En el valle de Tenza llueve sobre la memoria

Imagen creada con IA
Por | Luis Heriberto Bohórquez / Ingeniero de Vías y Transportes UPTC – Catedrático universitario. Especialista Experto en calidad de materiales y producción industrial de concretos

Mientras el occidente antioqueño y buena parte del país afrontan una temporada de altas temperaturas y asfixiantes sensaciones térmicas, nuevamente Boyacá y el Valle de Tenza en el suroriente del departamento, sufren los estragos de una temporada invernal, que si nos descuidamos podría pasarnos una factura similar a la de 2011. Hace escasos diez meses en este mismo espacio quise que conversáramos sobre este tema, como siempre con el objetivo primordial de generar un debate altruista al respecto.

No se trata de buscar culpables de las variaciones del régimen de lluvias en la región, sino más bien investigar y analizar las cifras. Algunas indagaciones realizadas mediante herramientas de inteligencia artificial, permiten establecer que durante 2025 las estaciones meteorológicas del Valle de Tenza registraron precipitaciones cercanas a 2500 mm, y en lo que va corrido de 2026 dicha cifra se incrementó en un 42%; lo que equivale a cerca de 1800 mm. Esto significa que al finalizar junio la región ya recibió la mitad del agua que normalmente cae en un año, pero tampoco significa decir que para diciembre próximo habrá llovido el doble.

Aquí simplemente el invierno arreció y es posible que en uno o dos meses todo regrese a la normalidad. Si se tienen en cuenta los pronósticos referentes a la ocurrencia de un superniño que mejor deberíamos llamar fuerte verano, esperemos no tener contingencias de gran magnitud por ello, puesto que las alteraciones climáticas están a la orden del día y el hecho que sean inevitables, no implica que dejemos de estar preparados para enfrentar sus efectos.

No olvidemos que nuestra región es bastante vulnerable a los cambios climáticos, por tener un relieve quebrado caracterizado por pendientes fuertes, con cuencas pequeñas y torrenciales que responden rápidamente a lluvias intensas. Geológicamente predominan formaciones de lutitas, areniscas alteradas y depósitos coluviales con notable presencia de materiales meteorizados, que tienden a disminuir su resistencia cuando permanecen saturados durante períodos de tiempo considerables, haciendo que las laderas pierdan parte de su capacidad para sostenerse.

Si a esta condición de vulnerabilidad le sumamos prácticas subestándar en actividades de aprovechamiento de fuentes de material aluvial y de cantera, disposición de residuos de construcción, manejo de aguas provenientes de cultivos intensivos y agroindustria; se estaría generando un escenario hidrogeológico propicio para alterar la estabilidad de las masas de suelo. Estos factores pueden evolucionar hacia el deterioro de las riberas de los ríos, causando avalanchas e inundaciones que afectan vías y asentamientos poblacionales, con las consecuentes pérdidas económicas y de vidas humanas como las acaecidas en los últimos días en Santa María.

Hablar de lo que se ha hecho o no para prevenir estos desastres naturales ya no vale la pena, pero conscientes de su recurrencia, es necesario que las entidades del gobierno y los equipos regionales de emergencia, estén preparados para atender pronta y eficazmente a damnificados, prestar ayuda humanitaria y restablecer el uso de las vías. La desafiante naturaleza, hoy nuevamente pone a prueba la capacidad de reacción de valletenzanos y boyacenses y de paso llama a cuentas a gobernantes y líderes responsables de la gestión de riesgos y desastres.

Pero no basta la voluntad de los gobernantes y el apoyo de la sociedad civil, si no se cuenta con recursos financieros suficientes para complementar el esfuerzo humano con la tecnología necesaria para monitorear en tiempo real el comportamiento del clima, procesar la información y con base en ello generar las alertas de emergencia necesarias para minimizar los efectos invernales. Así, las pérdidas humanas de esta semana no serán en vano.

De salida: Me uno a las palabras de nuestro director en su editorial sobre el futuro de las relaciones del gobernador Amaya con el presidente Abelardo De La Espriella y los proyectos para Boyacá y el Valle de Tenza.

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