Ante el aumento del 82 % en la probabilidad del fenómeno de El Niño, la CAR avanza en una de las principales estrategias regionales de adaptación al cambio climático y prevención del desabastecimiento hídrico. Los Bancos Municipales de Agua o BAMAS, permiten almacenar cerca de 298 mil metros cúbicos de agua para atender sequías, incendios forestales, apoyo a acueductos rurales y sostenibilidad agropecuaria. “El nuevo BAMA, que se entregará próximamente, contará con más de 15 mil metros cúbicos de capacidad para garantizar la disponibilidad hídrica en esta zona del departamento de Boyacá”: Director Técnico de Infraestructura Ambiental de la CAR.
Frente al inminente fenómeno de El Niño y los riesgos asociados a la intensidad con que ha sido anunciado por las autoridades climáticas, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca- CAR avanza en la consolidación de una de las estrategias más importantes de adaptación al cambio climático en el centro del país: los Bancos Municipales de Agua -BAMA.
Estas estructuras se han convertido en infraestructura estratégica para enfrentar los impactos de la variabilidad climática, tales como la disminución de lluvias, aumento de temperaturas, incendios forestales y desabastecimiento de agua, permitiendo almacenar agua durante temporadas de lluvias para disponer de ella en periodos de sequía extrema, garantizando así capacidad de respuesta frente a emergencias ambientales y fortaleciendo la seguridad hídrica de las comunidades rurales.
La advertencia emitida por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – IDEAM, que elevó al 82 % la probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño, encendió las alertas de las autoridades ambientales y territoriales ante un posible escenario de estrés hídrico que podría extenderse hasta comienzos de 2027.
En este contexto, el director técnico de Infraestructura Ambiental de la CAR, Yacir Ramírez Luengas, reiteró el llamado a los 104 alcaldes a adoptar planes de contingencia como el almacenamiento de las diferentes estructuras de almacenamiento de aguas lluvias, para el caso de los BAMAS el llamado es a los 23 alcaldes que cuentan con este tipo de estructuras.
“El cambio climático nos obliga a prepararnos antes de que ocurran las emergencias. Los BAMA representan precisamente esa capacidad de adaptación: almacenar agua en momentos de abundancia para poder responder cuando llegue la sequía”, afirmó el director técnico Ramírez.
Precisamente, los Bancos Municipales de Agua fueron diseñados para responder a este tipo de escenarios extremos, funcionando como sistemas de captación, regulación y almacenamiento hídrico que permiten disminuir la presión sobre las fuentes abastecedoras y fortalecer la resiliencia territorial.
Sistemas de adaptación al cambio climático y fortalecimiento de la seguridad hídrica
Actualmente, la CAR completa 25 estructuras construidas y en funcionamiento, incluyendo el nuevo BAMA de Ráquira próximo a ser entregado, con capacidades cercanas a los 298 mil metros cúbicos de almacenamiento de agua en municipios de Cundinamarca y Boyacá así:
Pacho, San Miguel de Sema, Guachetá, Jerusalén, Granada, Susa, Pasca, Caparrapí, Silvania(2), Pandi, Tibacuy, Buenavista, Chiquinquirá(2), Simijaca, Guayabal de Síquima, Nocaima, Sasaima, Caldas, El Rosal, Nimaima y Saboyá(2).
En ese contexto, los BAMA cumplen un papel estratégico al garantizar reservas de agua en periodos críticos, reducir impactos asociados a sequías prolongadas, fortalecer la respuesta frente a incendios forestales, apoyar la sostenibilidad de las actividades agropecuarias, mejorar la regulación hídrica de microcuencas e incrementar la resiliencia climática de las comunidades rurales.
Además, permiten dotar al municipio para que a través de los Consejos Municipios de Gestión del riesgo – CMGRD cuenten con un insumo que permita respuesta en la atención de incendios forestales, apoyo a acueductos rurales, regulación hídrica de microcuencas, abastecimiento pecuario, sostenibilidad agrícola y atención de contingencias derivadas de eventos extremos, conforme al marco normativo vigente.
La segunda generación de BAMA, desarrollada en 12 municipios, representó una inversión superior a los $21.241 millones y beneficia aproximadamente a 53.000 personas de manera directa e indirecta.
“Es importante reiterar que las empresas de servicios públicos deben fortalecer los sistemas de uso eficiente y ahorro del agua, mientras que las administraciones municipales tienen el deber de implementar medidas preventivas y sistemas alternos de abastecimiento que permitan enfrentar de manera anticipada los efectos del fenómeno de El Niño”, puntualizó Yacir Ramírez.












