La nueva directora del Instituto, María Carolina Restrepo Cañavera, aseguró que cuando la entidad habla de “niñez” se refiere a todos los niños y niñas del país. La decisión generó cuestionamientos de congresistas y organizaciones defensoras de los derechos de la infancia, que advierten sobre la importancia de mantener un lenguaje diferencial.
La nueva dirección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) quedó en el centro de un debate por los términos que utilizará la entidad para referirse a la población que tiene bajo su responsabilidad.
La controversia surgió luego de que la representante a la Cámara Lourdes Mateus denunciara la existencia de una directriz interna que, según afirmó, habría dispuesto utilizar las expresiones “niños y adolescentes” y prescindir de la palabra “niñas” en las comunicaciones institucionales.
La discusión llevó a la directora general del ICBF, María Carolina Restrepo Cañavera, a emitir una comunicación dirigida a funcionarios y colaboradores de la entidad, en la que hizo una precisión sobre el lenguaje institucional.
En el documento, Restrepo señaló que la misión del Instituto es la protección integral de la niñez, la adolescencia y las familias de Colombia y afirmó que, cuando se habla de “niñez”, se está haciendo referencia tanto a niños como a niñas.
“Cuando hablamos de niñez, hablamos de todos los niños y todas las niñas del país”, señaló la directora.
Restrepo sostuvo además que la entidad promoverá una comunicación institucional clara e incluyente y acorde con su misión, poniendo en el centro la protección de la niñez, la adolescencia y las familias colombianas.
La funcionaria también reiteró que el ICBF garantizará los derechos de las niñas y aseguró que su administración mantendrá el cumplimiento de las disposiciones constitucionales y legales que las protegen.
Cuestionamientos por el lenguaje diferencial
La decisión generó críticas entre sectores que consideran que el uso explícito de las expresiones “niñas, niños y adolescentes” tiene un significado que va más allá de una cuestión lingüística.
La representante Jennifer Pedraza recordó que la Ley 1098 de 2006, Código de Infancia y Adolescencia, utiliza expresamente estas categorías y cuestionó que se deje de mencionar a las niñas en el lenguaje institucional.
La corredactora del Código, María Cristina Hurtado, también intervino en la discusión y sostuvo que nombrar específicamente a las niñas constituye una forma de visibilizar las situaciones particulares que enfrenta esta población.
Hurtado hizo énfasis, entre otros asuntos, en las violencias sexuales y otras vulneraciones que afectan de manera diferenciada a niñas y adolescentes.
La respuesta de la directora del ICBF
Ante los cuestionamientos, Restrepo respondió que las niñas continuarán teniendo plena protección dentro de la entidad.
“Puede tener la absoluta certeza de que en el ICBF las niñas tendrán toda la protección que ordenan la Constitución, la ley y los tratados internacionales”, manifestó la directora.
También aseguró que se mantendrá el enfoque de género contemplado en el artículo 12 del Código de Infancia y Adolescencia.
Restrepo agregó que su manera de expresarse no supone desconocer los derechos, realidades particulares ni las violencias específicas que enfrentan las niñas.
La directora invitó además a quienes tengan inquietudes sobre la actuación del Instituto a presentar sus observaciones a través de los canales institucionales correspondientes.
¿Una cuestión de lenguaje o de política pública?
El debate también ha involucrado a especialistas en derechos de infancia y adolescencia.
Fabio González Flórez, experto internacional en derechos de niñez y adolescencia, explicó que la expresión “niños, niñas y adolescentes” adquirió especial importancia en Colombia con la Ley 1098 de 2006, precisamente porque buscaba reconocer las características y necesidades particulares de cada grupo.
Desde esta perspectiva, la diferenciación permite desarrollar políticas y estrategias que respondan a las distintas realidades de niños, niñas y adolescentes.
Luz Alcira Granada Contreras, secretaria ejecutiva de la Alianza por la Niñez Colombiana, señaló que jurídicamente el concepto de “niñez” puede utilizarse como una categoría general. Sin embargo, advirtió que emplearlo de manera exclusiva puede dificultar la visibilización de las necesidades y riesgos diferenciados que enfrentan niñas, niños y adolescentes.
La discusión, según Granada, no se limita a determinar si la palabra “niñez” incluye a las niñas, sino a establecer si el lenguaje institucional permite visibilizar adecuadamente las diferencias que deben ser consideradas en las políticas públicas.
El lenguaje también importa en las políticas públicas
Ximena Norato, directora de PANDI, Comunicación y Derechos Humanos, sostuvo que el lenguaje cumple un papel importante en la manera como se identifican las problemáticas sociales.
Desde su perspectiva, utilizar únicamente “niñez” puede terminar homogeneizando a una población que enfrenta situaciones diferenciadas.
Violencia sexual, embarazo adolescente, matrimonio infantil, mutilación genital y salud sexual y reproductiva son algunos de los asuntos en los que, según las especialistas citadas, resulta necesario identificar específicamente las condiciones que afectan a niñas y adolescentes.
La discusión adquiere así una dimensión que va más allá de las palabras: cómo se nombran las poblaciones también puede influir en la manera como se diseñan, ejecutan y evalúan las políticas públicas destinadas a protegerlas.
El ICBF defiende su enfoque
Mientras las organizaciones y algunos sectores políticos reclaman mantener expresamente la referencia a niñas, niños y adolescentes, la nueva dirección del ICBF sostiene que el término “niñez” comprende a toda la población infantil y que los derechos de las niñas no serán desconocidos.
En su comunicado, Restrepo reiteró que la prioridad de la institución será proteger a la niñez, la adolescencia y las familias colombianas, así como garantizar el cumplimiento del orden constitucional y legal.
Por ahora, la controversia deja planteada una discusión sobre el lenguaje que utilizará el ICBF durante la nueva administración y sobre el equilibrio entre una comunicación institucional más amplia y la necesidad de mantener visibles las diferencias y vulnerabilidades específicas de niñas, niños y adolescentes.











