Sin prisa, pero sin pausa, el excongresista Jorge Hernando Pedraza continúa recorriendo pueblos y provincias de Boyacá. Va de municipio en municipio, conversando con la gente, reencontrándose con amigos, preguntando qué piensan quienes alguna vez fueron sus aliados y, también, escuchando a quienes no necesariamente comparten sus ideas.
La tarea, por ahora, parece ser una sola: escuchar, preguntar y medir el ambiente.
Pedraza quiere saber qué tan simpática resulta la posibilidad de que llegue a ser candidato a la Gobernación de Boyacá. Pregunta qué opinan unos y otros, cuáles son los reparos que existen frente a su eventual aspiración, qué les duele a los boyacenses, qué esperan del departamento y cómo están viendo lo que ocurre en el país.
En otras palabras, está haciendo política a la vieja usanza: pueblo a pueblo, conversación a conversación y oído al corazón de la gente.
Después de su gira del fin de semana, Pedraza hizo un breve balance en sus redes sociales: “Tres días, tres provincias, 12 municipios, 16 mesas de diálogo. Gracias Centro, Ricaurte y Occidente. Gratitud especial a nuestra patrona la Virgen de Chiquinquirá, continuamos por buen camino”.
Y mientras recorre Boyacá, también comienza a mostrarse más activo en las redes sociales. De vez en cuando lanza una reflexión sobre el futuro del departamento, plantea alguna idea o se mete en debates que, en principio, no necesariamente tienen que ver con una eventual candidatura.
Pero hay una frase que aparece con cada vez mayor frecuencia y que ya parece convertirse en una especie de estribillo político: “No más Amaya”.
¿Está Pedraza simplemente escuchando a los boyacenses o está preparando el terreno para una nueva aventura electoral? El Mono seguirá pendiente de la caminadera.











