El representante a la Cámara electo y el excongresista, ambos del Partido Alianza Verde, acompañaron al presidente electo durante su visita al Santuario de la Virgen de Chiquinquirá. La cercanía política abre interrogantes sobre la posición que asumirán frente al nuevo Gobierno y al debate interno que vive su colectividad.
La visita que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, realizó este jueves al Santuario de la Virgen de Chiquinquirá dejó, además de los actos religiosos y protocolarios, varias lecturas políticas.
Una de las más comentadas fue la presencia, muy cerca del nuevo mandatario, del representante a la Cámara electo por Boyacá Yamit Noé Hurtado y del excongresista Wílmer Castellanos, hoy precandidato a la Gobernación de Boyacá. Ambos pertenecen al Partido Alianza Verde, colectividad que atraviesa un intenso debate interno sobre la postura que asumirá frente al gobierno que comenzará el próximo 7 de agosto.
Todo indica que la mayoría de los sectores que respaldaron la candidatura presidencial de Iván Cepeda impulsarán que el Partido Verde se declare en oposición. Esa posición ha sido defendida públicamente por varios dirigentes de la colectividad, entre ellos el congresista boyacense Jaime Raúl Salamanca.
«Si a mí me preguntan qué debe hacer el Partido Verde, la respuesta es oposición al nuevo gobierno, preparar las regionales, fortalecer y acompañar a las juventudes y defender los logros que hemos ayudado a alcanzar en este gobierno: no fracking, sí a la educación superior pública, justicia social, etc.», escribió Salamanca en su cuenta de X.
En otro mensaje publicado tras las elecciones presidenciales, el congresista también sostuvo: «Si me preguntan qué debería hacer la izquierda, mi respuesta sería: reconocer el resultado, organizar la oposición y preparar las elecciones regionales».
Ese ambiente político podría generar tensiones internas para Hurtado si finalmente el Partido Verde decide declararse oficialmente en oposición.
No obstante, ello no significa que el congresista tenga prohibido respaldar iniciativas del nuevo Gobierno. La Ley de Bancadas establece que los congresistas deben acatar las decisiones adoptadas por su partido frente a proyectos específicos. Solo en caso de desconocer una decisión formal de bancada podrían enfrentar procesos disciplinarios internos.
Más allá de ese debate jurídico y político, lo cierto es que Hurtado parece tener más puntos de encuentro que de distancia con el gobierno de De la Espriella.

Aunque durante la campaña presidencial nunca anunció públicamente su respaldo al hoy presidente electo, tampoco fue uno de los dirigentes que se comprometieron con la candidatura de Iván Cepeda. De hecho, en la recta final de la segunda vuelta varios integrantes de su estructura política terminaron acompañando el proyecto de De la Espriella.
Algo similar ocurrió con Wílmer Castellanos, quien también evitó asumir una posición abierta durante la campaña, pero cuyos sectores políticos mantuvieron una relación mucho más cercana con el hoy mandatario electo que con el candidato del Pacto Histórico.
Por eso no sorprendió que ambos aparecieran entre los dirigentes que acompañaron a De la Espriella durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.
En el caso de Castellanos, además, existía una razón adicional para asistir al acto: durante su paso por el Congreso promovió la ley que declaró Fiesta Nacional la celebración de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, una iniciativa que fortaleció el reconocimiento institucional de la principal festividad religiosa del país.
La imagen de Hurtado y Castellanos junto al presidente electo también envía un mensaje político hacia Boyacá, donde ambos buscarán mantener protagonismo en los próximos años.
En el caso del representante a la Cámara, la cercanía con el nuevo Gobierno podría facilitar la gestión de proyectos para el departamento, aunque al mismo tiempo podría profundizar las diferencias con los sectores más cercanos a Jaime Raúl Salamanca dentro del Partido Verde.
Para Castellanos, que ya trabaja en la construcción de una eventual candidatura a la Gobernación de Boyacá, el escenario también plantea desafíos. Si el Partido Alianza Verde termina consolidándose como partido de oposición al Gobierno nacional, no será sencillo armonizar esa línea política con la evidente cercanía que hoy mantiene con el presidente electo.
La fotografía tomada en Chiquinquirá deja el mensaje de que más allá de las decisiones formales que adopte el Partido Verde en las próximas semanas, tanto Yamit Noé Hurtado como Wílmer Castellanos parecen haber iniciado un camino de acercamiento político con el nuevo ocupante de la Casa de Nariño.











