
Municipios incomunicados, puentes destruidos, vías cerradas, acueductos afectados y alerta roja por crecientes súbitas mantienen en máxima alerta al departamento. Las autoridades advierten que, pese al inicio de El Niño, las precipitaciones seguirán presentándose durante las próximas semanas.
Boyacá atraviesa una de las jornadas más complejas de la actual temporada de lluvias. Mientras el Gobierno nacional y los organismos meteorológicos anuncian el inicio del fenómeno de El Niño, las precipitaciones no solo no han cesado, sino que se intensificaron durante las últimas horas, provocando una cadena de emergencias en distintas provincias del departamento.
Municipios incomunicados, puentes colapsados, deslizamientos, pérdida de banca, acueductos destruidos, crecientes súbitas y cierres de importantes corredores viales hacen parte del panorama que obligó a las autoridades departamentales y municipales a declarar alertas rojas y activar planes de contingencia.
Desde San Pablo de Borbur, el director de la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres de Boyacá (GRD), José Ubaldo Castro, entregó un primer balance de las afectaciones y confirmó el desplazamiento de equipos técnicos hacia los municipios de Güicán de la Sierra, Pisba, Paya, Labranzagrande y Santa María, donde se evaluarán los daños ocasionados por las lluvias y se definirá la ayuda que requerirán las comunidades.
Una de las situaciones más críticas se registra precisamente en Güicán de la Sierra. Las fuertes lluvias en la provincia de Gutiérrez provocaron crecientes extraordinarias que destruyeron varios puentes y dejaron incomunicado al municipio.
La Alcaldía declaró alerta roja ante el alto riesgo de nuevas crecientes súbitas y de arrastre de material sobre los principales cauces que atraviesan la jurisdicción.
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Las autoridades hicieron un llamado urgente a los habitantes de las zonas ribereñas para que eviten acercarse a los ríos, no intenten cruzar corrientes de agua y reporten cualquier emergencia a través de las líneas oficiales de atención.
El riesgo, advirtieron, es especialmente alto para las comunidades ubicadas aguas abajo, debido al incremento de las lluvias en la parte alta de la cuenca.
La emergencia se extendió rápidamente hacia otros municipios del norte del departamento. En Panqueba fue declarada alerta roja tras la creciente del río Nevado, que provocó la caída de un puente y la pérdida de banca en varios sectores.
La situación dejó incomunicadas a las comunidades de Panqueba, Guacamayas y El Espino.
Precisamente, la Alcaldía de El Espino ordenó la evacuación preventiva de las familias asentadas cerca del río Nevado y recomendó abandonar temporalmente las viviendas ubicadas sobre las laderas cercanas al cauce mientras disminuye el riesgo. La administración municipal insistió en que la prioridad es proteger la vida de los habitantes.
En Labranzagrande las lluvias han generado varias afectaciones simultáneas. Una creciente súbita dañó el puente peatonal del sector Guacha, en la vía hacia El Morro, obligando a su cierre total debido a la inestabilidad del terreno.
Bomberos y maquinaria de la Alcaldía trabajan en la evaluación de la estructura y en la atención de la emergencia. A ello se suman varios deslizamientos registrados sobre la vía Vado Hondo-Labranzagrande, especialmente en los sectores El Volador y Cafetal, donde el tránsito presenta serias dificultades.
Las autoridades también mantienen vigilancia permanente sobre el río Cuscaneba, cuyo caudal aumentó considerablemente durante las últimas horas.
La administración municipal hizo un llamado tanto a las familias de Chiscas como a las de Capitanejo, en Santander, para que se alejen de las riberas y extremen las medidas de prevención ante el riesgo de crecientes súbitas.
En la provincia de Márquez, el municipio de Tibaná enfrenta una de las afectaciones más graves.
Las lluvias destruyeron el acueducto urbano, dejando comprometido el suministro de agua potable. Además, cuatro veredas permanecen incomunicadas y también quedó aislado el Batallón de Alta Montaña ubicado en esa jurisdicción.
La movilidad en varias zonas del departamento también continúa afectada. Uno de los cierres más importantes corresponde a la vía Santa María-San Luis de Gaceno, en el sector Piedra Campana, donde el río Lengupá continúa por encima del nivel del puente, obligando a mantener el cierre preventivo mientras disminuye el caudal.
A esta emergencia se suma el cierre total de la Transversal del Cusiana, entre Boyacá y Casanare, debido a un deslizamiento registrado en el kilómetro 83 de la vía Sogamoso-Pajarito.
Las autoridades indicaron que las labores de remoción del material solo podrán comenzar cuando mejoren las condiciones climáticas.
En Zetaquira también se reportaron múltiples deslizamientos, caída de árboles y desprendimiento de rocas sobre la carretera hacia Tunja, especialmente en el sector de Emaús, donde los organismos de emergencia trabajan para restablecer completamente el paso.
Aunque en los últimos días se anunció oficialmente el comienzo del fenómeno de El Niño, expertos han explicado que este proceso no implica el cese inmediato de las lluvias.
Por el contrario, durante el periodo de transición aún pueden presentarse precipitaciones intensas e incluso eventos extremos, como los registrados en Boyacá durante las últimas horas.
Ante este panorama, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para evitar desplazamientos innecesarios por zonas de montaña, no cruzar ríos o quebradas durante las crecientes, mantenerse informados únicamente por canales oficiales y reportar cualquier situación de emergencia a los organismos de socorro.
Mientras avanzan las evaluaciones técnicas en los municipios afectados, la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo continúa consolidando el balance de daños, que podría incrementarse si las lluvias persisten durante los próximos días.











