Triunfó la democracia, pero aún no hay presidente

Imagen creada con IA

Por | Manuel Humberto Restrepo Domínguez
Triunfó la democracia. Sin balas, sin terror, más de 25.5 millones de ciudadanos y ciudadanas acudieron a las urnas. Pero la realidad inapelable, es que aún no hay presidente electo. El empate técnico es un hecho, con una diferencia menor al 1 % de votos que separa a los candidatos. Esto es equivalente a menos de 250.000 votos- y ninguno alcanza la mayoría absoluta del 50 %. Por lo tanto nadie puede proclamarse ganador, ni entender las cifras como resultado final.
Cerrar la jornada con un ganador ficticio sería un fraude a la inteligencia y a la ley. El camino obligado es el escrutinio definitivo, pausado pero inexorable, para el que ya están impugnadas muchas mesas de votación y se requerirá una mirada profunda con lupa. Como enseña la reciente experiencia peruana, que más de quince días después de las elecciones aun no logra trasmitir resultados finales y como lo ratifica la propia historia electoral más reciente, donde las correcciones al preconteo, revisión de formularios, de resultados de mesas y reconteo, han superado holgadamente los 500.000 votos y reconfigurado resultados preliminares.
Para un pueblo que cree en su democracia la prudencia no es dilación, sino la única brújula válida.
Hoy 21 de junio de 2026, queda claro que lo que realmente ha vencido ha sido la sensatez de un pueblo que, pese a vivir la jornada más polarizada de su historia, entre miedos, amenazas, temores, falsedades y engaños, acudió a las urnas con tranquilidad y espíritu cívico.
Los colombianos y colombianas pusieron por encima de las pasiones partidistas y los intereses de cada candidato la estabilidad de la nación.
Se enfrentaron dos visiones de país nítidamente diferenciadas, y la ciudadanía habló con firmeza, pero sin estridencias.
Ahora, el sistema electoral, grupos de abogados y abogadas, testigos electorales y organismos de veeduría inician el trabajo de contar con rigor, no con prisas. La democracia no termina en el preconteo, se consolida en el escrutinio. La victoria de esta jornada no es de un nombre, sino de la responsabilidad colectiva. Esperemos con entereza lo que la urna definitiva tiene para decir.
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