Gente bestia y loca

Imagen creada con IA

Por | Guillermo Velásquez Forero /
El púlpito del Diablo

Parece absurdo que un adalid de criminales, prometiendo sólo el odio, la violencia, la destrucción y la muerte, en muy poco tiempo haya logrado embaucar, dominar y manipular a diez millones de analfabetos políticos, necios, estúpidos y crédulos, y los llevó como borregos al matadero a elegir al verdugo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026.

Ese escandaloso adalid de criminales, ignorante y mentiroso, que actúa como una loca de farándula, fue muy sincero, no ocultó que carecía de ideas y de un programa de gobierno; y fue muy explícito en afirmar a gritos que venía a destruir la democracia, el Estado, la Constitución y la Ley, la economía nacional, la reforma agraria, la educación pública, la libertad de expresión, el respeto y la dignidad de la mujer, el empleo (botaría a la calle a setecientos mil empleados), los Derechos de los trabajadores, los programas de desarrollo social, el aumento del salario mínimo, el medio ambiente con sus fuentes de vida y de agua, etc. También amenazó con sacar al país de las organizaciones internacionales y entregarlo al imperio yanqui. Y que lo único que iba a construir eran diez cárceles gigantescas, con dineros de los multimillonarios, para convertir la prisión y las condenas en un negocio.

También prometió dar de baja y destripar a millones de personas, que según él, son enemigos de la “patria”. Así mismo, que vendería armas a todo el mundo, para que los sobrevivientes del destripador armaran una guerra civil y se mataran entre ellos mismos.

Y con afán de llegar a la presidencia, a través del odio y el terrorismo, el destripador compró una legión de matones virtuales que se dedicaron a destruir la democracia y suprimir la libertad de pensamiento y la libertad de expresión. Y en ese oficio criminal, los peones de su campaña se empeñaron en insultar a líderes, periodistas independientes y creadores digitales, ultrajar la dignidad de las mujeres, perseguir, calumniar, censurar, anunciar acciones violentas contra muchas personas y grupos sociales, amenazar de muerte e imponer el terror a nombre de Nazi de la Espriella.

Y a favor de ese monstruo titiritero votaron diez millones de “ciudadanos” que resultaron, de un momento a otro, pegados como un moco a un partido fascista infestado de ignorantes, brutos, matones y suicidas capaces de llevar el país a un abismo de destrucción y muerte. Difícil creer que un país tan bello, rico, diverso, pluriétnico, creativo, turístico, trabajador y productivo tenga tanta gente bestia y loca.

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