El presidente electo llegará a la capital mariana de Colombia para participar en la celebración de la renovación de la imagen y de la coronación de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá como Reina y Patrona de Colombia, la fecha más importante del calendario religioso del santuario.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, visitará este jueves la ciudad de Chiquinquirá para participar en las celebraciones religiosas en honor a la Virgen del Rosario, patrona de Colombia.
La visita se realiza a menos de un mes de su posesión presidencial, prevista para el 7 de agosto, y en medio del proceso de empalme con el gobierno saliente de Gustavo Petro, marcado por distintas controversias políticas.
Inicialmente, el viaje estaba programado para el último fin de semana de junio, pero debió aplazarse por razones de agenda.
Desde que ganó las elecciones, De la Espriella ha realizado peregrinaciones a varios santuarios católicos del país, entre ellos el del Señor de los Milagros de San Pedro, en Antioquia, y el Santuario de Las Lajas, en Nariño, como parte de las manifestaciones públicas de su fe.
Esos actos religiosos han llamado la atención debido al cambio espiritual que ha manifestado el mandatario electo. Durante años se declaró ateo y defendió una visión racionalista de la vida. En una entrevista, al ser consultado sobre si negaba la existencia de Dios, respondió: «Absolutamente; no creo en nada que la razón no pueda explicar». Cuando la periodista le preguntó entonces por qué se había casado por la Iglesia Católica, contestó: «Porque uno por amor hace estupideces y tonterías».
Sin embargo, durante la campaña presidencial sorprendió al conmoverse hasta las lágrimas frente a la imagen del Señor de los Milagros de Buga. Posteriormente explicó que su conversión fue consecuencia de una experiencia personal y espiritual ocurrida hace aproximadamente seis años, tras la muerte de una tía a quien describió como una mujer profundamente creyente.
En varias entrevistas afirmó que su acercamiento a la fe no obedeció a una decisión política, sino a un proceso personal. «Al final entendí que no era lo que yo quería, sino el tiempo de Dios», expresó. También aseguró que, tras estudiar la Biblia, llegó a la convicción de que «la inteligencia viene del hombre, pero la sabiduría viene de Dios».
Aunque ese cambio de creencias despertó cuestionamientos entre algunos de sus contradictores, De la Espriella ha insistido en que su conversión fue auténtica y anterior a su candidatura presidencial.
Precisamente en la jornada en la que la Iglesia Católica conmemora la renovación de la imagen sagrada y la coronación de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá como Reina y Patrona de Colombia, las autoridades confirmaron la presencia del presidente electo en la celebración.
Está previsto que a las 11:00 de la mañana participe en la misa campal que se celebrará en la Plaza de La Libertad y que será presidida por monseñor Ramón Alberto Rolón, obispo de la Diócesis de Chiquinquirá.
Por ahora no está prevista una agenda oficial con autoridades departamentales o municipales. El gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, continúa cumpliendo una agenda internacional en Europa y, según informó la Gobernación, no hay encuentros programados con la gobernadora encargada, Luisa Rodríguez.
En Tunja tampoco se anunció una reunión institucional, ya que la ciudad también se encuentra con una alcaldesa encargada debido al proceso electoral para elegir alcalde en los próximos días.
No obstante, antes de viajar al exterior, Amaya reiteró públicamente su disposición a trabajar con el nuevo Gobierno. «Como demócratas, debemos aceptar los resultados. El pueblo colombiano habló y, así haya sido por un estrecho margen, el presidente quedó definido. A mí, como gobernador, me corresponde hacer lo mismo que hice con Duque y con Petro: trabajar por Boyacá», manifestó.
El mandatario departamental también reconoció la derrota electoral del Partido Verde y envió un mensaje al presidente electo para que gobierne sin profundizar la polarización política.
«Ya las elecciones pasaron y no se puede seguir dividiendo un pueblo y un país porque la división deteriora la democracia. Siempre tendré la voluntad de relacionarme con la institucionalidad. Con el presidente Petro tampoco voté y, sin embargo, tuve una relación institucional para sacar adelante los proyectos de Boyacá», afirmó.











