Niños investigadores de Sogamoso sorprenden con proyectos sobre ciencia, medio ambiente y memoria histórica

Estudiantes de la Institución Educativa Joaquín González Camargo participaron en el XXII Coloquio de Investigación y XX de Experiencias Significativas Integradas, un encuentro en el que presentaron proyectos sobre energías renovables, tecnología, emprendimiento y problemáticas de su entorno. Desde los primeros años escolares, los niños aprenden a investigar y a buscar respuestas a sus propias preguntas.

Por | Martha Patricia Moreno

¿Qué secretos esconde el humo que sale de un horno? ¿Cómo aprovechar los residuos orgánicos de una plaza de mercado? ¿Qué aves habitan las zonas verdes de Sogamoso? Estas son algunas de las preguntas que llevaron a niños y jóvenes de la Institución Educativa Joaquín González Camargo a convertirse en pequeños investigadores.

Las respuestas fueron compartidas durante el XXII Coloquio de Investigación y XX de Experiencias Significativas Integradas, un encuentro académico que reunió semilleros de investigación de preescolar, primaria y básica, y que permitió demostrar que la curiosidad científica puede cultivarse desde los primeros años de formación.

Uno de los proyectos destacados fue ‘Operación Horno: el secreto del humo’, desarrollado por estudiantes de la sede Pantanitos, quienes partieron de una situación de su entorno para formular preguntas, explorar explicaciones y compartir sus hallazgos.

La jornada también permitió conocer investigaciones relacionadas con el patrimonio fósil de Sogamoso, las energías renovables, las aulas sostenibles, las aves de las zonas verdes y el aprovechamiento de residuos orgánicos de Sogabastos, mediante una propuesta denominada Bionova.

Otros estudiantes abordaron temas de emprendimiento, como la comercialización de quesos madurados y el diseño de un plan de negocios para una máquina destinada al sector textil. También hubo espacio para reflexionar sobre los imaginarios del amor y la memoria histórica del conflicto armado, incluida la masacre de La Sarna.

Más allá de los resultados de cada proyecto, el coloquio buscó fortalecer el pensamiento crítico, la capacidad de formular preguntas y el intercambio de conocimientos entre estudiantes y docentes.

La experiencia se inspira en una concepción de la educación en la que el maestro acompaña y orienta, mientras el estudiante participa activamente en la construcción del conocimiento, siguiendo principios pedagógicos como los planteados por Paulo Freire.

En tiempos en los que la inteligencia artificial transforma las formas de acceder a la información, la institución educativa le apuesta a una habilidad fundamental: enseñar a los niños a preguntarse por qué y cómo ocurren las cosas, en lugar de aceptar respuestas sin cuestionarlas.

Así, el coloquio se consolida como un espacio en el que los estudiantes no solo presentan trabajos escolares, sino que aprenden a observar su entorno, identificar problemas y proponer soluciones desde la investigación.

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