
“Cuando uno se encuentra entre un grupo de feos, hay que echarle mucho valor a la cita a ciegas” Dijo Emilia una adicta a las plataformas virtuales de citas románticas, donde no sólo perdió los ahorros de su vida, sino que también le robaron la autoestima.
La soledad es una epidemia mundial. Se estima que más de 800 mil personas utilizan activamente aplicaciones de citas en Colombia, el Centro Nacional de Consultoría (CNC) afirma que el 52% de la población reconoce haber interactuado en ellas.
Aquella mujer que contrariamente a su horóscopo vivía soñando con los amores de telenovelas, se emparejó con el tipo de desastre del que la psicóloga le dijo que huyera.
Las experiencias de los usuarios de citas en línea también son variadas. Algunas parejas consiguen el objetivo, en tanto que para otros resultan desafortunados los comportamientos no deseados: Al recibir mensajes o imágenes sexuales no solicitados, sufrir contacto continuo no deseado, ser insultado o ser amenazado físicamente.
A Emilia le ocurrió la espantada más grande de la vida, cuando en una de sus citas se topó con el fetichista de los zapatos (excitación o deseo erótico hacia los tacones altos) Ese día le sucedió lo de la cenicienta, pero al revés, pues el hombre le robó un zapato y desapareció para siempre. Creo que el zapato la pasó mejor.
Love Business, la firma de consultoría y tecnología de estructura social advierte, que las aplicaciones más comunes para conseguir amores cibernéticos y relaciones casuales, como engaños exprés, son Facebook, Instagram, WhatsApp, Tinder, Bumble, Badoo, Happn y Match Group, entre otras.
Me hubiera gustado preguntarle a la cibernética cómo había llegado hasta ese dramático romance, pero en vez de cometer la grosería de interrogarla, preferí imaginar el resto. La estafada romántica se convirtió en otra mula del dinero. ¿Según quién?: según yo.
¡Que con buena voluntad se puede querer a cualquiera!
Escrito al margen: Einstein en el año 1947 creó el reloj del juicio final que representa simbólicamente que tan cerca esta la humanidad para una catástrofe global, y desde hace 80 años viene funcionando el consejo mundial de científicos atómicos, con 40 premios nobel que cambian la hora del reloj anualmente. Antes el miedo era que un loco oprimiera un botón nuclear y chao perro mundo; ahora dicen que la amenaza existencial son los algoritmos. Creo que no hay que satanizar, el riesgo es lo que los humanos hacemos.











