El mayor Fredy Alexis Russi González, natural de Pauna, y la patrullera Érika Tatiana Monroy Hurtado, de Tunja, permanecen secuestrados por el ELN desde el 17 de agosto junto con el patrullero Edinson Yesid Medina Traslaviña. Después de recibir pruebas de supervivencia, sus familias se reunieron con la defensora del Pueblo, Iris Marín, y volvieron a pedir su liberación. “Que se pongan la mano en el corazón”, fue uno de los llamados.
Ya saben que están vivos. Los vieron en una prueba de supervivencia enviada la semana pasada por el ELN, pero el mayor Fredy Alexis Russi González, la patrullera Érika Tatiana Monroy Hurtado y el patrullero Edinson Yesid Medina Traslaviña siguen secuestrados y sus familias solamente tienen una petición: que los devuelvan a casa.
Dos de ellos son boyacenses. Russi González es natural de Pauna, en el occidente del departamento, y Érika Tatiana Monroy Hurtado es de Tunja. Los tres pertenecen a la Dijín y fueron secuestrados el pasado 17 de agosto cuando se movilizaban por la carretera entre Ocaña y Cúcuta, en Norte de Santander.
Este martes sus familiares se reunieron en Bogotá con la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, y desde allí enviaron un mensaje directamente al ELN.
“Les hacemos un llamado para que le respeten la vida a Freddy, a Érika y a Edison y que les den su pronta libertad. Confiamos en su voluntad y en que pronto los regresen a casa, donde los esperamos con los brazos abiertos y el corazón lleno de amor”.
Las familias agradecieron haber recibido las pruebas de supervivencia, pero insistieron en que ahora lo que esperan es su libertad.
“Estamos pidiendo al ELN que se ponga la mano en el corazón y piense que allá tienen unos seres humanos, que son personas que necesitan estar con su familia y que les respeten sus vidas”, expresó uno de los familiares.
Hubo un llamado especialmente angustioso por Érika Tatiana Monroy, la patrullera tunjana. Su familia pidió que su condición de mujer sea tenida en cuenta por quienes la mantienen secuestrada y que se garantice su integridad mientras recupera la libertad.
Su hermana Jey le habló directamente.
“Tatico, quiero que sepas que estamos todos unidos en oración pidiéndole a Dios tu pronto regreso, tu pronta liberación. Quiero que recuerdes que Dios es consuelo y amparo y tu fortaleza”.
Después dirigió sus palabras al ELN: “Ella, antes de ser policía, es un ser humano”, y pidió que respeten su vida, su dignidad y sus derechos y permitan que regrese pronto a casa.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, acompañó el reclamo de las familias y exigió al ELN la liberación inmediata e incondicional de los tres uniformados.
“El secuestro está prohibido y nada lo justifica, ni siquiera la pertenencia de las personas a la Fuerza Pública”, afirmó la funcionaria.
Marín también pidió la libertad de las demás personas que permanecen secuestradas por esa organización y anunció que tanto la Defensoría del Pueblo como la Comisión Humanitaria del Catatumbo mantienen abiertos sus canales para facilitar las liberaciones.
Fredy, Érika y Edinson completan más de un mes lejos de sus familias. Primero hubo incertidumbre sobre su suerte. Después llegó la confirmación de que estaban en poder del ELN y finalmente las pruebas de supervivencia permitieron a sus familiares comprobar que estaban vivos.
Ahora esperan la única noticia que realmente quieren recibir: que vuelven a casa.











