Nazi de la Espriella


Por | Guillermo Velásquez Forero /
El púlpito del Diablo

Un asesino en potencia coge una idea, le inyecta su furor y su demencia, la transforma en creencia, luego la convierte en verdad absoluta y la erige en dogma: así se siembra y cultiva el fanatismo. Esta tara infecta el espíritu con la pasión por el poder, el terror y el crimen, como una lepra que envenena y pudre las almas de individuos y multitudes. El fanático es un espíritu ardiente, o sea, una bestia de presa disfrazada. Porque quien establece una ortodoxia en el campo político es, o aspira a ser, un criminal. (Cioran, 1996: Genealogía del fanatismo).

Hay una ideología política funesta que ejerce el fanatismo, que combate y aniquila el pensamiento crítico, llegando a asesinar a quienes se atrevan a pensar. Utiliza la fuerza destructiva del odio para satanizar, excluir y suprimir al opositor. Usa el terror para imponer, como fines naturales de la política, la supremacía, el racismo, la guerra y el exterminio, dando rienda suelta a la ambición de poder absoluto, y a la instauración de un régimen totalitario, que desaparece la democracia y elimina los límites morales y legales de las acciones de sus gobernantes; emplea la propaganda en los medios de desinformación y manipulación para inocular su sofisma en las creencias de la gente, ocultar la verdad, imponer la mentira persuasiva y legitimar los crímenes de Estado.

Esa ideología es el pensamiento político de la ultraderecha, que embrutece y enloquece a una sociedad y, aunque ésta haya alcanzado altos niveles de desarrollo cultural, tecnológico y científico, puede arrastrarla y conducirla a la barbarie, la devastación, la ruina y la muerte; como le ocurrió a Alemania, donde floreció el fanatismo en el partido nacionalsocialista o Nazi, liderado por un criminal de guerra, que se tomó el poder y empezó la destrucción de la belleza, inteligencia y grandeza alemana hasta reducirla a ceniza y escombros. En estos días se está conmemorando esa catástrofe alemana y europea provocada por el nazismo, quizás la más terrible y devastadora que ha sufrido la Humanidad.

Esos principios y líneas de acción criminales de la ultraderecha, que tantas calamidades le han cometido al mundo son los que inspiran y mueven a una fiera de circo, matachín de feria y payaso de burdel con ínfulas de matón, destripador y asesino en serie llamado Abelardo de la Espriella, que está haciendo el ridículo en campaña política con delirios de llegar a ser presidente de Colombia. Y hay gente tan necia, imbécil y enajenada, que tiene intención de votar por ese pequeño vampiro que puede convertirse en un monstruo genocida y arrastrar a nuestro país al desastre. El pueblo colombiano debe votar para impedir que este mamarracho violento, charlatán, vulgar, misógino, defensor de bandidos, aliado de maquinarias criminales venga a sembrar el terror de la ultraderecha y poner en peligro la vida, los derechos y el porvenir de nuestra sociedad.

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