El dios de la Espriella

Imagen creada con IA

Por | Guillermo Velásquez Forero /
El púlpito del Diablo

El abominable personaje de farándula, circo, burdel y matadero llamado Nazi de la Espriella ha dicho: “Hay que sacar a Fecode y volver a meter a Dios en las clases, en los salones de nuestros niños”. No es incomprensible sino absurdo que una bestia temeraria, necia e imbécil de esta categoría ande metida de candidato presidencial. Y sus seguidores tienen el mismo perfil de cretinos, idéntico nivel de deficiencia mental e ignorancia brutal.

El Matarife, cuyo odio visceral contra la educación pública y los educadores hace parte de su patología mental, ya había dicho esa bestialidad que acaba de repetir el muñeco de ventrílocuo De la Espriella. El señor de las masacres y miles de asesinatos llamados falsos positivos se atrevió a decir que Fecode adoctrinaba a los niños en las aulas. Qué ignorante y lenguaraz es este politiquero criminal y enemigo del pueblo colombiano.

Es evidente que no tiene ni puta idea de lo que es un aula y de la lucha que tiene que librar el docente contra el animal humano indómito y antisocial, de su trabajo esclavizante, abnegado, decepcionante y enloquecedor que tiene que desarrollar en cada hora de clase. Es una de las mentiras más idiotas que han podido salir de la cabeza podrida de Uribe: que un sindicato es el que dirige el proceso de enseñanza-aprendizaje en las aulas de nuestras instituciones educativas públicas. Y otra infamia peor de este canalla: que lo que se hace en las aulas es adoctrinar. Esta falsa acusación es un atropello contra docentes, directivos docentes y el Ministerio de Educación que establece los lineamientos curriculares y los derechos básicos de aprendizaje que rigen y regulan la labor educativa en Colombia.

Por su parte, Nazi de la Espriella es una peligrosa alimaña que viene de las madrigueras del delito y no sabe lo que dice, pero tiene afán de tomarse el poder para pasar de asesino de gatos a criminal de guerra y genocida. Es un individuo desenfrenado, histriónico, apátrida, violento y vociferante, fruto lamentable de la crisis de las ideologías y los partidos, y de la ruina de los valores éticos, como señala Umberto Eco en uno de sus artículos en su libro De la estupidez a la locura.

Este neonazi Ignora que Dios no se puede meter a las aulas, porque el adoctrinamiento religioso en la educación pública está prohibido por la Constitución Política (Artículos 19 y 68), La Corte Constitucional (Sentencia T-357 de 2024), el Ministerio de Educación Nacional (Circular No. 21 de 2023), y el Decreto 4500 de 2006, en cuyo Artículo 6 establece que: “Ningún docente estatal podrá usar su cátedra, de manera sistemática u ocasional, para hacer proselitismo religioso o para impartir una educación religiosa en beneficio de un credo específico.”

Esta propuesta, arbitraria e ilegal, es una prueba irrefutable de las perversas intenciones que tiene el mata-gatos: pisotear la Constitución y la Ley, limpiarse sus porquerías con el Estado Social de Derecho, los Derechos Humanos, la justicia social, el cuidado del medio ambiente, la educación, el progreso y la paz de Colombia. Votar por esta bestia diabólica es un suicidio para nuestro país, es elegir al verdugo. Salvemos a Colombia de la amenaza que representa este presunto criminal.

En educación, lo que hay que hacer no es meterles a Dios, sino enseñarles a los niños y adolescentes a dudar, pensar, argumentar y desarrollar el pensamiento crítico. Y que Nazi de la Espriella se vaya a seguir ejerciendo su negocio multimillonario de defender delincuentes de alta gama, y que acuda al psiquiatra para iniciar su tratamiento contra el delirio de grandeza y poder que lo tiene loco y haciendo el ridículo.

 

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