La CAR reportó que 35 municipios de su jurisdicción en Cundinamarca y Boyacá presentan algún grado de desabastecimiento por la falta de lluvias, las altas temperaturas y la disminución de los caudales. Buenavista, Caldas, San Miguel de Sema y Saboyá aparecen entre los municipios boyacenses afectados. Dos poblaciones de Cundinamarca ya declararon calamidad pública y en otras hay alerta roja, racionamientos y suministro mediante carrotanques. El panorama preocupa porque El Niño todavía podría fortalecerse durante los próximos meses.
El fenómeno de El Niño ya comienza a pasar factura en el abastecimiento de agua y cuatro municipios de Boyacá aparecen entre los 35 de la jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, que presentan algún grado de afectación.
La falta de lluvias, las altas temperaturas y la disminución de los caudales comienzan a generar dificultades para garantizar el suministro y la situación podría complicarse durante los próximos meses. La CAR informó que el 33 % de su territorio presenta actualmente algún grado de desabastecimiento.
En Boyacá, la situación afecta a municipios que hacen parte de la jurisdicción de esa Corporación. La CAR tiene competencia en Chiquinquirá, Saboyá, San Miguel de Sema, Caldas, Buenavista y Ráquira.
De acuerdo con el reporte, Buenavista aparece en alerta naranja y presenta cortes parciales de agua. Caldas, San Miguel de Sema y Saboyá también registran dificultades relacionadas con el abastecimiento.
La situación más complicada, sin embargo, se presenta por ahora en Cundinamarca. Puerto Salgar y Viotá ya declararon calamidad pública, mientras Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio se encuentran en alerta roja porque sus empresas de servicios públicos tienen dificultades para sostener la demanda.
En alerta naranja están Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay y Fúquene, además de Buenavista, en Boyacá. En estos municipios ya se presentan cortes parciales del servicio.
También hay alerta amarilla en Anapoima, La Mesa, Anolaima, San Antonio del Tequendama, La Palma, Paime, Arbeláez, Granada, Venecia, Cabrera, Pandi, Tibacuy y Silvania.
En Bituima, San Juan de Rioseco, Pulí y Beltrán las dificultades para garantizar agua para consumo humano han obligado a utilizar carrotanques para atender algunas comunidades rurales.
Chaguaní, por su parte, adoptó racionamiento en el casco urbano para tratar de evitar un mayor deterioro de sus fuentes abastecedoras.
El panorama llevó a la CAR a activar su Comité Hidrológico para analizar las medidas que deberán adoptarse si continúa aumentando el número de municipios con problemas.
“Ante la intensificación de los efectos del fenómeno de El Niño, 35 municipios de Cundinamarca y Boyacá se encuentran en algún grado de desabastecimiento hídrico asociado a las escasas lluvias, a las altas temperaturas y la disminución de caudales”, señaló el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros.
Las alertas van desde amarilla hasta roja y ya hay alcaldes que han tenido que acudir a declaratorias de calamidad pública, racionamientos graduales y controlados y suministro mediante carrotanques.
Pero hay otro problema que comienza a preocupar a las autoridades: las captaciones ilegales. Cuando disminuyen los caudales aumenta también la presión sobre ríos, quebradas, nacimientos y otras fuentes utilizadas para consumo humano, actividades agrícolas y producción.
La CAR anunció que intensificará los operativos para detectar y cerrar captaciones ilegales y riegos no autorizados.
“El agua es para la gente. Estamos desplegando operativos inmediatos para sellar captaciones ilegales y frenar riegos no autorizados”, afirmó Ballesteros.
Según la Corporación, solamente durante 2026 se han iniciado más de 300 procesos sancionatorios relacionados con afectaciones al recurso hídrico.
Entre las conductas investigadas aparecen captaciones sin concesión, alteración y desviación de cauces, vertimientos ilegales, ocupación de rondas, exploración de pozos profundos sin autorización e incumplimientos de los Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos.
“La sequía no da tregua. Frente al desvío indebido de agua habrá sanciones contundentes. Superar esta emergencia exige disciplina operativa de los alcaldes, las empresas de servicios y sensatez de cada ciudadano en su casa”, advirtió el director de la CAR.
La preocupación aumenta porque el fenómeno de El Niño todavía tendría varios meses por delante.
Los pronósticos climáticos indican que podría continuar fortaleciéndose durante el último trimestre de este año y comienzos de 2027, lo que significa menos lluvias, mayores temperaturas y una reducción adicional de los caudales.
La CAR incluso advierte sobre escenarios de sequía prolongada que podrían extenderse durante 2027.
Por eso, lo que está ocurriendo actualmente en estos 35 municipios podría ser apenas una primera señal de una temporada mucho más complicada.
Desde mayo pasado la Corporación había pedido a los alcaldes de los 104 municipios de su jurisdicción activar sus Consejos Municipales de Gestión del Riesgo y prepararse para los efectos de El Niño.











