
Comunicador social y periodista boyacense
@GChalito
Este año, más que cualquier otro, no hubo celebración. Así las redes sociales mientan. Veo un conformismo impresionante y una golondrina no hace llover. Se abona el esfuerzo de quienes están detrás de las campañas de marketing y todo eso. El asunto es que la realidad es una sola: hay tristeza profunda en los seguidores del ‘Albiazul’. Así algunos se digan mentiras. Obvio, yo lo he hecho. Mentirme para no sufrir.
‘80 años de legado, amor y gloria’, ¿así? ¿No nos hará daño así? Así, sin un título reciente, sin un trofeo internacional que mostrar, sin un par de anécdotas increíbles para recitarles a nuestros hijos, sobrinos, nietos (cuando los tenga, no se me adelanten). Así, “sin agüela” como se dice.
¿Así? ¿Pa´ “Chuchito”? ¿Qué piensan los que siguen alcahueteándole a las directivas al comprar las boletas y asistir al estadio? Sí, eso para mí y unos pocos que nos pesa la camiseta, es una bofetada a la hinchada. Equipos armados para “ganar” y que no asustan a nadie (aunque no se trata de asustar). Porque jugadores buenos hay. En cambio, recibimos hasta un ‘Tigre de Zucaritas’. Cómo me duele decirlo, amo a Falcao, pero debo repetirlo: qué fracaso su paso por Millonarios.
Querido Radamel (hablo solo, lo he dicho y lo sostengo: soy un don nadie que opina de un grande que nos decepcionó), por supuesto que tienes derecho a estar en el equipo que quieras, a percibir ingresos con el nombre que tanto te costó edificar (eso no admite la más mínima duda). Pero a Millos le hiciste un mal. Ansiábamos verte campeón, que nos dieras ese ‘hijo’, lo anhelábamos tanto. Qué guayabo existencial. Qué me sirvan un buen tinto, antes de que me ponga a llorar. Sí mi “veci”, sin azúcar, a pesar de que necesito endulzar mi adolorido corazón.
De esa triste noche del martes 7 de abril (por la que escribí un anterior artículo que llamé: Ese tal «Huggies», ¿de dónde es que era?) a la del martes 26 de mayo, en la que esos mismos “hijuemadres” nos ganaron 1 – 2, así, porque fue en Bogotá (de locales y como si nada), pasé de aquella pregunta de mi novia (la que dice en esa nota que les digo) a esta sentencia, prácticamente “bullyiancera” (no sé cómo más llamarle, menos si el término es aceptable), también de mi propia y adorada Clau, quien dijo esta enormidad al término del partido: ¡Ese sí fue Huggies ultra absorbente! No friegue, acabó con lo poquito que me quedaba de dignidad en este primer semestre de 2026. Qué horror. Solo debían empatar. Empatar. En casa… em… pa… tar… ¡No me joda! (cero risas es cero risas).
Con el dolor ajeno no se juega. Hay que ver como se burlaban hinchas de aquí y de allá… ¿Y? ¿Esa es la forma en que nos tratamos? Terrible se ha vuelto el tema en redes sociales y pues imagínense en carne y hueso; sin embargo, de la violencia en el fútbol y sus derivados hablaré en otra oportunidad. Tanta tristeza ni me deja hilar bien las ideas y esa es una temática que amerita máxima concentración.
Aparte de todo, me juzgan por hablar de fútbol en estos momentos cruciales para nuestro país. Y qué le hacemos, si precisamente en nuestra bella Colombia no sabemos respetar ni para hablar de 22 manes dándole a un balón. Pues muchísimo menos para opinar de política. Ni más faltaba, ejercí mi derecho al voto como es mi deber. Simplemente que la pelota en ese campo sigue más tremenda que las candentes arremetidas por punta y punta contra el equipo que actualmente dirige Fabián Bustos al quedar eliminado de la Sudamericana (29 años de nada que nada) y que se prepara para la Liga II-2026 con amistosos internacionales. Ya para qué.
Si no sabemos dialogar sobre el balompié colombiano, despreciado por muchos (cosa que nunca entenderé, si somos colombianos), pues en la ‘arena’ política la vaina está más que pálida. Solo diré que es lamentable ver como nos despedazamos entre unos y otros, que si el de izquierda, que si el de derecha, que si el de centro, que si el de amarillo, verde, rojo, “floripepiado” … a mí me gusta es el azul, el azul y blanco de Millonarios. Ya se escogió presidente (ganador virtual, según el parte oficial), Dios lo guíe por el bien de todos. Los errores vienen de décadas, entonces solo pienso que esperar milagros es sentarnos a eso, a seguir esperando.
En Tunja tampoco aprendemos. Viene el turno para las atípicas en un “envión político” que se asemeja bastante a lo que tuvimos que lidiar en las presidenciales. Y lo dejo ahí (el que entendió…). Que Diosito nos ilumine, hay espejos en nuestro departamento, y aquí mismo, que tendemos a repetir.
Entre sorbo y sorbo el café se va enfriando. La paciencia con los años, por más que la practiquemos, se va agotando. Las fuerzas flaquean y siempre estará la esperanza. A veces, la “Milla” (aquella que transitó Tom Hanks) no se ve tan larga. Vuelvo y digo: que El Todopoderoso tenga misericordia y nos cubra con su manto. Y lo digo más allá del tinte político como tal. Nos merecemos mucho de lo que pasa.
Qué gran coincidencia existe hoy por hoy entre fútbol y política, ambas están retorcidas. Ambas nos unen, pero más nos alejan. Las dos son necesarias, pero no al sentarnos a compartir en la mesa. Por lado y lado hay quienes gustan del uno o del otro, y eso nos debería hacer más humanos. No al contrario. En el momento en que eso se pierde, pasa como en ese famoso comercial: “Ricardo, Jorge… se acabó el fútbol”.
Así mismo como resulta incoherente que yo hable de fútbol en estos momentos, a pesar de que estamos en pleno Mundial y ahorita con la selección hasta nos olvidamos de las elecciones, “así mismito” lo es el hecho de que nos agredamos por un candidato o por el otro.
¿Abelardo pasará por nuestras casas mañana a preguntarnos qué nos falta? ¿Acaso Iván hará lo mismo para saber si estamos bien? Eso solo se ve o se simula en campaña. Y eso. Y ya se acabaron (las de presidente claro está). A nosotros nos compete seguir “en la lucha”, levantarnos a trabajar y cada quien con su realidad. Aplica para la capital de Boyacá.
De todas maneras, los invito a ver este video que, medio jocoso, medio en serio, pretendía demostrar un dolor: https://www.facebook.com/share/r/1ENa92Njav/; haría uno de campañas electorales, pero, para eso hay que saber. Me parece un tanto irresponsable salir a hablar desde mi óptica o la de un grupo sin dominar plenamente el tema. Y menos del manejo de un país. Por supuesto, de eso se trata también la opinión. Esta es una, nada más. Solo que, yo opino muy diferente a veces.
Entre tantas vainas, creo que sí, querido amigo Martín, soy un fanático y sufro de “fanatismo”. Tal y como sumercé lo describió en Facebook, Fanatismo: hoy sufro por Millos y mañana lo mismo.
Lo demás ya sería redundar. ¿A qué hora es que vuelve a jugar Colombia?











