Doce mil 775 días

Imagen creada con IA
Por | Martha Patricia Moreno Moreno / Comunicadora social Periodista_ Mag. Educación superior

Era la 1:40 de la tarde del jueves 9 de octubre del año 2025; de todos modos, Castillo se murió como estaba decidido desde el día que lo concibieron, un mes de abril del siglo XX. Al cumplir el primer año de su partida, cuando ya todos los otros se fueron a vivir el resto de sus vidas, me quedó conmigo.

La casa sigue igual, sus herramientas cuelgan en el mismo lugar, en el perchero sigue colgado su abrigo, para cuando nos atraviese la inmortalidad del último invierno.

Brigitte Bardot, también se murió a finales del 2025, igualmente la actriz Diane Keaton del Padrino, asimismo Paquita la del Barrio y la exótica bailarina Tongolele. Cuando me enteré de sus fallecimientos me imaginé a Castillo junto a esas hippies, celebrando su Woodstock celestial.

Fue un hasta luego sin ruido. Él resolvió su acontecer, cerró el mundo convencido que había terminado su destino y encontró el coraje para irse, decía que toda persona precisa fuerza para nacer y necesita “fuerza para morir” Este último impulso, le permitió despedirse con los ojos más azules de toda su vida.

En su primer aniversario comencé a juntar los pedazos al filo del insomnio, el reloj biológico se desconchinfló y el desbarajuste hormonal se procesó con los “mejunjes”, la valeriana, manzanilla, pasiflora, tila, toronjil, respiración profunda, meditación guiada, progresión muscular y regulación entre otras; sin embargo, fue la valentía de Castillo en el silencio del dolor que me ayudó a sonreír en la tormenta.

Tantas personas que estarán pasando por esto.  ¿Cómo harán todos los que lloran ausencias para que la frase, toda la vida por delante, le suene a buena noticia?  Buda lo expresó: Si aspiras a un estado libre de dolor, mejor no tengas nada en ningún lugar del mundo.

Mi Castillo cerró los ojos de 73 años que se quedaron hasta siempre en los míos, se fue distanciando a la velocidad de Dios. _Digo_ Gracias por los 12 mil 775 días juntos, fue un milagro que en la infinitud del universo y en la eternidad del tiempo hubiera coincido (35 años) en bodas de coral. Dios nos reunirá de nuevo, así que, me quedó conmigo.

Escrito al margen:  Sin traficar con el dolor quiero dejarles una confidencia, aunque el mundo les reclame silencio el llanto, el duelo lo agarra cada cual a su ritmo. Me pregunto por qué dirán __ Fulana aún no se ha recuperado de la muerte de Zutano__ Como si se tratara de una hepatitis (pero uno no se recupera) uno se revienta, cuando lo escribo pienso que Castillo estará riéndose en alguna de sus dimensiones estelares.

    Publicidad

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Confirma que no eres un bot:


    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.