
Estoy muy seguro de ello, aunque ella prefiere ser más discreta. Carolina es más que un ejemplo de vida, de liderazgo y de verdaderas ganas de salir adelante. ¿La selección Colombia? Bien, gracias. Le renovó al profe Néstor. Con otros no han sido tan comprensivos. En fin, como dicen por ahí: “la hipotenusa”.
En esta oportunidad quiero hablarles de alguien que ha llegado muy lejos, que prefirió no quejarse en condiciones en las que muchos hubiéramos “tirado la toalla”. Un día la vida le cambió por completo, por causa de uno de tantos inconscientes al volante en una vía principal de ‘La Perla’ del departamento, que hoy por hoy se mantiene como un dolor de cabeza, aunque gracias a Dios, redujo su accidentalidad (o eso parece, o es lo que nos dicen).
El verdadero Mundial no fue ni por equivocación el de Canadá, México y Estados Unidos. Es uno que viene, en el que nuestra ‘reina del Paracycling’, Daniela Carolina Munévar Flórez, estará presente, ya lo confirmaron. Muy loco sería el cuerpo técnico que prescindiera de ella. Es una deportista que vale oro. Le ha traído muchas alegrías a la Tricolor, a Boyacá y a su natal Cucaita. Habla por sí sola cada vez que pedalea. Con una pierna, la que le quedó luego de aquel suceso del que se levantó más fuerte, cual ave Fénix.
“He tenido la fortuna de tener la capacidad y la fortaleza de afrontarlo de gran manera, de sacarle el lado positivo: la oportunidad de conocer muchas personas, de representar a mi país, mi departamento y mi municipio, en los diferentes eventos, tanto nacionales como internacionales”, expresa Carito. Le digo así, en confianza, no porque seamos tan amigos (aunque soy atrevido de decirle así cuando nos charlamos), sino porque ella genera eso, cariño, admiración, respeto y felicidad. Es una dura entre las duras. Es “la más” del deporte paralímpico de la región. Y para mí (segurísimo lo será para muchos), la mejor del país.
Sinceramente no me imagino a Carolina dándose trompadas con sus adversarias, botándose al piso por simular o agrandar una falta en busca de una amarilla o demás que desequilibre un juego (solo para ejemplificar, además que eso no se puede en una bicicleta, y cuando pasa sin mayores consecuencias, se levantan como si nada), alegándole a un árbitro (aquí serían comisarios) sin el más mínimo respeto (con o sin razón), haciendo señas inadecuadas al público (hinchas), en fin… siendo una jugadora de fútbol (“neee”, como dicen los pelados). En cambio, es espejo de superación, de tenacidad, de ética deportiva.

Tanto así, que hace un tiempo se viene desenvolviendo en otra faceta, como conferencista. “Ha sido pues, también muy bonito, tener como la fortuna de poder inspirar a otras personas, no solamente a través del deporte, sino con las palabras”, cuenta nuestra campeona. Y qué bien que lo hace. No ha necesitado presumir títulos internacionales en prestigiosas instituciones de Educación Superior (eso sí, también está estudiando, no sé a qué hora, pero lo hace). Lo vivió, lo asumió, lo logró; entonces, lo cuenta y alimenta el espíritu.
Y es muy consciente de la complejidad que reviste el drama por el que pasó, de todo lo que tuvo que soportar. De que tal vez tuvo que ser así. Y se levantó prácticamente sola, impulsó a su familia, especialmente a sus padres, quienes hubieran podido sucumbir en la tristeza y la desesperación. Caro ha sido sinónimo de esperanza. Para todos. Uno a veces se queja de unas pendejadas. “Píllense” este video para que medio se hagan una idea de lo que les digo (espero que con el permiso de Velo Frank como le llamo): https://www.youtube.com/watch?v=52ECWmxCkzk&list=RD52ECWmxCkzk&start_radio=1

Al observar una vez más esta producción audiovisual (pues para poderla compartir) se me hizo un nudo en la garganta y pienso en lo que me respondió Carito al preguntarle que si desearía que hubiera pasado diferente: “Diosito sabe en qué lugar nos pone a nosotros para seguir la vida”. Por su mente solo pasa que El Todopoderoso le obsequió una segunda oportunidad de vida y que no a todos les pasa así.
¿Ah? ¿Cómo les parece? Y uno, como les digo, en unas cuántas como que juzga y cuestiona las cosas de Nuestro Señor. Somos desagradecidos y pensamos que nada nos basta. Como dice ese dicho que se ha vuelto tan popular: “Éramos felices y no lo sabíamos…”.
Por supuesto que nuestra paraciclista ha de experimentar miedos, únicamente que se pone “su capa” y abriga el temor con entereza, con temple. Su padre, más que nadie lo sabe, pues le aterraba la idea de que Caro se volviera a montar en una bicicleta. Ahora, salen juntos en un par de ocasiones.
Es muy fácil conseguir la información de los títulos que ha obtenido, resumidas cuentas, múltiple medallista nacional (no existe hasta el momento quien le gane), ha ganado en instancias internacionales y campeona a nivel mundial. Hace apenas unos días volvió a brillar en el Parasuramericano en Valledupar y qué orgullo es verla, parece hasta una “fotocopia” subida en esa “caja”, solo que gana una tras otra, presea por presea; y ella, sigue igual de sencilla, no presume ni trata mal a la gente o medios de comunicación, y así… (aquí en el himno nacional: https://www.instagram.com/reel/DaWKRaZO2pK/?igsh=aW05bjV4OXhsdWk5).
A la vuelta de la esquina, quiero decir después de esta mitad de año, por ahí en los meses que tanto gustan terminados en “embre”, vendrán el Mundial de Ruta y el de Pista. Existe una pequeña diferencia entre una parada mundial y el mundial, los entendidos lo dominan, y Munévar está enfocada en esa medalla que de pronto le ha sido esquiva: la de ruta. Si recuerdo bien, es una “china hijuemadre” la que se la tiene al rojo. “Ja, ja, ja”. Pues es un poco chistoso. ¿O será que no? Les dejo la “espinita”. “Ala no friegue”, ¿y mi tinto? Me lo van embolatando en esta o qué.
No voy a decir que es que el ciclismo está limpio como “el agua del río Chulo” (los tunjanos se saben ese dicho), en paralímpico pienso que sí es más transparente, porque ay Dios, eso de los deportes con tantos aficionados y movimiento de aquí y de allá… vuelvo y digo: ¡Ay Dios! No me compete a mí decirlo, aunque muchos lo saben. Solo que muy pocos se meten en esos líos. Y en esto nada tiene que ver Carito, porque si hay alguien que gane limpiamente, lo sé, lo siento, es ella.
Apenas por estos días, que la gente va dejando de lado el tema del Mundial (el del baloncito aquel que hasta en WhatsApp nos salía), salió eso del mejor gol (muy merecido valga el momento). Bueno, para mí, ese lo hicieron desde adentro. Poco dejan a la imaginación. Qué tristeza ver tanta vaina junta, como lo del jugador aquel del equipo estadounidense (así por encimita). Y créanme, que, si hubiera sido Colombia, nos había tocado volver a invocar a Yépez. Ah, mentiras, de pronto a Sánchez.
Caro: “Tú, tranquila”. Porque eres la mejor. Y nada tienes que ver con fútbol. Gracias al cielo (y ojo, no quiero decir que esté en contra, por ejemplo, del hermoso fútbol femenino y sus derivados, o si no que lo digan nuestras Heroínas). Tampoco con apuestas. Eso sí, apuesto siempre por verla en lo más alto del podio, allá donde en cada oportunidad comenta que se prepara para llegar. Y que vengan mil triunfos más. En todo.
Por último, qué pena la sinceridad, estoy buscando posada. Es que mi novia está como disgustada con tantas “Flórez”. Ja, ja. Ayayayyy.
¡Carito pa’ rato!
PD: me encanta el fútbol. El real. Ese que ya no existe ni lo dejan existir. El de barrio.
PD2: otra vez yo, hablando de temas chéveres en medio de coyunturas tan importantes como la que pasamos con las atípicas en Tunja. Cumplí con mi voto. Veo esto como “muy peludo” y lo dejo ahí… esperemos que no sea más de lo mismo…
PD3: Caro se mueve muy bien en redes… como no es James, Lucho, Falca, ¿cierto? No me sigan, síganla a ella…
PD3: ¿Y mi tinto?












