La factura del desastre

Imagen creada con IA
Por | Gina Marcela Sánchez Camargo

Las crisis económicas no caen del cielo ni son producto del azar; son la factura implacable de la irresponsabilidad, el despilfarro y la incompetencia. Hoy, el país enfrenta medidas de emergencia y ajustes económicos dolorosos, como el golpe al IVA, que son el coletazo anunciado de un gobierno que decidió gobernar para el capricho y no para el bienestar de la nación.

Es imperativo señalar el origen real de este desfalco: la culpa absoluta recae sobre Gustavo Petro y su administración. El país entero fue testigo de un festival de nepotismo, de excentricidades ideológicas, de improvisación y de una corrupción galopante que quebró las finanzas públicas y dejó las arcas del Estado vacías. Nos advirtieron que la bomba iba a estallar, y hoy la estamos pagando.

Sin embargo, lo verdaderamente indignante de esta tragedia fiscal no es solo quién la originó, sino quién la paga. Como siempre en la historia de nuestra patria, los platos rotos recaen sobre los mismos hombros: la clase media y las comunidades menos favorecidas. Son el pueblo que trabaja honradamente, el que madruga y sostiene la economía a pulso, el que termina cargando con el peso del ajuste mientras los responsables del desastre miran hacia otro lado.

¿Hasta cuándo el pueblo colombiano va a seguir aguantando ser el fusible de la ineptitud ajena? La factura del despilfarro no puede ni debe seguir asfixiando a los que menos tienen. Colombia necesita orden, carácter y, sobre todo, memoria para que la irresponsabilidad nunca más vuelva a salir gratis.

#LaLupaDeMarce #HablemosDeFrente

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