Agresor de comandante de Bomberos podría afrontar una pena de más de ocho años de prisión

A la izq. Julián Torres Corredor, señalado como agresor. A la der. jairo humberto bolívar vargas, comandante del cuerpo de bomberos voluntarios de Ventaquemada

La Fiscalía imputó a Julián David Torres Corredor por homicidio en grado de tentativa por la agresión contra Jairo Humberto Bolívar, comandante de Bomberos de Ventaquemada. Aunque se solicitó una medida de aseguramiento no privativa de la libertad, si se mantiene la actual calificación y es condenado, la pena partiría, en términos generales, de 104 meses de prisión. La defensa insiste en que el caso debe ser tratado como lesiones personales.

Julián David Torres Corredor podría continuar en libertad mientras avanza el proceso por la grave agresión de la que fue víctima Jairo Humberto Bolívar Vargas, comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ventaquemada, pero la situación judicial que enfrenta tiene graves implicaciones.

La Fiscalía le imputó el delito de homicidio en grado de tentativa, con circunstancias de menor punibilidad, durante una audiencia realizada ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Tunja. Torres Corredor no aceptó los cargos.

La defensa había pedido que los hechos fueran considerados como lesiones personales, pero la Fiscalía mantuvo su posición y formuló la imputación por tentativa de homicidio. Esa será seguramente una de las principales discusiones que se darán de ahora en adelante dentro del proceso. Y la diferencia es grande.

El homicidio simple contempla una pena de 208 a 450 meses de prisión. Como en este caso se habla de tentativa, el Código Penal establece que la pena no puede ser inferior a la mitad del mínimo ni superior a las tres cuartas partes del máximo previsto para el delito consumado.

Teniente Jairo Humberto Bolívar Vargas, comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ventaquemada. La salvaje agresión contra él le ocasionó trauma craneoencefálico severo, fractura de cráneo y edema cerebral. La defensa del agresor dice que fueron lesiones personales.

Eso quiere decir que, si se mantiene la calificación que hizo la Fiscalía, el marco general de la pena estaría entre 104 y 337,5 meses de prisión, es decir, entre ocho años y ocho meses y algo más de 28 años.

Eso no quiere decir que esa vaya a ser necesariamente la condena. La pena solamente se establecería al final del proceso, si Torres Corredor es declarado responsable, y dependerá de las circunstancias que sean reconocidas y de las reglas que debe aplicar el juez para determinarla.

Una de las preguntas que ha surgido alrededor del caso es por qué, frente a una imputación por tentativa de homicidio, Torres Corredor podría continuar en libertad.

La explicación está en que una cosa es la responsabilidad penal, que apenas comienza a discutirse y que solo puede quedar establecida mediante una sentencia, y otra muy distinta es la medida de aseguramiento que se impone mientras avanza el proceso.

En este caso, la Fiscalía solicitó una medida no privativa de la libertad y la representación de la víctima respaldó la petición. Se pidió, entre otras condiciones, que Torres Corredor no pueda salir del país, mantenga buena conducta y atienda todos los llamados que le hagan las autoridades judiciales.

Será el juez de control de garantías el que determine si acoge esas solicitudes y cuáles serán finalmente las condiciones que deberá cumplir el imputado mientras avanza el proceso.

Que permanezca en libertad tampoco significa que haya sido absuelto o que se haya determinado su responsabilidad. Torres Corredor no aceptó los cargos y continúa amparado por la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia en firme.
El punto central del proceso estará en determinar si lo ocurrido fue realmente una tentativa de homicidio, como sostiene la Fiscalía, o si se trató de lesiones personales, como argumenta la defensa.

Para conseguir una condena por tentativa de homicidio no será suficiente demostrar que hubo una agresión y que las lesiones fueron graves. La Fiscalía tendrá que probar que se realizaron actos idóneos e inequívocamente dirigidos a causar la muerte y que esta no se produjo por circunstancias ajenas a la voluntad del agresor.

Allí tendrán especial importancia la forma como ocurrieron los hechos, la intensidad de la agresión, los testimonios que se recauden y, por supuesto, los dictámenes médicos y forenses sobre las graves lesiones que sufrió el comandante de Bomberos.

Los hechos ocurrieron el pasado 13 de julio en el barrio Las Nieves de Tunja. Según las versiones conocidas, Bolívar Vargas le habría pedido a Torres Corredor que recogiera las heces de uno de los perros que llevaba y posteriormente se produjo la agresión.

El comandante de Bomberos cayó contra el andén y sufrió trauma craneoencefálico severo, fractura de cráneo y edema cerebral. Por la gravedad de las lesiones tuvo que ser sometido a intervenciones quirúrgicas y permaneció bajo estricta vigilancia médica.

Torres Corredor, de 32 años, fue capturado en flagrancia y trasladado inicialmente a la URI de la Fiscalía, pero posteriormente recuperó la libertad y continuó vinculado a la investigación.

Ahora comienza otra etapa del proceso. Torres Corredor podría seguir en libertad mientras se define su responsabilidad, pero si la Fiscalía consigue mantener la acusación por tentativa de homicidio y finalmente se produce una condena, el panorama sería muy distinto y podría afrontar una pena que, en términos generales, parte de los ocho años y ocho meses de prisión.

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