Jorge Eduardo Londoño, quien dejó el cargo hace una semana, le entrega a su sucesor, el tunjano Ricardo Torres Castro, varias obras de infraestructura en marcha, pero todavía pendientes de culminar. El principal reto será continuarlas, garantizar los recursos que hagan falta y entregarlas.
Hay una particular coincidencia en el relevo de la Dirección General del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA: un boyacense reemplazó a otro boyacense.
Jorge Eduardo Londoño Ulloa, nacido en Puerto Boyacá y profundamente vinculado a Tunja y al departamento, dejó hace una semana la dirección de la entidad. Su sucesor es el tunjano Ricardo Torres Castro, quien asumió ayer ante la ministra del Trabajo, Natalia López Fuentes.
Y aunque Torres Castro llega con una hoja de vida propia, marcada por la educación superior, la vida religiosa, la gestión institucional y el trabajo social, recibe también una agenda regional que su antecesor dejó en marcha y que, necesariamente, tendrá que atender.
El Distrito de Innovación para la Formación, el Emprendimiento y el Empleo de Tunja puede convertirse en el mayor desafío de infraestructura del SENA en Boyacá durante los próximos meses.
El proyecto se desarrolla en el antiguo terminal de transportes de Tunja y contempla espacios para formación, emprendimiento, innovación y articulación con el sector productivo. El SENA reportó en marzo de este año una inversión superior a los $33.147 millones y un plazo de ejecución de 14 meses.
La obra ya tiene recursos, contrato y ejecución. Sin embargo, su avance apenas comienza y uno de los primeros asuntos que deberá revisar el nuevo director será precisamente el cronograma, el avance físico, la ejecución presupuestal y las condiciones para garantizar que el proyecto llegue a feliz término.
No será la única obra que encontrará sobre su escritorio. En Tunja también está la nueva sede del Centro de Gestión Administrativa y Fortalecimiento Empresarial, CEGAFE, cuya primera etapa fue contratada en 2024 por $10.472,6 millones, con una interventoría de $769,9 millones. El acta de inicio se firmó el 22 de enero de 2025 y el plazo inicial de ejecución era de 15 meses, pero no ha sido culminada.
Eso significa que, a la llegada de Torres Castro, el nuevo director tendrá que establecer qué ocurrió con ese cronograma, en qué estado se encuentra actualmente la obra y si existen pendientes contractuales, técnicos o presupuestales para su culminación.
En Villa de Leyva también está planteado otro proyecto de importancia: una nueva sede del SENA destinada a fortalecer la formación en turismo, gastronomía, bilingüismo y desarrollo rural. La entidad anunció en febrero una inversión cercana a los $7.000 millones, con recursos propios ya asignados y con el propósito de iniciar las obras.
Y en Sogamoso aparece otro de los compromisos importantes: el desarrollo de un nuevo Tecnoparque y de una Tecnoacademia. El SENA anunció recursos para estas iniciativas dentro de su estrategia de fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación en Boyacá. En el caso del Tecnoparque, la entidad reportó inicialmente una asignación de $8.200 millones.
Son proyectos distintos, con diferentes niveles de avance y diferentes responsabilidades institucionales, pero todos hacen parte de la agenda que el nuevo director tendrá que revisar si quiere mantener el ritmo de inversión que tuvo Boyacá durante la administración de Londoño.
Y ahí aparece otro dato importante. Durante su gestión, Londoño aseguró que el SENA había invertido alrededor de $100.000 millones en Boyacá, destinados a nuevas sedes en Tunja y Puerto Boyacá, remodelaciones y proyectos de formación, entre otros.
De manera que el reto de Torres Castro no será solamente conseguir nuevas inversiones. En buena medida, será hacer realidad las inversiones que ya fueron anunciadas, contratadas o iniciadas. Y eso puede resultar más complejo en el actual escenario nacional.
La nueva dirección del SENA comienza justamente en medio de una emergencia nacional provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto, que dejó afectaciones en hogares, comunidades e infraestructura. El Ministerio del Trabajo señaló que una de las prioridades de la nueva administración será acompañar a las comunidades afectadas y poner las capacidades de la entidad al servicio de la recuperación.
Eso podría significar que la competencia por nuevos recursos de inversión sea más difícil y que buena parte de las prioridades presupuestales del Gobierno Nacional se concentren en las zonas más afectadas por la emergencia.
Por eso, para Boyacá, la pregunta no es solamente cuánto dinero nuevo podrá traer Ricardo Torres Castro. Hay otra, quizá más urgente: ¿logrará terminar las obras que recibe?
El nuevo director tiene, además, una condición particular para enfrentar ese reto. Es tunjano y conoce directamente la región. Su llegada permite que, por segundo periodo consecutivo, un hombre nacido en Boyacá esté al frente de una de las entidades públicas más importantes del país.
Pero más allá del orgullo regional, el asunto tiene una dimensión práctica. El SENA es una institución que tiene presencia en prácticamente todo el territorio nacional y que durante décadas ha construido una relación especial con los colombianos. La propia entidad se ha referido en diferentes oportunidades a sí misma como “la entidad más querida por los colombianos”.
Para millones de colombianos, el SENA no es simplemente una institución pública que ofrece formación técnica y tecnológica. Es la posibilidad de aprender un oficio, conseguir un empleo, emprender, mejorar los ingresos familiares o encontrar una segunda oportunidad en la vida laboral.
Por eso, el reto de Torres Castro será mucho más amplio que administrar una de las entidades más grandes del Estado.
Tendrá que mantener esa relación con la gente, fortalecer la presencia territorial, responder a las nuevas exigencias del mercado laboral, profundizar la relación con el sector productivo y conseguir que la formación esté cada vez más conectada con las necesidades reales de las regiones.
Y en Boyacá tendrá una tarea adicional: demostrar que las obras que recibió de su paisano y antecesor no se quedarán a mitad de camino.
La nueva sede del antiguo terminal de Tunja, el CEGAFE, el proyecto de Villa de Leyva, el Tecnoparque y la Tecnoacademia de Sogamoso serán algunos de los termómetros con los que se podrá medir su gestión en el departamento.
Dos boyacenses, uno después del otro, al frente del SENA. Ahora será el tunjano Ricardo Torres quien tendrá que demostrar que las obras que recibió no se quedan en promesas y que la inversión que llegó a Boyacá durante la administración de Londoño se convierte, finalmente, en infraestructura, formación y oportunidades para los habitantes del departamento.











