Oriunda de Socotá, en la provincia de Valderrama, Zulma Cucunubá asumió este martes la dirección del Instituto Nacional de Salud, la entidad responsable de la vigilancia de la salud pública y de buena parte de la investigación científica en Colombia. Es hija de un exalcalde de Socotá y de una profesora boyacense.

Hay historias que demuestran que la provincia también puede formar profesionales capaces de llegar a los más altos escenarios de la ciencia. La de Zulma Cucunubá comenzó entre las montañas de Socotá, en la provincia de Valderrama, y llegó hasta uno de los cargos científicos más importantes del país: la dirección del Instituto Nacional de Salud (INS).
Su posesión se produjo este martes y fue recibida con entusiasmo por sectores de la comunidad científica nacional. La nueva directora llega al INS después de construir durante años una carrera académica y científica dedicada al estudio de las enfermedades infecciosas, la epidemiología y el modelamiento matemático aplicado a la salud pública.
Pero antes de convertirse en una científica con reconocimiento internacional, Cucunubá fue una estudiante de provincia que desde muy temprano encontró en los libros y en la investigación el camino para construir su futuro.
Quienes la conocieron desde pequeña la recuerdan como una estudiante disciplinada, dedicada y especialmente inquieta por el conocimiento.
Zulma cursó la primaria y el bachillerato en Socotá, donde creció en una familia estrechamente vinculada con la educación y el servicio público.
Su madre, Inés Pérez, es profesora y continúa vinculada a la docencia en Paipa. Su padre, Eusebio Cucunubá Fernández, fue uno de los primeros alcaldes de Socotá elegidos por voto popular y, aunque posteriormente estuvo vinculado a la actividad política, hoy se encuentra retirado de ella.
En Socotá transcurrió su infancia y adolescencia, pero al terminar el colegio llegó el momento de salir de la provincia. Su destino fue Tunja, donde ingresó a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) para estudiar Medicina. Allí comenzó una etapa que marcaría definitivamente su vida profesional.
Sus compañeros de universidad todavía recuerdan una característica que la diferenciaba: mientras algunos estudiantes aprovechaban el tiempo libre para salir de fiesta, Zulma prefería estudiar, permanecer en la biblioteca, participar en grupos de investigación o trabajar en proyectos académicos.
Formó parte de las primeras generaciones de la Escuela de Medicina de la UPTC, cuando esta facultad todavía estaba en proceso de consolidación. Y no fue una estudiante indiferente a lo que ocurría a su alrededor.
Durante su paso por la universidad participó en grupos de investigación y también en movilizaciones estudiantiles relacionadas con las dificultades propias de una escuela que estaba comenzando a funcionar: falta de docentes, problemas con los centros de práctica y otras limitaciones que afectaban la formación de los futuros médicos.
Sus reclamos, recuerdan quienes compartieron con ella esa época, estaban relacionados fundamentalmente con una exigencia: que la formación médica tuviera cada vez mejores condiciones y mayor calidad.
Aquella estudiante que reclamaba mejores escenarios para aprender terminaría años después dedicada precisamente a generar conocimiento para enfrentar algunos de los mayores desafíos de la salud pública.
Después de graduarse como médica en la UPTC, Cucunubá tomó una decisión que definiría su carrera: concentrarse en el estudio de las enfermedades infecciosas.
Se especializó en Salud Pública en la Universidad Nacional de Colombia y posteriormente adelantó estudios doctorales en Epidemiología en el Imperial College London, una de las instituciones académicas y científicas más reconocidas del mundo.
En esa misma institución realizó además un posdoctorado relacionado con el modelamiento de infecciones globales y vacunas.
Su carrera científica se orientó hacia un campo que combina medicina, epidemiología y matemáticas para tratar de responder preguntas fundamentales: cómo se propaga una enfermedad, a qué velocidad puede hacerlo, qué factores pueden favorecer su expansión y cuáles son las mejores estrategias para contenerla.
Es un trabajo que adquirió una relevancia extraordinaria durante la pandemia de covid-19, cuando los modelos epidemiológicos se convirtieron en una herramienta fundamental para anticipar escenarios y orientar decisiones de los gobiernos.
Una historia que también pasa por el INS
La llegada de Cucunubá a la dirección del Instituto Nacional de Salud no significa, en realidad, su primer contacto con la institución.
Entre 2006 y 2012, la científica ya había trabajado en el INS como investigadora. Allí comenzó una parte importante de su trayectoria profesional y tuvo la oportunidad de conocer desde adentro la institución que ahora deberá dirigir.
Por eso, su regreso fue recibido por el propio Instituto con un mensaje cargado de significado:
“Hay regresos que tienen un significado especial. Hoy, la Dra. Zulma Cucunubá vuelve al INS, una institución que ya había sido parte de su historia profesional entre 2006 y 2012”.
Y añadió: “Regresa después de años de trabajo, investigación y aprendizaje en Colombia y en escenarios internacionales, con una amplia experiencia en epidemiología de enfermedades infecciosas y salud pública”.
Ahora vuelve, pero no como investigadora. Regresa para asumir la responsabilidad de conducir la entidad.
La trayectoria de Cucunubá no se quedó en los laboratorios ni en las universidades del exterior.
Después de sus experiencias internacionales continuó vinculada a la investigación y a la formación de nuevas generaciones de profesionales en Colombia.
En los últimos años estuvo al frente del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, desde donde trabajó en asuntos relacionados con epidemiología, enfermedades transmisibles, vigilancia y preparación frente a epidemias.
Su experiencia internacional, combinada con su conocimiento de las instituciones científicas colombianas, es precisamente uno de los elementos que ahora lleva a la dirección del INS.
Un reto de enorme responsabilidad
El cargo que acaba de asumir no es menor.
El Instituto Nacional de Salud cumple una función estratégica para Colombia. La entidad participa en la vigilancia de la salud pública, la investigación de enfermedades y brotes, el análisis de eventos de interés sanitario y la generación de información científica que sirve de soporte para las decisiones de las autoridades.
La nueva directora tendrá, entre otros desafíos, que fortalecer las capacidades científicas y técnicas del Instituto, consolidar los sistemas de vigilancia epidemiológica y mejorar la capacidad de respuesta del país ante epidemias y nuevas amenazas sanitarias.

La ministra de Salud, Ana María Vesga, destacó precisamente la importancia de su llegada y aseguró que su designación fue recibida positivamente por la comunidad científica.
“Bienvenida @ZulmaCucunuba a la dirección del @INSColombia”, escribió la ministra, quien también resaltó que su incorporación fortalece el equipo encargado de trabajar por la salud de los colombianos.
Vesga destacó, además, la llegada de otra mujer a una posición de liderazgo dentro del sector: “Honrada de contar con otra maravillosa mujer en este gran equipo al servicio de la salud de todos los colombianos”.
Para Socotá y para Boyacá, el nombramiento tiene un significado que va más allá de un nuevo cargo en el Gobierno Nacional.
Es la historia de una joven que creció en uno de los municipios de la provincia de Valderrama, estudió en la educación pública, salió de su pueblo para formarse como médica en Tunja y terminó construyendo una carrera científica que la llevó a una de las instituciones académicas más importantes del mundo.
Su historia también habla de la importancia de la educación como herramienta de transformación.
No fue la política la que la llevó a Bogotá ni el poder económico el que abrió las puertas de los grandes centros científicos. Fueron los libros, la universidad, la investigación y una disciplina que, según recuerdan sus compañeros, estuvo presente desde sus primeros años de formación.
De Socotá a la dirección del INS
La historia de Zulma Cucunubá puede resumirse en un recorrido geográfico, pero sobre todo en un recorrido de conocimiento.
Socotá, Tunja, Bogotá, Londres y nuevamente Colombia.
De las aulas de un colegio de provincia a la Escuela de Medicina de la UPTC. De allí a la Universidad Nacional y luego al Imperial College London. De la investigación científica a la dirección de una de las instituciones más importantes de la salud pública colombiana.
Y ahora, a sus espaldas, lleva también una parte de la historia de la institución que deberá conducir.
Para Boyacá, queda una lección sencilla pero poderosa: la provincia no es un límite cuando existen talento, disciplina y oportunidades para estudiar.
Zulma Cucunubá salió de Socotá buscando conocimiento y terminó regresando al país para dirigir la institución que tiene entre sus manos buena parte de la responsabilidad científica de proteger la salud de los colombianos.
Una estudiante que eligió los libros cuando otros escogían la rumba. Una médica que escogió la investigación. Una científica que cruzó fronteras para estudiar las enfermedades que amenazan al mundo.
Y una mujer de Socotá que hoy está al frente del Instituto Nacional de Salud.











