La sagrada dádiva

Imagen creada con IA

Por | Darío Rodríguez / Escritor

‘Liturgia de los bosques’ (Eafit – 2026), el más reciente libro de Darío Jaramillo Agudelo, ya había sido publicado hace veinte años y estaba inserto en una de sus novelas, ‘La voz interior’. Allí aparece completo, al igual que otros varios libros adjudicados a diversos autores, porque ‘La voz interior’, además de ser la obra maestra narrativa de Jaramillo Agudelo, es una colección de volúmenes, una biblioteca o una novela de novelas. El juego autoral en ‘La voz interior’ está llevado al límite. Un joven escritor secreto, Sebastián Uribe Riley, inventa autores y libros para esos autores. A Uribe Riley lo creó Darío Jaramillo. No hay que olvidar esa característica de “secreto” (que servirá para el remate de la presente nota).

‘Liturgia de los bosques’ nos devuelve a uno de los matices más potentes en la poesía de Darío Jaramillo. Su capacidad para la contemplación y el hallazgo del detalle agudo cuando los concentra en un objeto de estudio. A la descripción de los fenómenos, en el caso de este libro frutas, plantas, árboles, se unen las alegorías y las metáforas que llevan a quien lee hasta lugares de reflexión existencial, y hasta filosófica, adobadas con pigmentaciones.

Ocurre así con el poema ‘Sabor’, donde el mango pasa de ser una sencilla fruta a convertirse en constatación de la trascendencia divina.

 

Fibras enredadas entre la dentadura,

dulzor definitivo,

azúcar que es agua, agua que es azúcar,

jugo entre hilos,

pequeño planeta entre rojo y amarillo,

fruta que se desprende segregando una goma,

fruta amarilla que se sonroja

disculpándose de su propia perfección.

El mango es una prueba

de la existencia de Dios.

 

(Hace unos meses el propio Jaramillo afirmó en una entrevista que “el mango es Dios”, complementando, con la absoluta seriedad de sus boutades, al poema).

El libro sigue el conducto natural de trabajo que el poeta se ha fijado para la construcción de sus textos, tejer series de poemas que abarcan a una temática específica. Desde el inicio de su destino como escritor publicado encuentra en la serie su punto de apoyo y de fuerza. Así, a través de series, ha escrito acerca de piezas musicales, gatos, el azar, conversaciones con Dios, historias o el amor. La otra vertiente de esta poesía tiende más al retrato o a la declaración. Un singular modo de pintar realidades mediante una fina sensibilidad y precisión.

Estas dos facetas se pueden ver en uno de los poemas de este libro, ‘La sagrada dádiva’.

 

Veo entero el bosque del origen,

árboles que no son individuos

sino parte del cardumen de ramajes.

El olor de la raíz en el aire

y el sabor primigenio entre la sopa.

El gesto que transmuta el atavismo

lo descubro en una mujer

que me habla en otra lengua.

Presentimientos al otro lado del mar,

mordiscos a la luna.

Hay un primer misterio:

descifrar vocales y consonantes trastocadas.

Luego el otro, más profundo:

hallar el sentido mutante de los símbolos.

Entre tanto me basta la visión del bosque,

esta hoguera de oliva,

esta inacabable tea de esmeraldas.

 

Como parte del premio León de Greiff al mérito literario, concedido en Medellín por una unión de eventos del libro que están agremiados, la secretaría de cultura ciudadana y la universidad Eafit, se plantea la publicación de un libro escrito por la o el galardonado. Darío Jaramillo fue el premiado en 2025. En vez de una antología (acababa de publicar una con Fondo de Cultura Económica), su decisión fue rescatar este libro de poemas de aquella novela magistral y ponerles una condición a los editores: que apareciera con ilustraciones semejantes a las de los libros de biología, o que se parecieran, mucho, a las pinturas de la histórica Expedición Botánica. La editorial consiguió al ilustrador indicado, Ricardo Macía, un artista con pulso del Renacimiento Italiano (para quien quiera comprobar que no es exagerada esta afirmación, puede consultar la cuenta en Instagram de Macía: @ricardomacia). El resultado es un libro como los que suele elaborar Darío Jaramillo. Da gusto de ver y de leer.

Con ‘Liturgia de los bosques’ Jaramillo cumple sesenta años ininterrumpidos de vida literaria que lo han consolidado como uno de los poetas y narradores más eminentes de Colombia.

Poemas atribuidos a otro. A Sebastián Uribe Riley quien, en ‘La voz interior’, le confiesa a su amigo: “Quiero hacer un libro vegetal, un libro oloroso a pasto recién cortado. Quiero ponerles palabras a las plantas. Unas palabras que no se sientan, que no se oigan, que tan solo susurren como ramas al viento”.

Uribe Riley consiguió un excelente compendio de poemas que acompañan, alivian, ayudan a vivir. Esto suele suceder con toda la poesía escrita por Jaramillo Agudelo. Que se da a la tarea de explicar, en el epílogo de este libro, cómo Sebastián Uribe, fiel a su condición de escritor secreto, no quería que nadie supiera de su obra, que nadie lo leyera. Por eso el remate del epílogo lo torna, a su modo, un juego, un desafío, una pieza literaria tan grande como cualquier texto del autor de ‘Sólo el azar’:

“Es posible que sea el mismo Sebastián quien ahora inventó que el autor de ‘Liturgia de los bosques’ es Darío Jaramillo Agudelo”.

Darío Jaramillo Agudelo – Liturgia de los bosques – Editorial EAFIT – Medellín – 2026. 

 

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