El Jardín Botánico José Joaquín Camacho y Lago, creado hace 20 años y en el que se han invertido miles de millones de pesos, será objeto de una iniciativa ciudadana que busca recuperarlo del abandono y devolverle su vocación científica y ambiental. El exgobernador José Rozo Millán, uno de sus fundadores, preside la nueva organización.
Con el propósito de recuperar el Jardín Botánico José Joaquín Camacho y Lago, que según sus promotores se encuentra en condiciones de abandono y ha terminado convertido en depósito de maquinaria amarilla de la Gobernación de Boyacá, fue constituida el pasado viernes 6 de noviembre la Corporación de Amigos del Jardín Botánico de Tunja.
El acto tuvo lugar en el auditorio de la Academia Boyacense de Historia, en la Casa del Fundador de Tunja, con la participación de ciudadanos interesados en rescatar este espacio ambiental, concebido hace dos décadas como un centro de conservación de la biodiversidad, investigación científica y educación ambiental.

El jardín fue creado en julio de 2006, durante la administración del entonces gobernador Jorge Eduardo Londoño Ulloa, por iniciativa de José Rozo Millán, quien se desempeñaba como secretario de Obras Públicas departamental y ahora asumió la presidencia de la nueva corporación.
Ubicado en la vereda Pirgua, cerca de la salida hacia Soracá, el proyecto fue diseñado para contar con senderos ecológicos, miradores, lagos, viveros y espacios para la investigación de la flora altoandina.
Su construcción demandó importantes recursos públicos. Entre los antecedentes del proyecto figura una inversión cercana a los 1.900 millones de pesos en sus primeras etapas y, en la rendición de cuentas de 2010, la Gobernación reportó una inversión inicial de 2.000 millones para adecuarlo como centro de excelencia científica. No está claro si ambas cifras corresponden a recursos diferentes.
En febrero de 2019, durante la Gobernación de Carlos Amaya, también se anunció que allí se desarrollaría un Centro de Ciencia de Boyacá, con museo natural, laboratorio de biotecnología, observatorio astronómico, biblioteca y salas interactivas. Sin embargo, no se conoce un balance público consolidado sobre la ejecución de esa iniciativa.
Aunque el jardín ha sido escenario de visitas educativas y actividades de producción de material vegetal, los impulsores de la nueva corporación consideran que está lejos de cumplir los propósitos para los cuales fue creado.
La junta directiva quedó integrada por José Rozo Millán, presidente; Hernán Forero Buitrago, vicepresidente; Claudia Puerto, secretaria; Luis Quiroz, tesorero; y Nelly Sol Gómez de Ocampo, Julio Gómez Peñalosa y Óscar Blanco, como vocales. Ricardo Ernesto González Olarte fue designado fiscal principal y Alfredo Alvarado Rey, fiscal suplente.
La Corporación Centinelas de Tunja anunció su respaldo a esta iniciativa ciudadana, que busca comprometer a las autoridades departamentales y a la comunidad con la recuperación del jardín.
La constitución de la nueva organización también revive una pregunta que merece respuesta de la Gobernación: ¿cuánto dinero público se ha invertido realmente en el Jardín Botánico durante estos 20 años y qué resultados concretos ha dejado para Tunja y Boyacá?










