La situación es crítica en el principal hospital de referencia de Boyacá: Ginecoobstetricia registra una ocupación del 325 %, Urgencias está en 206 %, la UCI Neonatal en 139 % y la UCI de Adultos en 123 %. El panorama vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué pasó con la entrada en funcionamiento de la Clínica Materno Infantil, anunciada por el gobernador Carlos Amaya?
El Hospital Universitario San Rafael de Tunja lanzó un llamado de emergencia. La institución, principal centro hospitalario público de alta complejidad y de referencia para buena parte de Boyacá, informó que enfrenta una nueva sobreocupación que está limitando su capacidad para recibir pacientes en hospitalización y cuidados intensivos.
Las cifras reveladas por el propio hospital son alarmantes: Ginecoobstetricia registra una ocupación del 325 %; Urgencias, del 206 %; la UCI Neonatal, del 139 %, y la UCI de Adultos, del 123 %.
Pero detrás de los porcentajes hay personas esperando atención y camas. En Urgencias hay 166 pacientes a la espera de una cama y otros nueve permanecen allí esperando un cupo en la UCI de Adultos, según el reporte oficial del hospital.
Entre todas las cifras hay una que llama especialmente la atención: la ocupación del 325 % en Ginecoobstetricia.
Es decir, precisamente uno de los servicios relacionados con la atención de mujeres gestantes y maternas registra el mayor nivel de sobreocupación reportado por la institución.
Y esta circunstancia inevitablemente vuelve a poner sobre la mesa la situación de la Clínica Materno Infantil de Tunja, cuya entrada en funcionamiento ha sido anunciada por el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, pero que todavía no está operando plenamente para prestar el servicio para el cual fue concebida.
En medio de una ocupación del 325 % en Ginecoobstetricia y del 139 % en UCI Neonatal en el San Rafael, la demora en disponer de nueva capacidad para la atención materno infantil adquiere una relevancia todavía mayor.
La pregunta resulta inevitable: ¿cuándo entrará finalmente en funcionamiento la Clínica Materno Infantil y qué impacto tendría su operación sobre la presión asistencial que hoy soporta el San Rafael?
La situación también es dramática en Urgencias. El hospital reportó una ocupación del 206 % y 166 pacientes esperando cama.
En términos sencillos, significa que la demanda que está soportando el servicio supera ampliamente su capacidad instalada de referencia.
El problema adquiere una dimensión departamental porque el San Rafael no es un hospital cualquiera. Como institución de alta complejidad y centro de referencia, recibe pacientes remitidos desde diferentes municipios de Boyacá que necesitan especialistas, procedimientos, hospitalización o cuidados que muchas instituciones de menor nivel no pueden prestar.
Por eso, cuando el San Rafael se desborda, la alerta no afecta únicamente a Tunja: compromete la capacidad de respuesta de toda la red que depende de él para los casos de mayor complejidad.
Ante la emergencia, las directivas del hospital explicaron que deben concentrar sus recursos humanos, tecnológicos y asistenciales en quienes presentan mayor gravedad o riesgo para la vida.
“Actualmente enfrentamos una situación de sobreocupación bastante importante”, señaló la institución en un mensaje dirigido a la ciudadanía.
Su prioridad, explicó, es garantizar que los recursos disponibles puedan destinarse a “los pacientes que registran mayor gravedad o que tengan riesgo para su vida”.
El servicio de Urgencias continuará funcionando, pero la atención se priorizará de acuerdo con la condición clínica de cada persona y la clasificación del triage.
Por ello, el San Rafael hizo un llamado para que los pacientes cuyas condiciones puedan resolverse de manera segura en instituciones de menor complejidad acudan oportunamente a esos servicios.
La responsabilidad de descongestionar el hospital no recae únicamente sobre los usuarios. El San Rafael pidió expresamente a las autoridades de salud y a las aseguradoras agilizar los traslados de pacientes hacia instituciones que tengan disponibilidad.
También solicitó habilitar esquemas de atención domiciliaria y de baja complejidad, que permitan liberar capacidad hospitalaria para quienes realmente necesitan servicios especializados.
El reporte oficial presenta este panorama:
Ginecoobstetricia: 325 % de ocupación.
Urgencias: 206 %, con 166 pacientes esperando cama.
UCI Neonatal: 139 %.
UCI Adultos: 123 %, con nueve pacientes en Urgencias esperando cupo.
Los cuatro servicios reportados están por encima del 100 %.
El comunicado del San Rafael deja entonces varias preguntas que deberían responder no solamente las directivas del hospital, sino las EPS, la Secretaría de Salud de Boyacá y el Gobierno departamental.
¿Por qué hay 166 pacientes esperando cama? ¿Cuántos podrían ser trasladados a otras instituciones? ¿Qué está ocurriendo con la capacidad hospitalaria del resto del departamento? ¿Qué medidas inmediatas se adoptarán para descongestionar Urgencias?
Y frente al preocupante 325 % de ocupación en Ginecoobstetricia, aparece una pregunta adicional que cobra especial importancia: ¿qué falta para que la Clínica Materno Infantil entre efectivamente en funcionamiento y ayude a ampliar la capacidad de atención para madres y recién nacidos?

El gerente del Hospital Universitario San Rafael, Germán Francisco Pertuz González, suscribió el llamado de emergencia este 3 de septiembre. El San Rafael sigue atendiendo, pero su propia información muestra una situación excepcional: Urgencias está al 206 %, Ginecoobstetricia al 325 % y 166 pacientes están esperando una cama.
Mientras tanto, una infraestructura llamada precisamente a fortalecer la atención materno infantil sigue sin entrar plenamente en servicio, pese a los anuncios realizados sobre su puesta en funcionamiento.
En una emergencia como la que hoy enfrenta el principal hospital de referencia de Boyacá, cada cama que no está disponible cuenta.











