Entre enero y julio de 2026 Colombia exportó US$85,6 millones en esmeraldas, un crecimiento de 14 % frente al mismo periodo de 2025. Sin embargo, el resultado está fuertemente concentrado en febrero y en las piedras talladas, mientras el sector enfrenta retos de producción, inversión, financiación y acceso a mercados internacionales.
El sector esmeraldero colombiano atraviesa una etapa de ajuste. Después de cerrar 2025 con US$116 millones en exportaciones, muy por debajo de los US$182 millones registrados en 2023, las cifras de los primeros siete meses de 2026 muestran una recuperación parcial.
Entre enero y julio de este año las exportaciones alcanzaron US$85,6 millones, frente a los US$75,1 millones registrados en el mismo periodo de 2025. El incremento fue de 14 %.
Pero detrás de la cifra positiva existe un comportamiento desigual. De los siete meses analizados, solo febrero, abril y junio superaron los registros correspondientes de 2025. Además, febrero concentró US$34 millones, equivalentes al 39,7 % del valor exportado durante el periodo.
La concentración es todavía más evidente al revisar el tipo de producto. De los US$85,6 millones exportados hasta julio, US$80,3 millones correspondieron a esmeraldas talladas y US$5,3 millones a piedras en bruto.
Las talladas representaron así el 93,8 % del valor exportado, aunque apenas concentraron el 17,8 % de los quilates registrados. La diferencia muestra la importancia que tienen el corte, la transformación y el valor agregado dentro de la cadena comercial.
De hecho, si se excluyera el comportamiento excepcional de febrero, el acumulado enero-julio de 2026 habría registrado una caída de 8,9 % frente al mismo periodo del año anterior.
Un mercado internacional todavía incierto
El comportamiento de las exportaciones ocurre en un contexto internacional complejo para los bienes de lujo.
Óscar Baquero, presidente de Fedesmeraldas, señaló que los conflictos y las tensiones internacionales afectan las decisiones de inversión y consumo en este tipo de productos.
A pesar de las dificultades, el dirigente gremial sostiene que la esmeralda colombiana conserva una ventaja frente a sus principales competidores debido al valor que alcanza por quilate.

El mercado estadounidense continúa siendo especialmente relevante para la piedra colombiana. A las condiciones propias de la demanda internacional se suman las modificaciones arancelarias y comerciales que han afectado el intercambio con Estados Unidos.
Para Guillermo Galvis, presidente de la Asociación de Exportadores de Esmeraldas (Acodes), existe expectativa de mejores condiciones durante 2026, particularmente en materia arancelaria y logística.
El dirigente también considera que una recuperación de la producción y una mejora de las condiciones de seguridad en las zonas productoras pueden favorecer el desempeño del sector.
El valor está también en la transformación
Las cifras de 2026 permiten observar algo más que una recuperación de las exportaciones: muestran el peso que tiene la transformación de la gema.
Aunque las esmeraldas en bruto representan una parte importante del volumen físico, las piedras talladas concentran casi todo el valor exportado.
Esto plantea una oportunidad para una industria que no dependa únicamente de la extracción, sino que pueda incrementar el valor de sus productos mediante procesos de corte, clasificación, comercialización y certificación.
En un mercado internacional donde las piedras preciosas compiten no solo por su origen sino también por su calidad, historia y trazabilidad, esa transformación puede convertirse en uno de los factores determinantes para la competitividad colombiana.
Trazabilidad y confianza, una ventaja que debe consolidarse
Otro de los elementos que busca fortalecer el sector es la trazabilidad.
Colombia cuenta con mecanismos de inspección orientados a verificar el origen y las características de las piedras. La Agencia Nacional de Minería participa en este proceso mediante gemólogos especializados y, cuando existen dudas sobre una gema, las muestras pueden ser remitidas al laboratorio CDTEC GemLab para análisis bajo estándares internacionales.
La certificación adquiere especial importancia en un mercado en el que los compradores internacionales realizan, además, sus propias verificaciones en los países de destino.
Para Colombia, mantener la confianza sobre el origen y la calidad de las piedras es fundamental no solo para conservar compradores, sino también para proyectar una imagen de minería responsable.
Más inversión y nuevas exploraciones
El panorama, sin embargo, presenta problemas que las cifras de exportación no resuelven.
Entre los principales desafíos aparecen el acceso a financiación, la exploración de nuevas zonas productoras y la necesidad de atraer inversión nacional.
La inversión extranjera ha tenido un papel importante en la industria, pero el gremio considera necesario generar mayor confianza entre los inversionistas colombianos y establecer condiciones que permitan desarrollar proyectos de largo plazo.
El reto consiste en encontrar un equilibrio entre explotación, sostenibilidad, generación de empleo y beneficios para las regiones donde se concentra la actividad.
Una nueva interlocución con el Estado
El sector llega a esta etapa en medio de una discusión más amplia sobre el futuro de la minería colombiana.
Durante el Congreso Nacional de Minería 2026, realizado en Cartagena el 3 y 4 de septiembre, la Asociación Colombiana de Minería reunió a representantes del Gobierno, autoridades, empresas y otros actores de la cadena.
En ese escenario, la Agencia Nacional de Minería anunció una transformación institucional orientada a hacer más competitiva la minería colombiana y a mejorar la articulación entre entidades.
Uno de los datos expuestos por la ANM resulta particularmente significativo: actualmente, el 95 % de su capacidad institucional estaría concentrado en trámites y apenas el 5 % en promoción y fomento de la minería. La entidad planteó modificar esa relación.
Para el sector esmeraldero, una institucionalidad con mayor capacidad de acompañamiento podría facilitar asuntos relacionados con producción, internacionalización, promoción comercial, trazabilidad y participación en ferias especializadas.
La oportunidad, sin embargo, estará en convertir los anuncios institucionales en resultados concretos para las regiones productoras y para las empresas de la cadena.
Una recuperación que todavía debe probarse
Las cifras hasta julio permiten hablar de una recuperación, pero todavía no de un cambio definitivo de tendencia.
El crecimiento de 14 % frente a 2025 es una señal favorable. Sin embargo, la elevada concentración del resultado en febrero y el comportamiento desigual de los demás meses muestran que el mercado continúa siendo vulnerable a factores externos y a la variabilidad propia de un recurso natural no renovable.
La fortaleza colombiana sigue estando en la calidad y el reconocimiento internacional de sus piedras. Estados Unidos, India y China permanecen entre los mercados relevantes para la gema colombiana, mientras el valor por quilate continúa siendo uno de sus principales argumentos frente a competidores como Zambia y Brasil.
El desafío será convertir esa reputación histórica en una ventaja sostenible.
Para ello, la industria necesita algo más que buenos ejemplares: requiere inversión, exploración, seguridad, logística, transformación, trazabilidad y una institucionalidad capaz de acompañar el desarrollo de la cadena.
La esmeralda continúa siendo una piedra de alto valor para Colombia. La pregunta ahora es si esa ventaja geológica y comercial podrá traducirse en una industria más sólida, diversificada y sostenible.
Datos clave
- US$85,6 millones: exportaciones de esmeraldas entre enero y julio de 2026.
- 14 %: crecimiento frente a los US$75,1 millones del mismo periodo de 2025.
- US$34 millones: exportaciones registradas en febrero, equivalentes al 39,7 % del acumulado hasta julio.
- US$80,3 millones: valor de las esmeraldas talladas exportadas.
- 93,8 %: participación de las esmeraldas talladas en el valor exportado.
- 17,8 %: participación de las talladas en los quilates registrados.
- US$5,3 millones: exportaciones de esmeraldas en bruto hasta julio.
- 8,9 %: caída que habría registrado el acumulado enero-julio de 2026 frente a 2025 si se excluyera el resultado excepcional de febrero.
- US$116 millones: exportaciones totales de esmeraldas en 2025.
- US$162 millones: exportaciones en 2024.
- US$182 millones: exportaciones en 2023, el mejor resultado de las últimas décadas según el material suministrado.











