señaló el mandatario, quien advirtió que las condiciones actuales también generan dificultades para la movilidad.
“Somos amigos del tren”
El Alcalde dejó claro que sus observaciones no significan una oposición a la recuperación ferroviaria. Todo lo contrario.
“Somos amigos del tren, claro que sí”, señaló el mandatario al destacar las posibilidades de desarrollo y los beneficios económicos, turísticos y de movilidad que puede representar la reactivación del corredor.
Pero inmediatamente puso una condición: el regreso del ferrocarril debe planificarse de manera articulada con las ciudades y municipios por donde atraviesa. El asunto adquiere especial importancia porque durante décadas ocurrió exactamente lo contrario.
La pérdida de protagonismo del ferrocarril hizo que municipios y comunidades fueran dejando de considerar la carrilera como un elemento central de su ordenamiento y su movilidad.
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“Recordemos que estuvo abandonado durante tantos años que los municipios, no solamente Paipa, todos los municipios le dimos un poco la espalda al tren. En realidad era una tierra de todos y de nadie”, reconoció.
Ahora la situación está cambiando. La recuperación de la infraestructura y la perspectiva de una mayor operación ferroviaria obligan a volver a mirar cruces, accesos, vías urbanas, seguridad vial y la relación de la carrilera con las zonas que crecieron a su alrededor.
Y allí aparece una preocupación que Paipa quiere llevar directamente ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).
Si el corredor vuelve a operar con mayor frecuencia y velocidad, será necesario garantizar que la infraestructura ferroviaria no se convierta en una barrera física que complique la circulación entre diferentes sectores urbanos.
“Ahora que sí va a haber un desarrollo, va a haber unas velocidades, hay una infraestructura, es muy importante que entendamos que los territorios también necesitamos articularnos; que esto no nos divida las ciudades”, manifestó el mandatario.
Su planteamiento es que ocurra precisamente lo contrario: que el regreso del ferrocarril sirva para generar integración y desarrollo alrededor del corredor.
La Administración de Paipa ya adelantó una mesa de trabajo con los contratistas encargados de las intervenciones sobre el corredor para buscar soluciones a los problemas detectados. Sin embargo, el mandatario reconoció que la respuesta no ha sido la esperada. “Los contratistas no han sido tan receptivos como quisiéramos”, aseguró.
Pese a ello, indicó que se alcanzaron algunos acuerdos para comenzar a resolver las situaciones identificadas durante los recorridos. La Alcaldía quiere ahora llevar la discusión a un nivel superior.
La participación del municipio en el encuentro ferroviario realizado en Boyacá será aprovechada para buscar una interlocución directa con el director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y plantearle los problemas que enfrenta Paipa.
La expectativa es avanzar en una mesa de trabajo con la entidad para definir soluciones concretas. La advertencia de Paipa pone sobre la mesa una discusión que cobrará importancia si avanza la recuperación ferroviaria de Boyacá.
Durante décadas, buena parte del corredor perdió actividad y las ciudades continuaron creciendo a su alrededor.
Ahora, con los proyectos para recuperar el tren de pasajeros y carga y aumentar la utilización de la infraestructura existente, los municipios tendrán que volver a integrar la carrilera a sus planes de movilidad y desarrollo urbano.
Eso supone resolver cruces, accesos, seguridad vial, circulación vehicular y peatonal y otros conflictos acumulados durante años de baja utilización de la vía férrea.
Por eso, para Paipa la discusión ya no consiste simplemente en responder si quiere o no el tren. La respuesta a esa pregunta es sí.
El verdadero desafío es otro: cómo hacer que el regreso del ferrocarril conecte a Boyacá sin terminar desconectando los dos lados de las ciudades por donde pasa.











