Villa de Leyva los espera: la mejor manera de ayudar es visitarla

Foto | Hisrael Garzonroa

Después de seis días en los que las imágenes del incendio recorrieron Colombia, Villa de Leyva quiere mostrar ahora otra cara: la de sus calles, hoteles, restaurantes, artesanos y operadores turísticos preparados para recibir visitantes. La Alcaldía y empresarios del sector lanzaron una campaña para decirle al país y al mundo que el municipio está abierto y que, a las puertas de la temporada de receso escolar, una de las mejores maneras de ayudar a cientos de familias afectadas económicamente por la emergencia es volver a visitarlo.

Durante casi una semana Colombia vio a Villa de Leyva rodeada de humo, helicópteros descargando agua sobre las montañas, bomberos subiendo hacia el fuego y cientos de personas tratando de salvar uno de los territorios naturales más importantes de Boyacá. Ahora Villa de Leyva quiere que el país vea otra imagen.

La de su Plaza Mayor, sus calles empedradas, sus casas blancas, sus hoteles, restaurantes, cafés, museos y talleres de artesanos. La de un municipio que vivió una de las emergencias ambientales más difíciles de los últimos años, pero que sigue en pie y está preparado para recibir nuevamente a los turistas.

La Alcaldía, hoteleros, operadores turísticos, comerciantes, artesanos y otros empresarios del municipio comenzaron una campaña que tiene un mensaje sencillo: Villa de Leyva los espera.

Y el llamado llega en un momento especialmente importante. Se aproxima la semana de receso escolar de octubre, una de las temporadas en las que miles de familias colombianas buscan destinos para viajar, descansar y conocer el país. Villa de Leyva quiere ser nuevamente uno de ellos.

“Villa de Leyva es mucho más que un destino turístico. Es el hogar de miles de familias y cientos de emprendedores”, señala uno de los mensajes de la campaña. Hoteleros y operadores recuerdan que detrás de cada visitante hay una cadena de personas que viven directa o indirectamente del turismo: quienes atienden un hotel, sirven una mesa, preparan un plato, conducen un vehículo, venden una artesanía, trabajan como guías o mantienen abiertas las puertas de un pequeño negocio.

Durante los días más críticos de la emergencia hubo evacuaciones preventivas de hoteles, cancelaciones de reservas y suspensión o aplazamiento de actividades. La Alcaldía llegó a estimar pérdidas del orden de 250 millones de pesos diarios para la economía turística mientras se mantenía la emergencia.

El Festival Villa del Cine, por ejemplo, que debía realizarse entre el 23 y el 26 de septiembre, fue aplazado como consecuencia de las condiciones generadas por el incendio. Antes había sido cancelada la Carrera del Amor, que había convocado a miles de participantes. Por eso ahora comienza otra tarea: recuperar la confianza de los visitantes.

¿Y por qué visitar Villa de Leyva?

Porque muy pocas poblaciones colombianas reúnen, en un espacio relativamente pequeño, tanta historia, arquitectura, gastronomía, naturaleza, ciencia, cultura y oferta turística.

Su Plaza Mayor tiene alrededor de 14.000 metros cuadrados, es considerada la más grande de Colombia y constituye el corazón de un conjunto urbano que conserva buena parte de su arquitectura colonial. El sector antiguo de Villa de Leyva está protegido como Bien de Interés Cultural del ámbito nacional. Pero Villa de Leyva no termina en la Plaza Mayor.

Está la Casa Museo Antonio Nariño, donde murió el precursor de la Independencia; el Museo Paleontológico, que conserva fósiles que recuerdan que hace millones de años esta región estuvo cubierta por el mar; el Museo El Fósil y su extraordinario ejemplar de un gran reptil marino; la Casa Terracota, convertida en uno de los referentes arquitectónicos más singulares de la región; los Pozos Azules y numerosos atractivos rurales en los alrededores.

Está también esa otra Villa de Leyva que no necesariamente aparece en las postales: la de entrar a una tienda pequeña y conversar con un artesano, sentarse a tomar café sin mirar el reloj, caminar por una calle empedrada, descubrir un patio detrás de una puerta colonial o probar la enorme oferta gastronómica que se ha desarrollado alrededor del turismo. Y están sus noches.

Porque Villa de Leyva cambia cuando se va el sol. La Plaza Mayor, los balcones iluminados, los restaurantes, cafés y pequeñas calles del centro histórico ofrecen una experiencia completamente distinta a la del recorrido durante el día.

Después del fuego, Villa de Leyva tiene ahora una petición mucho más sencilla para Colombia: vuelva, recórrala, disfrútela. Villa de Leyva los espera.

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