Edilson Castro Castellanos, de 46 años, fue atacado a tiros en la noche del jueves cuando llegaba a su residencia en Usaquén. El exconcejal de Maripí estaba vinculado como comerciante al sector esmeraldero del occidente de Boyacá. Las autoridades investigan si el homicidio está relacionado con su actividad económica.
Un nuevo asesinato vuelve a poner bajo la lupa en Bogotá al sector esmeraldero del occidente de Boyacá.
Edilson Castro Castellanos, de 46 años, oriundo de Maripí y exconcejal de ese municipio, fue asesinado en la noche del jueves 20 de agosto cuando llegaba a su residencia en el norte de Bogotá.
El crimen ocurrió hacia las 8:30 de la noche, en la localidad de Usaquén, cuando Castro Castellanos se movilizaba en un Mercedes-Benz 230E, un vehículo clásico, modelo 1987. Según los primeros reportes de las autoridades, varios hombres que se desplazaban en motocicletas estaban en el sector y habrían esperado la llegada de la víctima para atacarla.
Uno de los sicarios habría accionado un arma de fuego contra el vehículo. Castro Castellanos murió como consecuencia del ataque.
La Policía y el CTI de la Fiscalía asumieron la investigación y trabajan, entre otros elementos, en la revisión de cámaras de seguridad y en la reconstrucción de los movimientos de la víctima para establecer quiénes ordenaron y ejecutaron el homicidio.
Castro Castellanos tenía antecedentes en la política local de Maripí. Fue elegido concejal de ese municipio en las elecciones de 2011, por el Partido Liberal, con 176 votos, y formó parte del Concejo Municipal durante el periodo 2012-2015.
Pero su actividad en los últimos años estuvo relacionada con otro de los sectores que históricamente han marcado la vida económica y social de Maripí y del occidente de Boyacá: las esmeraldas.
Fuentes consultadas en la región señalaron que Castro Castellanos se desempeñaba como comerciante vinculado a ese sector y que había tenido cercanía con empresarios y comerciantes de la región.
Entre esas relaciones se menciona su cercanía con el dirigente y empresario esmeraldero Ómar Rincón. Sin embargo, las mismas fuentes precisaron que Castro Castellanos no era considerado uno de los principales protagonistas de la estructura empresarial o de poder que actualmente maneja la explotación y comercialización de las piedras preciosas del occidente boyacense.
Ese elemento resulta relevante para la investigación, pero por ahora no permite establecer que su asesinato haya sido provocado por sus actividades relacionadas con las esmeraldas.
El homicidio ocurre en un contexto particularmente sensible para el occidente de Boyacá. Durante décadas, la explotación y el comercio de esmeraldas han estado acompañados de disputas económicas, conflictos personales y enfrentamientos entre diferentes grupos y actores de la región. Aunque el sector ha vivido una transformación importante y los episodios de violencia de las antiguas guerras esmeralderas quedaron atrás, las autoridades han mantenido la atención sobre las disputas relacionadas con el negocio de las piedras preciosas.
Por eso, una de las preguntas que ahora deberán responder los investigadores es si el asesinato de Castro Castellanos tiene alguna relación con sus actividades comerciales.
Fuentes consultadas por EL DIARIO en el occidente de Boyacá plantearon como una de las posibilidades que el crimen pudiera estar relacionado con diferencias o disputas entre comerciantes de la región. Incluso hablaron de la posibilidad de un denominado “fuego amigo”.
Sin embargo, esa versión hace parte de las hipótesis que circulan en el entorno de la víctima y no ha sido confirmada por las autoridades.
La investigación deberá establecer si detrás del homicidio hubo un conflicto económico, una disputa personal, una diferencia relacionada con negocios de esmeraldas o un motivo completamente diferente.
Uno de los elementos que más llama la atención de los investigadores es la forma en que ocurrió el crimen. Los primeros reportes indican que los atacantes estaban esperando a Castro Castellanos en las inmediaciones de su residencia. No se trataría, por lo tanto, de un encuentro casual, sino de un ataque dirigido contra una persona determinada.
La presencia de hombres en motocicletas y el momento escogido para disparar serán piezas importantes para reconstruir la operación y determinar cómo los responsables conocieron los movimientos de la víctima.
También será fundamental establecer si hubo seguimiento previo, quiénes participaron en la planeación y cuál fue la ruta utilizada por los sicarios para escapar.
La Policía y la Fiscalía adelantan esas pesquisas mientras analizan las cámaras de seguridad de la zona y otros elementos materiales probatorios.
El asesinato de Castro Castellanos genera inquietud en Maripí y en otros municipios del occidente de Boyacá no solamente por su pasado político, sino por sus vínculos con un sector económico que históricamente ha tenido enorme influencia en la región.
La noticia también recuerda que, aunque buena parte de las actividades comerciales de los esmeralderos se desarrolla hoy fuera de las zonas mineras, las relaciones económicas y personales construidas durante décadas siguen teniendo como escenario tanto a los municipios del occidente como a Bogotá.
Por ahora, la gran incógnita es por qué mataron a Edilson Castro Castellanos. La respuesta tendrá que salir de la investigación judicial y no de las versiones que comienzan a circular en el entorno esmeraldero.
Lo cierto es que un exconcejal de Maripí, comerciante vinculado al negocio de las esmeraldas y residente en Bogotá fue asesinado de varios disparos cuando llegaba a su casa.
Y detrás de ese crimen queda una pregunta que, más allá de su muerte, vuelve a poner los reflectores sobre el mundo de las esmeraldas de Boyacá: ¿se trata de un crimen personal, de una disputa económica o de una nueva confrontación dentro de un negocio que durante décadas ha estado marcado por el poder, el dinero y la violencia? La investigación apenas comienza.











