
Luego del categórico triunfo del candidato Abelardo de la Espriella en Boyacá se propone que el Gobierno nacional considere la implementación de una estrategia integral de transición energética para el departamento, orientada a promover un verdadero crecimiento económico y un desarrollo sostenible.
Resulta fundamental que esta estrategia quede incorporada en el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, priorizando la recuperación y el fortalecimiento del sector minero-energético, actividad que históricamente ha sido uno de los principales motores del desarrollo económico de Boyacá y una fuente importante de empleo para miles de familias del departamento.
En el contexto internacional, Estados Unidos ha declarado al carbón como un recurso estratégico para su seguridad energética y su desarrollo económico. Durante la actual administración del presidente Donald Trump este mineral ha sido calificado como una fuente de energía ‘limpia y hermosa’, destacando su papel en la reactivación industrial, la generación de empleo y el fortalecimiento de la independencia energética del país.
Como lo expresó Michael Froman, asesor del presidente Barack Obama: “La seguridad energética, la economía, el medio ambiente y la seguridad nacional están todos interconectados, y debemos analizarlos desde una perspectiva integral”.
En Colombia, las energías eólica y solar deben consolidarse como un complemento de la actual matriz energética, la cual es mayoritariamente limpia gracias a que cerca del 70 % de la generación eléctrica proviene de fuentes hidráulicas. Sin embargo, mientras no se disponga de tecnologías que garanticen la firmeza y confiabilidad del sistema eléctrico, continuará siendo necesario el aporte de fuentes convencionales como el carbón, el petróleo y el gas natural.
El verdadero desafío no radica en el carbón como recurso energético, sino en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso colombiano, estas representan una participación reducida frente al total mundial y se concentran principalmente en actividades relacionadas con el cambio en el uso del suelo, la deforestación, la agricultura y la ganadería.
Luego de revisar diversas explotaciones carboníferas ubicadas en los municipios de Paipa, Tasco, Motavita, Sogamoso y Corrales, se identificó que la principal dificultad que enfrenta el sector es la disminución de la rentabilidad de la actividad minera. Entre las causas más relevantes se encuentran los altos costos de la energía eléctrica, que representan aproximadamente el 30 % de los costos operativos de las empresas, así como la necesidad de diversificar las alternativas de abastecimiento energético para los procesos de extracción y beneficio del carbón.
Con base en este diagnóstico, se plantean las siguientes propuestas para mejorar la eficiencia energética y fortalecer la competitividad del sector minero de Boyacá:
1. Realizar auditorías energéticas en las minas de carbón, que incluyan:
a. Análisis de la facturación del servicio de energía.
b. Evaluación de alternativas para la compra de energía a menores costos dentro del mercado eléctrico.
c. Verificación del cumplimiento del Decreto 2860 de 2013, relacionado con la exoneración de la contribución especial.
d. Evaluación del potencial para la implementación de proyectos de generación de energía solar, eólica e hidráulica.
2. Incluir el carbón térmico como mineral estratégico para el país.
Se propone incluir el carbón térmico dentro de la categoría de mineral estratégico para Colombia, debido a que constituye un recurso fundamental para garantizar la firmeza y la confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional. Asimismo, representa una importante fuente de regalías e ingresos fiscales para los principales departamentos productores, entre ellos Boyacá, Cundinamarca, Cesar, Norte de Santander y La Guajira.
En este sentido, se solicita revisar la Resolución 1006 del 30 de noviembre de 2023, expedida por la Agencia Nacional de Minería, mediante la cual el carbón térmico fue excluido de dicha categoría. Consideramos que esta decisión desconoce el papel estratégico que este recurso desempeña en la seguridad energética del país y en el desarrollo económico de las regiones productoras.
3. Creación de una empresa de economía mixta para la comercialización del carbón de Boyacá.
Se propone que la Gobernación de Boyacá, en articulación con el sector siderúrgico y energético del departamento, especialmente Gensa y la EBSA, promueva la creación de una empresa de economía mixta encargada de la compra, comercialización y promoción del carbón producido en Boyacá.
Esta empresa tendría como objetivos fortalecer la cadena productiva del carbón, brindar asistencia técnica y capacitación a los pequeños productores y mineros artesanales, facilitar procesos de formalización minera, impulsar el mejoramiento de la calidad del mineral y abrir nuevos mercados nacionales e internacionales que incrementen la competitividad del sector.
4. Reactivación del Proyecto Paipa V. Se propone reactivar el Proyecto Paipa V, iniciativa que Gensa estructuró y desarrolló hasta alcanzar la etapa de factibilidad comercial en el año 2019.
En los próximos meses, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) tiene previsto adelantar una nueva subasta de energía para garantizar la expansión de la oferta eléctrica nacional y prevenir un posible déficit de energía firme, derivado del crecimiento sostenido de la demanda.
En este escenario, sería de gran importancia que Gensa participara con el Proyecto Paipa V. En su etapa de estructuración, el proyecto contemplaba una inversión aproximada de 280 millones de dólares y una capacidad de generación cercana a los 150 MW.
Durante su construcción se estimaba la generación de aproximadamente 400 empleos diarios y, una vez iniciada la operación comercial, cerca de 700 trabajadores permanentes, de los cuales alrededor de 140 corresponderían a empleos directos. Actualmente, Gensa cuenta con aproximadamente 180 empleados; con la entrada en operación de esta nueva unidad de generación, la planta alcanzaría cerca de 260 empleos directos, estimándose que el 96 % de ellos serían ocupados por habitantes de Boyacá, especialmente de los municipios de Paipa, Duitama, Sogamoso y Tunja.
A estos empleos directos se sumarían miles de puestos de trabajo asociados a la extracción, transporte y comercialización del carbón. Se estima que el proyecto demandaría cerca de 900.000 toneladas de carbón al año, lo que permitiría generar aproximadamente 4.000 empleos adicionales en la actividad minera y dinamizar significativamente la economía regional.
El diseño original del proyecto contemplaba el uso de carbón de mayor granulometría y la incorporación de caliza para reducir las emisiones atmosféricas. Asimismo, demandaría alrededor de 460.000 toneladas anuales de carbón y cerca de 60.000 toneladas de caliza, además de incorporar modernos sistemas de control ambiental, como precipitadores electrostáticos para el manejo de cenizas y material particulado. Incluso se proyectaba el aprovechamiento comercial de las cenizas como materia prima para la industria cementera.
La puesta en marcha del Proyecto Paipa V permitiría reactivar de manera inmediata el sector carbonero de Boyacá, fortalecer la seguridad energética nacional y aportar mayor firmeza y confiabilidad al Sistema Interconectado Nacional mediante una central termoeléctrica moderna, con estándares ambientales superiores a los de generaciones anteriores. Cabe resaltar que Paipa IV es actualmente una de las plantas termoeléctricas con mejor desempeño ambiental del país, gracias a las inversiones realizadas en tecnologías de control de emisiones.
La creciente participación de las energías solar y eólica constituye un avance importante para la diversificación de la matriz energética. No obstante, debido a su naturaleza intermitente, estas tecnologías requieren el respaldo de fuentes de generación capaces de suministrar energía firme cuando las condiciones climáticas limitan su producción.
Actualmente, cerca del 70 % de la generación eléctrica de Colombia proviene de fuentes hidráulicas, lo que convierte al sistema eléctrico colombiano en uno de los más limpios del mundo. Sin embargo, durante los períodos de sequía ocasionados por el fenómeno de El Niño, las plantas termoeléctricas han sido determinantes para evitar racionamientos de energía y garantizar la continuidad del servicio.
Por otra parte, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al sector carbonífero colombiano representan una fracción muy reducida frente a las emisiones globales. En el país, las principales fuentes de emisiones se concentran en el cambio del uso del suelo, la deforestación, la agricultura y la ganadería, sectores sobre los cuales deben concentrarse los mayores esfuerzos de mitigación.
Colombia posee una de las mayores reservas de carbón de América del Sur. Por ello, resulta estratégico aprovechar este recurso de manera responsable y sostenible, generando regalías, empleo, inversión, seguridad energética y mayores ingresos tributarios para la Nación y las regiones productoras.
Como referencia internacional, durante 2024 China aprobó 66,7 GW de nueva capacidad de generación eléctrica a carbón e inició la construcción de 94,5 GW adicionales, la cifra más alta desde 2015. Asimismo, reanudó la construcción de 3,3 GW de proyectos que se encontraban suspendidos. Estos datos evidencian que este país continúa considerando el carbón como un componente esencial para garantizar su seguridad energética y respaldar su desarrollo industrial.
De igual manera, según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda de carbón en China aumentó un 1 % durante 2024, alcanzando un récord cercano a 4.900 millones de toneladas.
Proyecto de planta de gasificación de carbón y producción de fertilizantes
Se propone impulsar en Boyacá un proyecto piloto para el desarrollo de una planta de gasificación de carbón destinada a la producción de gas natural sintético (SNG), urea como fertilizante nitrogenado, metanol como materia prima para la industria petroquímica y al aprovechamiento integral del dióxido de carbono (CO₂) capturado durante el proceso industrial.
El CO₂ recuperado podría convertirse en un insumo para diversos sectores productivos, entre ellos la industria pesquera, la cadena de frío y los procesos de recuperación mejorada de petróleo, promoviendo así un modelo de economía circular y de aprovechamiento eficiente de los recursos.
Colombia cuenta con más de 4.500 millones de toneladas de reservas probadas y medidas de carbón térmico. En consecuencia, el reto consiste en transformar este recurso dentro del territorio nacional, generando mayor valor agregado, desarrollo industrial, empleo calificado y crecimiento económico para las regiones productoras.
Durante el año anterior, la empresa Neo Energy presentó esta iniciativa al Ministerio de Minas y Energía. Se considera prioritario retomar y fortalecer este proyecto durante la nueva administración, con el propósito de avanzar en su estructuración definitiva y contribuir a solucionar el déficit de gas natural que enfrenta actualmente el país, así como reducir la dependencia de las importaciones de fertilizantes nitrogenados para el sector agropecuario.
Por sus importantes reservas de carbón y su tradición minera, Boyacá reúne condiciones excepcionales para convertirse en el departamento piloto para el desarrollo de esta tecnología.
Proyecto de geotermia en Paipa
Finalmente, se propone que Gensa, en coordinación con el Ministerio de Minas y Energía, adelante un proyecto de generación eléctrica mediante energía geotérmica en el municipio de Paipa.
Esta iniciativa aprovecharía el potencial geotérmico de la región, caracterizado por la presencia de aguas termales, un sistema hidrotermal activo y evidencias geológicas de actividad volcánica pasada que proporcionan las condiciones necesarias para el aprovechamiento del calor interno de la Tierra.
El sistema geotérmico de Paipa se ubica en la cordillera Oriental y abarca aproximadamente 110 km² , constituyéndose en uno de los recursos geotérmicos con mayor potencial identificado en Colombia. Su desarrollo contribuiría a diversificar la matriz energética nacional mediante una fuente renovable, continua y de bajas emisiones, fortaleciendo la seguridad energética del país y consolidando a Boyacá como un referente nacional en la transición energética.












