El Valle de Tenza lanza un S.O.S. por el colapso de la Alterna al Llano


Las fuertes lluvias provocaron un gigantesco deslizamiento que destruyó cerca de 80 metros de la Transversal del Sisga entre Santa María y San Luis de Gaceno. Mientras la comunidad trabaja para habilitar una ruta alterna, la movilidad continúa gravemente afectada en el oriente de Boyacá y los Llanos Orientales.

La carretera Alterna al Llano, conocida como Transversal del Sisga, permanece cerrada de manera total e indefinida tras un deslizamiento de grandes proporciones registrado en el sector Marrano Loco, entre los municipios de Santa María y San Luis de Gaceno.

La emergencia, ocasionada por las intensas lluvias que se han presentado durante las últimas semanas, destruyó cerca de 80 metros de la calzada y arrasó parte de la infraestructura vial, dejando incomunicado uno de los corredores más importantes para la conexión entre Boyacá y los Llanos Orientales.

El derrumbe ocurrió en una zona históricamente afectada por problemas geológicos y de inestabilidad del terreno. Las lluvias continúan dificultando las labores de recuperación y han impedido que las autoridades establezcan una fecha para la reapertura de la vía.

William Eusebio Correa, habitante de Santa María y uno de los líderes comunitarios que participa en los trabajos de emergencia, explicó que los esfuerzos se concentran en la habilitación de una ruta alterna por el Alto de Calichana, atravesando las veredas Hoya Grande y La Hacienda, para conectar con el sector de Aguas Calientes, en jurisdicción de San Luis de Gaceno.
Sin embargo, la solución es parcial. La vía corresponde a una trocha que solo permite el tránsito de motocicletas y vehículos livianos.

“Es una vía nueva, pero es trocha”, señaló Correa, quien destacó que gran parte de los trabajos han sido impulsados por la propia comunidad, con apoyo de algunos sectores privados y de la administración municipal.

Los habitantes consideran que se requiere una intervención más decidida del concesionario Transversal del Sisga, de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y de la Gobernación de Boyacá, debido a la importancia estratégica de este corredor para el transporte de pasajeros, alimentos, combustibles y mercancías entre el centro del país y los Llanos.

La ANI informó que mantiene personal técnico, maquinaria especializada y labores permanentes de remoción de material. Hasta el momento se han retirado cerca de 1.000 metros cúbicos de tierra y roca, aunque las condiciones climáticas continúan representando un riesgo para los trabajadores y para los usuarios de la vía.

El cierre afecta no solo a los municipios del Valle de Tenza, sino también a departamentos como Casanare, Meta, Arauca y Cundinamarca, que dependen de este corredor para buena parte de su actividad económica y comercial.

La comunidad advierte que, si las lluvias persisten y no se ejecutan obras de mayor alcance para estabilizar la montaña, la emergencia podría prolongarse durante varias semanas e incluso meses.

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