¿$24 billones para un tren? El megaproyecto que quiere conectar a Boyacá con Bogotá

Imagen creada con IA

Durante la Primera Cumbre Ferroviaria, realizada en el Centro de Convenciones de Paipa, el gobernador Carlos Amaya dijo que el tren debe ser visto como un proyecto de Colombia, pues permitiría conectar a Boyacá con Bogotá y con la región Central del país. El tren de pasajeros y carga, que todavía está en etapa de estudios, tendría un recorrido de unos 193 kilómetros y una velocidad promedio de 120 kilómetros por hora.

Un cálculo inicial de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) estima en aproximadamente $24 billones la inversión que se requeriría para modernizar el corredor ferroviario que conectaría Sogamoso con Bogotá y poner en operación un sistema de transporte de pasajeros y carga.

La FDN adelanta la consultoría de prefactibilidad del proyecto, etapa en la que se estudian las alternativas técnicas y se hace una primera estimación de las inversiones necesarias. En ese contexto aparece el concepto de CAPEX (Capital Expenditure), que corresponde a los recursos destinados a la adquisición, construcción, renovación o mejoramiento de activos e infraestructura de largo plazo.

La estimación, revelada por el gobernador Carlos Amaya ante funcionarios del Gobierno nacional, expertos internacionales, congresistas, empresarios y representantes del sector ferroviario, permite dimensionar lo que significaría para Boyacá impulsar un proyecto de semejante magnitud.

Para tener una idea de la magnitud de la cifra, los $24 billones superan el costo reportado para la Primera Línea del Metro de Bogotá y equivalen a cerca del 69 % del costo estimado de la Segunda Línea del Metro.

También representan más de una cuarta parte de los recursos que Colombia tiene presupuestados para inversión pública durante 2026.

Esta es una tabla que muestra la inversión que demandaría el Tren de Boyacá en compración con otros grandes proyectos de infraestructura del país, incluyendo el Metro de Bogotá.

Para Boyacá, la comparación es todavía más contundente. Los $24 billones equivalen a 14,7 veces el Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI) del departamento para 2026, que asciende a $1,63 billones.

Y frente al RegioTram de Occidente, cuya inversión se estima en alrededor de $3,1 billones, el proyecto ferroviario boyacense representaría una inversión equivalente a casi ocho proyectos de ese tamaño.

La comparación no significa que las obras sean técnicamente equivalentes ni que sus costos puedan medirse en igualdad de condiciones, pero sí permite entender la dimensión económica de la propuesta.

Detalles reales de Paipa. Imagen creada con IA

Si los estudios posteriores mantienen la magnitud preliminar de la inversión, el tren no podrá ser entendido como una obra exclusivamente departamental. Se trataría de un proyecto de escala nacional, que requeriría recursos de varias vigencias y el compromiso del Gobierno nacional.

El corredor ferroviario existente entre Sogamoso y Bogotá tiene una longitud aproximada de 230 kilómetros. Sin embargo, de acuerdo con los estudios que se adelantan, el proyecto contempla mejorar el trazado y realizar obras de infraestructura que permitirían reducir el recorrido operativo a unos 193 kilómetros.

La meta es alcanzar una velocidad promedio de 120 kilómetros por hora, lo que permitiría ofrecer un servicio competitivo frente al transporte por carretera.

La propuesta tiene además un componente que la diferencia de otros proyectos ferroviarios del país: sería un corredor mixto para pasajeros y carga.

Según las proyecciones presentadas por la Gobernación, el sistema podría llegar a movilizar hasta 3 millones de toneladas de carga, aprovechando la actividad industrial y productiva de Boyacá.

La apuesta de Amaya tampoco comienza desde cero. Entre los avances que destaca la Gobernación están los recursos gestionados ante el Gobierno nacional para el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria y la intervención de la línea en diferentes tramos.

De acuerdo con el Gobernador, se han destinado cerca de $200.000 millones para el tramo Sogamoso-Duitama-Paipa, mientras que otros $400.000 millones están en proceso de licitación para obras relacionadas con el tramo Paipa-Tunja, así como con el mantenimiento y la operación del corredor.

A esto se suma el crecimiento del transporte de carga de las empresas que actualmente utilizan el sistema ferroviario en Boyacá y los recursos de regalías destinados a la construcción de un vagón turístico fabricado en el departamento, que, según la Gobernación, podría convertirse en un modelo para otros territorios del país.

Otro de los componentes fundamentales es la consultoría contratada por la Gobernación, por $16.000 millones, para avanzar en los estudios de prefactibilidad del corredor entre Belencito y La Caro.

Por todo ello, Amaya y varios de los participantes en la Primera Cumbre Ferroviaria insistieron en una idea que el Gobierno departamental ha convertido en bandera: Boyacá debe ser el corazón ferroviario de Colombia.

Entre quienes respaldaron esta visión estuvo Gheidy Gallo Santos, presidenta de ProBoyacá, quien destacó la oportunidad que representa para el departamento recuperar su vocación ferroviaria y convertirla en una herramienta de desarrollo económico y regional.

Para Amaya, el proyecto avanza por buen camino, pero ahora viene una etapa decisiva: lograr que las prioridades acordadas con el Gobierno nacional se traduzcan en contratos, estudios y recursos.

El Gobernador espera que los proyectos ferroviarios incluidos en el Pacto Raíz y Futuro tengan continuidad y que el Gobierno nacional avance en las decisiones necesarias para llevar el corredor a la etapa de factibilidad.

Uno de los principales argumentos de la Gobernación para defender la viabilidad del proyecto es la demanda potencial de pasajeros.

“Estamos hablando de 20 millones de pasajeros al año que hoy se movilizan en la doble calzada”, señaló Amaya, al referirse al flujo de personas que actualmente utilizan la conexión vial entre Boyacá y Bogotá.

La cifra, según explicó el Gobernador, ni siquiera incluye a los nuevos usuarios que podría generar el tren, entre ellos personas que podrían decidir vivir en municipios de Boyacá y desplazarse regularmente hacia Bogotá gracias a una conexión ferroviaria rápida.

La apuesta, por tanto, no se limita a ofrecer una alternativa de transporte. La Gobernación plantea el tren como una herramienta para descongestionar Bogotá, fortalecer la economía de los municipios boyacenses y propiciar un desarrollo más equilibrado de la región Central.

“El tren de Boyacá es un proyecto de Colombia”, ha insistido Amaya. La razón es evidente: una inversión preliminar del orden de $24 billones está fuera de la capacidad financiera de Boyacá y exige la participación del Gobierno nacional, los municipios y, eventualmente, el sector privado.

El Gobernador sostiene que el proyecto no debe verse únicamente como una obra departamental, sino como una infraestructura estratégica para la región Central.

La meta es que Colombia tenga uno de sus primeros corredores ferroviarios regionales de media velocidad, mixto para pasajeros y carga, aprovechando una infraestructura que ya existe y que actualmente mueve mercancías.

“Queremos que Boyacá sea el corazón ferroviario de Colombia”, resume Amaya.

El reto ahora es que la frase deje de ser solamente un propósito político y se convierta en una decisión de Estado.

Porque $24 billones no son una cifra que pueda asumir Boyacá solo: son la dimensión económica del desafío que tiene por delante el país si decide volver a mirar al ferrocarril como una infraestructura estratégica.

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