César Pachón responde a los cuestionamientos de Semana: “No tengo de qué arrepentirme”

Foto | Hisrael Garzonroa

El expresidente de la Agencia de Desarrollo Rural salió al paso de los cuestionamientos publicados por la revista Semana sobre el uso de un avión de la Policía, la contratación de autoridades indígenas y un viaje a China para promover las exportaciones de cacao. Pachón aseguró que el transporte aéreo se hizo mediante un convenio interadministrativo, que los contratos con indígenas respondieron a una política étnica y que sí hubo resultados en materia de exportaciones, aunque reconoció que el cacao que se pretendía enviar a China finalmente no pudo salir por falta de los protocolos fitosanitarios. “Todas mis actuaciones podrán ser escrutadas, pero no tengo de qué arrepentirme”, dijo.

El expresidente de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), César Pachón Achury, salió al paso de los cuestionamientos formulados por la revista Semana sobre su gestión al frente de la entidad y que tuvieron amplia difusión en Boyacá.
Pachón respondió a tres de los asuntos centrales de la publicación: el convenio para disponer de un avión de la Policía durante sus desplazamientos por el país, la contratación de dos autoridades tradicionales indígenas y el viaje de una comisión de productores a China para promover la venta de cacao colombiano.

Su explicación, en varios de estos puntos, es sustancialmente diferente a la interpretación planteada por Semana.
Uno de los cuestionamientos de la revista se refiere al convenio suscrito entre la ADR y la Policía Nacional para facilitar el transporte aéreo del presidente de la Agencia.

Semana señaló que se trataba de un contrato por $3.000 millones, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026, que permitía a Pachón disponer de una aeronave para sus desplazamientos.

Pachón no negó la existencia del convenio ni el valor señalado, pero hizo una precisión que considera fundamental: no se trató de un contrato celebrado con una empresa privada para transportar al director de la ADR, sino de un convenio interadministrativo con la Policía Nacional.

Según explicó, la razón para acudir a este mecanismo estaba relacionada con las características del cargo y con la necesidad de desplazarse permanentemente por zonas apartadas del país.

“Permanentemente tenía que desplazarme a departamentos y regiones apartadas y muchas veces no se conseguían vuelos comerciales para salidas de última hora”, explicó.

Dijo que en algunas ocasiones debía realizar varios desplazamientos durante una misma semana e incluso viajes diarios, debido a la agenda territorial de la Agencia.

Y aseguró que el avión fue solamente uno de los medios de transporte que utilizó durante sus recorridos. “También utilizaba lanchas, canoas, chalupas y en ocasiones hasta a caballo para llegar a mi destino”, señaló.

La explicación de Pachón es que esos desplazamientos respondían a una decisión deliberada de llevar la Agencia de Desarrollo Rural directamente a territorios en los que, según él, prácticamente no había tenido presencia el Gobierno nacional.

Pachón sostiene que uno de los principales cambios de su administración fue precisamente sacar a la Agencia de los escritorios de Bogotá y llevarla a las regiones.

Asegura que anteriormente buena parte de la interlocución de la institucionalidad agraria se hacía fundamentalmente con federaciones, gremios y organizaciones nacionales, mientras que las organizaciones campesinas de los territorios tenían menor protagonismo.

“Fue justamente ese trabajo con las comunidades de la Colombia profunda el que permitió que los colombianos se enteraran de la existencia de la Agencia de Desarrollo Rural”, manifestó.

La ADR, durante su administración, reportó efectivamente misiones comerciales y actividades directamente con organizaciones campesinas. En junio de este año, por ejemplo, la propia entidad destacó la participación de 26 asociaciones campesinas en una misión comercial realizada en Shanghái, donde productores colombianos sostuvieron contactos con compradores interesados en café, cacao y aguacate.

La entidad también divulgó resultados de su estrategia de internacionalización del cacao y señaló que organizaciones de pequeños productores campesinos, indígenas y afrodescendientes participaron en actividades de promoción comercial en Europa.

Otro de los asuntos que generó mayor controversia fue la contratación de dos personas pertenecientes a comunidades indígenas, Roberto Nacogüi Awigui y Mariana Gil Daza, a quienes Semana identificó como “el mayor y la mayora”.

Pachón no negó que hubieran sido contratados. Por el contrario, explicó que se trató de personas vinculadas a comunidades indígenas dentro de una estrategia institucional para construir una política étnica de la Agencia.

“Desde la Agencia de Desarrollo Rural se le ayudó a diferentes grupos étnicos, a indígenas, afros, desmovilizados de las Farc. Todo eso hacía parte de la política de paz”, afirmó. Y agregó que no se trató de contratos por las cantidades señaladas por Semana.

“Algunos tenían contratos por $12 millones para cuatro meses y otros recibían pagos por $2 millones mensuales”, dijo.
Semana había publicado que Roberto Nacogüi Awigui y Mariana Gil Daza fueron vinculados como autoridades tradicionales indígenas y que cada uno tuvo un contrato por $12,6 millones durante seis meses.

La revista señaló que el objeto contractual estaba relacionado con la incorporación de los usos, costumbres y sistemas de conocimiento de las comunidades étnicas dentro de la llamada ruta étnica de la ADR.

Pachón considera que precisamente allí está la explicación de esas contrataciones. “No voy a negar que se contrataron personas indígenas. Eso hacía parte de una política étnica”, manifestó.

Según el expresidente, la decisión también buscaba cumplir una política de inclusión dentro de la entidad y abrir oportunidades laborales a personas que históricamente no habían tenido acceso a este tipo de contratos con el Estado.

Frente al conjunto de cuestionamientos, Pachón sostuvo que todas sus decisiones están sujetas al escrutinio de los organismos de control. “No tengo ningún problema en que revisen todas mis actuaciones”, afirmó.

Pero al mismo tiempo aseguró que no considera que haya cometido irregularidades. “No tengo de qué arrepentirme porque hice las cosas bien, de acuerdo con la norma y con los designios de Dios”, expresó.

El exdirector de la ADR, un dirigente campesino de origen boyacense que llegó a la dirección de una de las principales entidades del sector rural del país, aseguró que tiene la tranquilidad de que sus decisiones podrán ser examinadas documentalmente.

El otro episodio que Pachón quiso aclarar es el viaje de una delegación de productores a China para promover el cacao colombiano.

Semana cuestionó que la misión hubiera tenido un costo importante y que, pese al viaje y a los anuncios de exportación, durante la administración de Pachón no hubiera salido de Colombia un solo grano de cacao con destino a China.

Pachón acepta parcialmente el cuestionamiento, pero considera que la conclusión de la revista desconoce el proceso que se adelantó.

“Hasta mi llegada a la entidad nadie en Colombia se atrevía a hacer un viaje a nivel internacional para ofrecer los productos agropecuarios de Colombia. Yo lo hice”, afirmó.

Dijo que la ADR llevó productores a diferentes países y que se consiguieron negocios para productos como café y cacao.
“Hay testimonios de los productores, documentos, fotografías, videos; todo se puede demostrar, como la salida de los buques desde los puertos más importantes de Colombia”, sostuvo.

La propia ADR había divulgado en noviembre de 2025 la misión comercial de productores colombianos en China y posteriormente informó que 26 asociaciones participaron en esa experiencia. Según el relato publicado por la entidad, productores colombianos recibieron expresiones de interés de compradores chinos por su cacao, café y aguacate.

Pero en este punto Pachón reconoce que hubo algo que no salió como esperaba. “Sí me queda un sinsabor”, admitió al referirse específicamente al cacao destinado al mercado chino.

La razón, según explicó, fue que el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, no avanzó a tiempo en los permisos y protocolos fitosanitarios necesarios para que el cacao colombiano pudiera ingresar a ese mercado.

“Teníamos pedidos de 10.000 toneladas, pero el ICA no nos respondió a tiempo y esas exportaciones no se concretaron”, afirmó. Por eso, sostiene que una cosa es que el negocio con China no se hubiera concretado y otra muy distinta afirmar que la misión no produjo resultados.

Pachón insiste en que durante su administración sí hubo resultados en materia de internacionalización de productos campesinos.

“Logramos millonarias exportaciones, como a Estados Unidos y Europa, de productos como el café y el cacao”, afirmó.

La ADR había reportado a comienzos de 2026 que durante el período anterior se habían abierto rutas comerciales hacia países como Cuba, Venezuela, República Dominicana, Finlandia, Hungría, Japón y China, y que se habían alcanzado acuerdos comerciales para productos agrícolas. También reportó un volumen exportador de 37,5 toneladas de productos como café y cacao en ese período.

La entidad también ha divulgado iniciativas de organización de productores. En la rendición de cuentas de agosto de 2026, por ejemplo, informó sobre la creación de organizaciones de tercer nivel de cafeteros y cacaoteros, con miles de productores vinculados.

Pachón dice que los mejores testigos de su gestión no son los funcionarios de Bogotá ni los documentos de las oficinas públicas, sino los productores que participaron directamente en los procesos.

“Muy cerca de Boyacá, lo que quieran pueden ir a Planadas, Meta, y preguntar lo que logramos en materia de exportación de cacao con la Asociación de Mujeres Víctimas de la Violencia”, afirmó.

También mencionó a comunidades que anteriormente estuvieron vinculadas a cultivos de coca y que, según él, encontraron en el cacao una alternativa productiva.

“Todos ellos pueden contar historias. Ellos cuentan sus experiencias de vida y pueden mostrar las facturas”, agregó.

Las explicaciones de César Pachón no cierran la controversia, pero sí ponen sobre la mesa la versión del funcionario señalado y plantean una discusión que ahora deberán resolver los documentos contractuales y, eventualmente, los organismos de control.
Por un lado están los cuestionamientos publicados por Semana sobre el costo del transporte aéreo, las contrataciones de personas cercanas a la administración y los resultados de algunas de las misiones internacionales.

Por el otro, Pachón sostiene que el avión fue contratado mediante un convenio interadministrativo por razones operativas; que las vinculaciones de autoridades indígenas respondieron a una política étnica y de inclusión; y que las misiones internacionales sí permitieron abrir mercados y concretar negocios para organizaciones campesinas, aunque reconoce que el proyecto de exportar cacao a China no llegó a materializarse.

Pachón ya no está al frente de la ADR y su gestión quedó en manos de una nueva administración. Los contratos, convenios, informes, viajes y decisiones adoptadas durante su paso por la entidad podrán ser examinados por los organismos de control.
Mientras tanto, el exdirector mantiene su defensa: “No tengo de qué arrepentirme”.

    Publicidad

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Confirma que no eres un bot:


    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.