
En X (antes Twitter): @GChalito
’Juemadre’, debo admitirlo, qué dolor. Pensé que este año se me hacía “el milagrito” de dar una charla en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo 2026, y “tómelo”, golpe a la yugular, me quedé por fuera.
Le he dado mil vueltas en mi cabeza, he tratado ciento por ciento de mantenerla fría. Estoy seguro de que alguna razón muy grande habrá, solo que me hirió en lo más profundo, en el alma.
Pienso que es un aterrizaje, un aprendizaje. Me recordó, por descarte, que estoy apenas en los comienzos de mi camino como escritor, que todo lo bonito que viví el año anterior con lo del premio (V Edición Premios ITA), jamás pensaré lo contrario, procuro ser objetivo, trajo ruido y distracción al proceso.
Por supuesto, estoy más que agradecido, fue un reconocimiento que ustedes, queridos amigos y quienes “se dan la pela” de leer, me obsequiaron. Tal vez di las cosas por hecho y terminé sorprendido y con un objetivo que se me esfumó de las manos en menos de lo que imaginé.
Ahora, reconocer que es muy probable que “me dormí en los laureles”, que hace falta seriedad y constancia; que aparte de los artículos que publico en este maravilloso espacio que me brindan aquí en El Diario de Boyacá, que quiero mucho y me ha traído alegrías… que sí, además de ello, tengo que hacer y producir más allá. Hace falta, no me puedo defraudar.
Tampoco basta la producción que hago en mi lugar de trabajo, en mi querida UPTC. Hay que sacudir la inspiración. Sé que está ahí. Es menester despertarla. Y darle rienda suelta a lo que he denominado, como ya me han escuchado decirlo y han leído por aquí, la “escribición”.
Quedé como en un ‘limbo’ en el que las ideas van y vienen, en el que pasan por mi mente un millón de cosas y siguen atravesadas sin conseguir en dónde aferrarse. Mucha “pensación” y poca “materialización” (este último término sí existe, no sé por qué lo dejo entre comillas, debe ser para rimar con la “escribición” y reírme un poco para la “desestresación”). O algo así.
El día de mañana, cuando alguien me pregunte por qué no escribiste tanto como quisiste, como lo pensaste, como lo imaginaste, ¿qué podré responder? Por eso espero que ese momento jamás llegue a mi vida. Nací para escribir, corre por mis venas ese aliciente.
Más bien anhelo estar vigente, “escribir, escribir y escribir”, porque eso es lo que más amo, lo que me mueve y desde donde gira todo en mi vida, nunca alcanzarían a creer cómo es. Lo digo de verdad, escribo hasta cuando no escribo.
“Cuidado con ese hombre” le dijeron alguna vez a mi novia: “Sabe escribir”. ¿Será cierto? He llegado a la conclusión que es el primer poder del mundo. Pasa que poco se valora. Entonces baja de ese primer lugar casi que al olvido.
En estos días leía, como para colmo de males: “Siempre puedes corregir una página mala. Lo que no puedes es corregir una página en blanco”, dicho por Jodi Picoult, a quien reseñan (en el lugar donde encontré esto que luego les contaré en detalle) como autor de más de 25 novelas publicadas, muchas de ellas bestsellers del New York Times. Pues “gran cosa”, yo debería tener unas mil (‘Ja, ja, ja’). Mucha risa para ocultar los nervios. Es más, si escribiera mi fallida vida amorosa del pasado (antes de mi querida Clau por supuesto; aclaro por si las… no quisiera un “taekwondazo” en casa), tendría unas cuántas versiones de lo que llamaría “Chalín Tellado” (solo mis contemporáneos lo comprenderán). Ay Dios. ‘Ja, ja, ja’.
Debo darme moral, toda vez que la FILBo ya comenzó y… ya les dije, no sean así. Venga “veci”, si sumercé es tan amable bien calientico mi tinto. Sí señora, sin azúcar. Hay que guardar la línea (que sííí… ‘Ja, ja, ja’).
Por guardar las líneas es que me hace falta material por escribir. Y eso me anima a creer que puedo recomenzar. Alfred, qué gran maestro eres. Lo haré sin duda, Ciudad “Escrigótica” me necesita (¿sí que invento cierto?).
El caso es que esto es de pasión, de amor, de retos. Y eso siento de nuevo, ganas de ir por ello. Ese libro sale este año porque sale. Claro está, la producción. Tampoco se me adelanten. Querer es poder, en ello debo concentrar mis esfuerzos. Y agradecería con el corazón que quienes siguen a este servidor, sí, queridos amigos, parceros de la vida, me den su concepto cada vez que escriba. Tengo dos “personajes” que lo hacen siempre (ellos saben quiénes son y con su aprobación ustedes más adelante lo sabrán). Fuera de mi editora de cabecera (ya se imaginarán quién es). Eso vale más que el dinero. Para todo lo demás existe…
Bueno, este es el cuento que les traía, con toda la sinceridad que frente al teclado me caracteriza (a veces en persona me cuesta, porque fluyo es “cara a cara” con mi computador, con “mi nené” como le llamo).
Quiero decir que mi desilusión con la FILBo 2026 es simplemente más que un motivo para crecer, y un secreto les diré: por favor no le vayan a contar a nadie que en el pabellón 6, stand 307 de Corferias, está ITA Editorial, y que allí se consigue el que hasta el momento es mi primera realidad como escritor, como coautor, y se llama ‘Blanco Secreto’. Ya saben: shhh… queda “entre nos”
Así es que, de alguna manera, sí estoy en la FILBo, igual que el año pasado, sin estarlo. Qué raro. Es una buena oportunidad para reparar los cimientos… ¡Exacto!
Finalmente, valga contar que la foto que acompaña al artículo es del 2025… tendré que renovarla… ¿El ala sureste?











