ACV: Boyacá insiste en la prevención y Medilaser Tunja fortalece su atención de urgencias

En el departamento se han reportado más de 500 casos de accidente cerebrovascular en un año, según cifras divulgadas por la Gobernación en 2024. En este contexto, Clínica Medilaser alcanzó la categoría Platino de los WSO Angels Awards y reportó 120 pacientes atendidos con sospecha de ACV hasta septiembre de 2026. Las autoridades de salud recuerdan que reconocer los síntomas y acudir de inmediato a urgencias puede evitar consecuencias graves.

Un accidente cerebrovascular (ACV) puede cambiar la vida de una persona en cuestión de minutos. La pérdida repentina de fuerza en un lado del cuerpo, la desviación de la boca o las dificultades para hablar son señales que exigen atención médica inmediata. No se debe esperar a que desaparezcan ni recurrir a la automedicación: cada minuto cuenta.

En el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemoró el 29 de octubre, la Secretaría de Salud de Boyacá llamó la atención sobre la importancia de prevenir esta enfermedad, identificar sus factores de riesgo y reconocer oportunamente sus síntomas. Al mismo tiempo, Clínica Medilaser, sucursal Tunja, dio a conocer los avances de su servicio de atención a pacientes con sospecha de accidente cerebrovascular.

La institución alcanzó en el segundo trimestre de 2026 la categoría Platino de los WSO Angels Awards, un reconocimiento internacional que evalúa indicadores de calidad en la atención del ACV, entre ellos los tiempos de tratamiento y la realización de estudios de imagen. En 2025 había obtenido la categoría Oro, durante el tercer trimestre.

De acuerdo con el balance entregado por la clínica, durante 2025 atendió a 148 pacientes con sospecha diagnóstica de ACV y, con corte a septiembre de 2026, había atendido a otros 120. La respuesta involucra a médicos generales, especialistas, personal de radiología y enfermería, cuyo trabajo coordinado permite identificar los síntomas, realizar valoraciones y apoyar las decisiones clínicas.

La importancia de fortalecer esa capacidad de atención se refleja en las cifras departamentales. En octubre de 2024, la Gobernación informó que Boyacá había registrado más de 500 casos de ACV durante el último año reportado y una tasa de mortalidad de 34,1 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. Son datos que ponen de presente la necesidad de trabajar tanto en la prevención como en la atención de urgencias.

La Secretaría de Salud departamental, a través del Programa de Prevención de Enfermedades No Transmisibles, desarrolla acciones de educación, autocuidado e identificación temprana del riesgo cardiovascular y metabólico, en coordinación con las IPS, las EPS y los municipios.

Entre los principales factores de riesgo están la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el consumo nocivo de alcohol, el sobrepeso y la falta de actividad física. Varios pueden prevenirse o controlarse con chequeos médicos, alimentación equilibrada, ejercicio regular y cumplimiento de los tratamientos prescritos.

Martha Veira Andrade, referente del Programa de Enfermedades No Transmisibles de la Secretaría de Salud, señaló que la prevención comienza con el reconocimiento y control de esos factores, pero también con la capacidad de identificar las señales de alarma y buscar atención sin demora.

Los síntomas de un ACV suelen aparecer de manera repentina. Entre las principales señales están la desviación de la boca o dificultad para sonreír simétricamente; pérdida de fuerza o sensibilidad en un brazo o una pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo; dificultad para hablar, pronunciar palabras o comprender; alteraciones súbitas de la visión, mareo intenso o pérdida del equilibrio y la coordinación.

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