Los paneles petristas para solucionar el fenómeno de El Niño

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Por | Jorge Villate
Por | Jorge Venencia Villate / Consultor Especializado en Derecho Minero Energético

Que el Gobierno declare el desastre nacional por el fenómeno de El Niño a pocos días de terminar su mandato no es un acto de previsión; es una muestra de improvisación y negligencia.

Las cifras no dejan espacio para el optimismo. Según XM, para 2026 se esperaba la entrada en operación de 4.475 MW en nuevos proyectos de generación. Sin embargo, con corte al 9 de julio, solo había entrado en operación el 15 % (681 MW).

En cuanto a la infraestructura eléctrica, de los 42 proyectos estratégicos para modernizar el Sistema de Transmisión Nacional, el 60 % presenta retrasos frente a la fecha prevista para su entrada en operación. Así no se enfrenta un fenómeno de El Niño de esta magnitud.

En materia de gas, el panorama es aún más preocupante. Según el Centro Regional de Estudios de Energía, el déficit proyectado para 2026 pasó del 23 % a superar el 39 %. Cabe recordar que, históricamente, Colombia solo importaba alrededor del 4 % del gas que consumía.

En lugar de destinar los $4 billones que hoy se pretende asignar al programa Colombia Solar, esos recursos deberían priorizarse para evitar un eventual apagón, mediante el pago de la deuda de Air-e con el sector eléctrico (cerca de $3 billones) y de los subsidios de energía pendientes (aproximadamente $1,6 billones). Con paneles solares no se resuelven estos problemas.

Los subsidios de energía para los estratos 1, 2 y 3 deben mantenerse, pues representan un apoyo fundamental para los hogares de menores ingresos. No obstante, el actual Gobierno pretende reemplazarlos por la instalación de paneles solares a través de su programa Colombia Solar, una propuesta sustentada más en el populismo que en estudios técnicos que demuestren su viabilidad.

La idea puede parecer atractiva a primera vista, pero está muy lejos de ser ejecutable. Si los subsidios se sustituyeran por paneles solares, estos apenas alcanzarían para cubrir cerca del 2 % de los hogares potencialmente beneficiarios de los estratos 1, 2 y 3. La pregunta es inevitable: ¿qué ocurrirá con el 98 % restante?

Es positivo promover la instalación de sistemas solares en los hogares de menores ingresos, por ejemplo, mediante créditos blandos que les permitan reducir el costo de sus facturas de energía. Sin embargo, pretender sustituir un subsidio establecido por la ley por un programa de paneles solares constituye una propuesta inviable que termina generando falsas expectativas en millones de hogares colombianos.

Desde el punto de vista fiscal, el costo promedio de un sistema solar para un hogar de cuatro o cinco personas ronda los $30 millones. Si los aproximadamente $6 billones que actualmente se destinan cada año a los subsidios de energía se utilizaran para financiar paneles solares, solo podrían beneficiarse cerca de 200.000 hogares. Esto representa menos del 2 % de los aproximadamente 13 millones de hogares que hoy reciben subsidios, dejando desprotegido al 98 % restante frente a tarifas que, en promedio, duplican el valor actualmente facturado gracias a los subsidios (60 % para el estrato 1 y 50 % para el estrato 2).

La mejor forma de enfrentar futuros fenómenos de El Niño es contar con una matriz energética diversificada que garantice firmeza y confiabilidad en el suministro. En las condiciones actuales, las fuentes que proporcionan esa firmeza continúan siendo el carbón y el gas natural.

Cuatro años de decisiones basadas en criterios ideológicos, la satanización del carbón, el congelamiento de nuevos contratos de exploración y producción de gas, y las reiteradas afirmaciones de que «había gas suficiente» condujeron al país a la situación actual: proyectos de generación y transmisión rezagados y un déficit de gas que prácticamente se duplicó.

Durante años, el Gobierno desestimó las advertencias de los gremios, los expertos y el sector energético, calificándolas de infundadas. Hoy la realidad demuestra que la evidencia técnica estaba por encima de la ideología. Ahora es momento de tomar decisiones responsables para evitar que Colombia enfrente un nuevo apagón.

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