“La incertidumbre es un concepto arcaico que nos hace daño”: presidente de la Cámara Colombiana de la Energía

Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez aseguró que Colombia debe reemplazar el discurso de la incertidumbre por el de la confianza para enfrentar los desafíos energéticos. Durante el XII Congreso de la Cámara Colombiana de la Energía, que reunió en Bogotá a cerca de 70 empresas nacionales e internacionales, advirtió además que una de las grandes competencias mundiales estará en el desarrollo de tecnologías para almacenar energía.

«La incertidumbre es un concepto arcaico que nos hace daño. Como colombianos debemos hablar de la confianza, el activo invisible que actúa como un bien público y dinamiza la contribución y el desarrollo”.

La afirmación es de Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez, presidente de la Cámara Colombiana de la Energía, quien aprovechó la realización en Bogotá del XII Congreso Internacional de ese gremio para hacer un llamado a cambiar la manera como el país está abordando la discusión sobre su futuro energético.

El encuentro, denominado ‘Energía 360, motor de la transición confiable, segura y sostenible’, se realizó durante el miércoles 30 de septiembre y este jueves primero de octubre, con la participación de cerca de 70 empresas nacionales e internacionales vinculadas al sector.

Para Pedraza, Colombia atraviesa en 2026 un año particularmente exigente en materia energética, en el que la transición no puede analizarse únicamente desde los objetivos ambientales, sino también desde asuntos tan concretos como la seguridad operativa, la disponibilidad de energía y la garantía del suministro.

Precisamente, uno de los planteamientos centrales del Congreso fue la necesidad de acercar la política pública a la realidad técnica y comercial del sector.

La Cámara Colombiana de la Energía agrupa empresas proveedoras de bienes y servicios de ingeniería, mantenimiento, eficiencia energética y consultoría, y plantea que el sector privado debe servir como puente entre las decisiones gubernamentales, la cooperación internacional y la ejecución de los proyectos.

Pedraza sostuvo que durante los últimos años el gremio ha trabajado en la búsqueda de soluciones que permitan avanzar en la transición energética sin desconocer las condiciones del mercado ni poner en riesgo la confiabilidad del sistema.

Pero el presidente de la Cámara llamó la atención sobre otro asunto que comienza a convertirse en uno de los grandes desafíos mundiales: el almacenamiento de energía.

A su juicio, buena parte de la nueva competencia global derivada de la transición energética se trasladará hacia los países capaces de desarrollar y dominar tecnologías que permitan almacenar electricidad de manera eficiente.

El asunto resulta determinante frente al crecimiento de fuentes renovables como la solar y la eólica, cuya producción depende de condiciones naturales y hace necesario disponer de sistemas que permitan guardar la energía generada para utilizarla cuando sea requerida.

Durante la rueda de prensa también se habló de eficiencia energética y de la responsabilidad que tienen no solamente las empresas productoras y distribuidoras, sino los propios consumidores.

Pedraza señaló que la eficiencia comienza igualmente por la manera como los ciudadanos utilizan la electricidad y por la necesidad de reducir consumos innecesarios.

En ese escenario apareció un nuevo protagonista: la inteligencia artificial.

El acelerado crecimiento de centros de datos y de tecnologías asociadas a la inteligencia artificial está aumentando considerablemente las necesidades de electricidad y plantea nuevos retos para los sistemas energéticos. Para la Cámara, esta realidad obliga a pensar desde ahora en generación, redes, eficiencia y almacenamiento suficientes para responder a una demanda que seguirá creciendo.

El Congreso también buscó fortalecer el diálogo entre empresas, autoridades, expertos y representantes internacionales. Como parte de la programación se realizó el denominado Cóctel de la Diplomacia Energética, concebido como un espacio para establecer relaciones de cooperación y discutir los desafíos que enfrenta el sector.

En medio de esas discusiones, Pedraza insistió en un concepto que, según él, debería ocupar un lugar mucho más importante en el debate colombiano: la confianza.

Su planteamiento es que, frente a las dificultades energéticas y económicas del país, insistir permanentemente en la incertidumbre termina convirtiéndose en otro obstáculo.

Por eso propuso hablar de confianza como un activo que, aunque no aparece en los balances de las empresas ni se puede medir en kilovatios, puede resultar decisivo para atraer inversión, desarrollar proyectos y garantizar que la transición energética pase de los discursos a las soluciones reales.

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