
En mi primera nota de estos breves relatos les conté sobre la llegada, junto a mi familia, al vecindario de Mochacá, sector conocido por todos los coterráneos como “El corazón de Sogamoso”, a raíz de lo que representa patrimonial y culturalmente para el desarrollo histórico de esta grandiosa ciudad.
Permítanme evocar este momento con un aparte de la canción ‘Voy corriendo’ de nuestro cantautor Juan Carlos “Tushö” Medina, quien prácticamente es la banda sonora de mis escritos y que, acompañado por los acordes de su amada “Sofía” (su fiel guitarra), expresa con excepcional realismo la identidad y cultura de este territorio de Suamox:
“Voy corriendo contra el cielo, le descubro frente a mí, recogiéndome en sus dedos para hacerme aún más feliz, me transportará hasta allí, donde nacen noches blancas, donde el fuego es ilusión, voy a arrancar de sus llamas la que se vuelva en mi voz, árbol donde reposar, y encontraré chocando las estrellas, el golpe seco que me mantenga vivo, y así no ver como nazco en el olvido o en la ilusión que se perdió en un domingo” (disponible en YouTube).
Aquí el estilo de vida fue muy diferente al que pudimos conocer en el entorno de la Clínica de Especialistas, donde la cotidianidad era muy tranquila. Corría el mes de mayo de 1992 y muy pronto pudimos notar que el nuevo barrio era muy comercial, allí podían encontrarse aún las tiendas de víveres con clásicos mostradores de madera; los graneros donde se vendía maíz, trigo, cebada y arveja por bultos; las famas de carnes, los piqueteaderos de gallina criolla y hasta los pequeños supermercados de legumbres como el de doña María Teresa Moreno y su hijo Nelson o el de doña Rosita, que, por cierto, todavía existe.
Los martes era el día de mercado en la plaza mayorista y nuestros campesinos terminaban en Mochacá su extenuante jornada de compra y venta de productos al calor de unas cervezas que les permitían celebrar sus tronches (éxito en sus negocios), mientras sus imponentes caballos los esperaban pacientemente amarrados de algún poste en frente de las tiendas donde departían sus respectivos amos; eso sí, sus necesidades fisiológicas no daban espera y las más de las veces tenían que deponer y miccionar en el sitio.
De lunes a viernes estudiábamos con mis hermanos, ellos en primaria y yo en grado sexto en el Colegio Integrado, Jornada B de la tarde, a donde me llevaba mi padre todos los días a las 12:00 m., terminando mi jornada a las 6:00 p. m., hora en que caminaba toda la Carrera 11 hasta llegar a mi residencia. Inolvidables las clases con mis profes Juan Neira, María Luisa Corredor, Jorge Alvarado, Julián Quintana, Magda González, Dora Preciado y Sixta Tulia de Velandia con las materias de religión y educación sexual, que apenas si lográbamos malinterpretar a esas cortas edades.
Como olvidar que ese año, siendo presidente el recordado César Gaviria Trujillo on su “ciertamente”, y alcaldes de Sogamoso Adolfo “El Ají” Figueroa, y luego, Luis Guillermo González Luque, ¡fue el apagón en Colombia! Mantengo presente que el trayecto de regreso a casa era en plena oscuridad, apenas si había algo de luz en los bancos y supermercados de cadena que contaban con plantas eléctricas, lo demás era penumbra y sombras de desprevenidos transeúntes que también caminaban hacia sus moradas.
Los fines de semana salíamos a caminar con mis hermanos al Museo Arqueológico, a la Iglesia de Santa Bárbara, al Laguito o al Parque Recreacional del Norte; en las tardes, después de almorzar, nos sentábamos en la sala con mi padre a escuchar los discos de acetato que reproducía en su tornamesa, música de Rodolfo Aicardi con Los Hispanos, Gustavo Quintero con Los Graduados y Pastor López con su combo. Algunas noches fuimos a ver películas en los teatros Sol, Astral y Paraíso, recuerdo haber visto ‘Las Tortugas Ninja’, ‘Retroceder nunca rendirse jamás’ y ‘Monjas a la carrera’
Aunque la zona era un poco insegura, por ello se ganó el seudónimo de “Mochacá libre, puñalada gratis”, mi padre encontraba la forma para que los “personajes de la calle” no se metieran con su familia, tal vez dándoles algunas monedas o quizás un pan con gaseosa, medida que resultó muy efectiva, porque siempre los escuchamos decir: “Son los hijos del profe, con ellos no se metan, todo bien”. Menos mal, ¿cierto mis “ñeros”?
Mientras mi mamá Ligia cuidaba de sus polluelos, mi padre trabajaba como empleado del Hospital de Sogamoso; por cierto, los viernes en la noche se tomaba sus agrias en la esquina de la institución con los compañeros de trabajo, eran como de un zoológico o algo así, ya que sus apodos eran “el coyote”, “la pantera rosa”, “el mono”, “el burro”, “la marrana”, “la gorda” y “el loco”, quienes nos compraban alguna golosina a cambio de que imitáramos a estos pintorescos personajes.
Mi hermana Clemencia, por ejemplo, caracterizaba el caminado del compañero Juanito (la pantera rosa) mientras que el suscrito hacía la representación de Alfredo (el coyote) con su compulsivo cerrado de ojos, lo que causaba sonoras risotadas en los contertulios presentes. Nos ganábamos las onces “honradamente”.
En las vacaciones de mitad y fin de ese año siempre viajábamos a nuestro natal Tibaná a visitar a mi abue Blanquita que había quedado sola, allí aparte de nuestras caminatas y paseos de campo, nos dedicábamos a ver algunos canales de televisión peruana que la Alcaldía Municipal habilitó, como Global Televisión, Frecuencia Latina y Panamericana, en los que veíamos algunos programas de humor ridículo como ‘Risas y salsa’, ‘Ronco de noche’, ‘La paisana Jacinta’, ‘La chola chabuca’ y hasta ‘Laura en América’ con sus polémicos “teledramones” que siempre habían sucedido en una pollada o en la feria de la molina. Que siga el… ¿Lo recuerdan?
¡Tiempos aquellos! Terminé mi grado sexto para ingresar al año siguiente al entonces glorioso Colegio Nacional de Sugamuxi, cuando conseguir un cupo allí era toda una odisea, casi como en la película, tocaba contar con el respaldo de un Odiseo, solamente que, para no cansar a mis amables lectores, dejaré esta historia para una siguiente entrega. Nos leemos pronto amigos, ¡un afectuoso abrazo!











