El Gobierno de Abelardo de la Espriella activó finalmente el mecanismo oficial para recibir y coordinar la cooperación internacional ofrecida tras el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país el 10 de agosto.
La Cancillería, encabezada por Omar Bula, instaló un Puesto de Mando de Cooperación Internacional y solicitó al cuerpo diplomático acreditado en Colombia gestionar ayuda de los organismos competentes de cada país. La estrategia contempla consolidar primero las necesidades identificadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y posteriormente remitir a la comunidad internacional un listado de requerimientos.
La decisión se produjo después de que varios gobiernos hicieran públicos sus ofrecimientos de asistencia y surgieran cuestionamientos sobre la demora en la coordinación de esa ayuda.
México, El Salvador, Ecuador, China, España, Brasil y otros países ofrecieron diferentes formas de apoyo. En algunos casos se trató de equipos de rescate y personal especializado; en otros, de suministros, recursos económicos o asistencia logística. La ONU también manifestó su disposición a colaborar.
Uno de los episodios que generó mayor discusión fue el de México. La presidenta Claudia Sheinbaum manifestó que su país estaba preparado para ayudar y esperaba la respuesta de Colombia. El Salvador también señaló que había ofrecido personal especializado, mientras China pidió públicamente que se designara un funcionario colombiano encargado de coordinar la asistencia.
El Gobierno colombiano ha explicado que la recepción de ayuda internacional debe responder a las necesidades concretas establecidas por las autoridades encargadas de la emergencia. En ese contexto, la activación del puesto de mando busca centralizar las ofertas y evitar que la asistencia llegue de manera descoordinada.
Estados Unidos, por su parte, anunció una ayuda de US$15,5 millones y el despliegue de un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) para apoyar las operaciones de emergencia.
El vicepresidente José Manuel Restrepo informó además que el Gobierno había recibido propuestas de cooperación por cerca de US$1.300 millones provenientes de gobiernos y organismos multilaterales. La cifra corresponde a propuestas de cooperación y no debe confundirse con recursos ya desembolsados.
La controversia deja abierto uno de los primeros debates sobre la capacidad de respuesta del nuevo Gobierno: cómo coordinar, con rapidez y eficiencia, los recursos nacionales y la solidaridad internacional mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
En una emergencia de esta magnitud, la discusión no se limita a quién ofreció ayuda, sino a qué necesita Colombia, cuándo puede llegar esa asistencia y qué tan eficazmente se está coordinando.













