Nadie denunció

Imagen creada con IA
Por | Martha Patricia Moreno Moreno / Comunicadora social Periodista_ Mag. Educación superior

“No voy a quedarme aquí tirado, contigo encima, para que cualquier pendejo me pegue un tiro”, exclamó un gordo de simiente andariega, que se pegó la espantada de su vida, en un motel con nombre de cementerio.

El gordo celebraba el día del amor y la amistad, y lo pescó una banda de asaltantes mortalmente armados; Allí todas las parejas corrieron despavoridas ensartadas en las sábanas, con las manos cruzadas entre las rodillas, la cabeza gacha, y el rostro mirando el piso.

El atraco masivo a un motel barato al filo de la nada, involucró a la clientela de las 33 habitaciones enmarcadas por cortinas de poliéster, iluminadas por luces mortecinas, muy propicias para vivir entre semana, los dramas trapicheros eróticos y festivos.

La violenta embestida, resultó una pesadilla para los indecisos: Las Julietas y los Romeos actuales, esos que se quieren a destiempo en cuartos tristes entre espejos opacos, que terminan rucios a fuerza de haber visto a tantos desconocidos cargados de insomnios, sexo y desolación.

De otro lado las estadísticas indican que el mes en que se celebra la amistad, representa la época de mayor dinamismo para la industria motelera, que septiembre supera el 100% de ocupación y un incremento considerable en los pueblos turísticos y/o para la fuga en pareja (Paipa, Villa de Leyva, Duitama y Sogamoso).

Si se totalizan las cifras aproximadas, en el país se puede concluir que funcionan más de 10.000 moteles en Cali, 8 mil en Bogotá y en Medellín 6 mil, todas con matrícula en las cámaras de comercio.

Hace tiempo no me reía, y eso que yo reía como un jilguero, porque esto fue un auténtico despelote, de hecho, me hago una pregunta polizona: ¿qué es preferible, una emoción ramplona o un desconsuelo miserable?

Ese día las víctimas de la lujuria y el fraude no formularon las denuncias penales del caso, su instinto de conservación superó la pena, imagino que se aplicaron el refrán «coma callado” que el que come callado, come dos veces».

ESCRITO AL MARGEN: Para los que andan por ahí con semejantes ganas, les digo una cosa, que el afán puede coincidir con un divorcio reciente, una viudez mítica, un matrimonio aburrido, una soltería insoportable, o las cuatro cosas; que, al fin y al cabo es de personas esnob tener tres amores, los públicos, los privados y los indecibles, que estos últimos son los de la faena, dijo Anthony Bloom, el arzobispo de la iglesia Metropolita, en la novela de Sam Shepard, Moteles.

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