Carlos René Montoya alcanzó a estar apenas tres días al frente de una de las entidades más importantes del país. El Gobierno de Abelardo De La Espriella le pidió la renuncia después de la accidentada presentación que hizo ante la Comisión Séptima del Senado, donde tuvo dificultades para responder preguntas sobre el presupuesto y el funcionamiento de Colpensiones. Durante el debate había contado que hizo su tesis de grado sobre la Ley 100 y que llegar a manejar estos temas era para él “como Navidad”.
Tres días. Eso fue lo que duró Carlos René Montoya Muñoz como presidente de Colpensiones.
Su paso por una de las entidades más importantes del Estado terminó casi tan rápido como comenzó. El presidente Abelardo De La Espriella le pidió la renuncia después de la presentación que hizo ante la Comisión Séptima del Senado y en la que quedaron en evidencia dificultades para responder algunas preguntas relacionadas con el presupuesto, las cifras de la entidad y el funcionamiento del sistema pensional. Montoya presentó su dimisión después de la solicitud del Gobierno.
El episodio comenzó el miércoles 23 de septiembre, cuando el nuevo presidente de Colpensiones llegó al Congreso para sustentar ante los senadores información relacionada con el presupuesto de la entidad. Él mismo reconoció desde el comienzo la situación en la que se encontraba: apenas llevaba dos días trabajando. “Es mi segundo día de trabajo, por cierto. O sea, me tiraron a los toros”, dijo.
Pero durante la misma intervención hizo otra afirmación que, después de todo lo ocurrido, terminó resultando mucho más llamativa. Montoya contó que su tesis de grado había sido precisamente sobre la Ley 100 de 1993, que creó el Sistema de Seguridad Social Integral y transformó, entre otros aspectos, el sistema pensional colombiano.
“Yo hice mi tesis de grado sobre la Ley 100, entonces para mí esto es como Navidad”, aseguró.
La frase suponía que estaba llegando a un terreno que conocía y que, además, le resultaba especialmente atractivo. Sin embargo, durante la misma sesión comenzaron a aparecer las dificultades para responder algunas de las preguntas de los congresistas.
Montoya tuvo problemas para precisar cifras y para establecer con claridad cuáles correspondían a las necesidades de Colpensiones durante 2026 y cuáles hacían parte de las proyecciones presupuestales para 2027. En algún momento intentó que una funcionaria de la entidad ampliara las explicaciones técnicas, pero varios senadores le recordaron que era él, como presidente de Colpensiones y funcionario citado, quien debía responder por las cuentas de la entidad.
El contraste terminó siendo inevitable: el funcionario que minutos antes había contado que hizo su tesis sobre la Ley 100 y que para él estar al frente de estos asuntos era “como Navidad”, no logró despejar varias de las dudas básicas que los congresistas tenían sobre las cifras y el presupuesto de la entidad que acababa de comenzar a dirigir.
Las críticas, además, no provinieron solamente de congresistas de oposición. El senador Orlando de la Hoz, del Pacto Histórico, reconoció que Montoya llevaba apenas dos días trabajando, pero sostuvo que esa circunstancia no significaba que pudiera llegar sin la preparación necesaria para explicar un asunto de semejante importancia.
“Si usted está en este cargo, entendería yo, es porque tiene la idoneidad para ser el director de Colpensiones”, señaló el congresista durante la sesión.
Duvalier Sánchez, de la Alianza Verde, también cuestionó lo ocurrido. Para él, no se trataba de un asunto personal sino de exigir el conocimiento necesario para dirigir una entidad que tiene bajo su responsabilidad las pensiones de millones de colombianos.
Otros congresistas plantearon que se le concediera tiempo para preparar nuevamente la presentación y finalmente la Comisión Séptima decidió citarlo otra vez para el miércoles 30 de septiembre, a las 9:00 de la mañana. Debía regresar con las cifras organizadas y responder las preguntas que habían quedado pendientes.
Pero Montoya ya no alcanzará a cumplir esa segunda cita como presidente de Colpensiones. Horas después de conocerse la nueva convocatoria del Congreso, la Presidencia de la República confirmó que el Gobierno le había solicitado la renuncia y que el funcionario había puesto su dimisión a disposición del Ejecutivo.
La Casa de Nariño fue explícita al explicar las razones. “La decisión se produce después de la presentación realizada por el funcionario ante la Comisión Séptima del Senado de la República, en la que se evidenciaron dificultades para responder con precisión sobre asuntos fundamentales relacionados con el presupuesto, el funcionamiento de Colpensiones y los retos del sistema pensional”, señaló el Gobierno.
Aunque reconoció la trayectoria profesional de Montoya, la Presidencia sostuvo que la dirección de una entidad de la importancia de Colpensiones exige “un conocimiento integral de sus asuntos, rigor técnico y absoluta preparación”.
Y agregó una frase que prácticamente cerró cualquier posibilidad de que el funcionario continuara en el cargo: “En este Gobierno no hay cargos para aprender sobre la marcha cuando están en juego asuntos esenciales para la vida y el futuro de los ciudadanos”.
El episodio adquiere mayor importancia por el momento que atraviesa Colpensiones. La entidad administra el régimen público de pensiones y tiene bajo su responsabilidad recursos y obligaciones que afectan directamente a millones de colombianos.
Además, el debate sobre sus cuentas ocurre cuando existen inquietudes sobre la financiación del sistema pensional y los recursos que deberá aportar la Nación para garantizar el pago de las mesadas.
Por eso buena parte de las preguntas que recibió Montoya estaban relacionadas precisamente con las cifras de 2026 y las proyecciones para 2027. Los congresistas querían conocer cuánto dinero necesitará Colpensiones y cómo estaban construidas las cuentas presentadas al Congreso.
Montoya había reemplazado a Jaime Dussán y llegó al cargo con experiencia en diferentes entidades públicas y privadas. Entre sus antecedentes profesionales aparecen trabajos relacionados con asuntos laborales, la Defensoría del Pueblo y la Auditoría General de la República. También había participado en procesos de negociación colectiva y relaciones laborales.
Y tenía, según él mismo contó ante el Senado, una relación académica de vieja data con el sistema pensional colombiano: su tesis de grado había sido sobre la Ley 100.
Pero nada de eso evitó que su primera gran prueba pública terminara convirtiéndose también en la última.











