‘Cuchillo por debajo de la ruana’: la pelea de César Pachón que destapó la guerra por el Pacto Histórico en Boyacá

Foto | Hisrael Garzonroa / EL DIARIO

La controversia por la declaratoria del sábado 8 de agosto como día hábil en la Agencia de Desarrollo Rural enfrentó a Pachón con el nuevo ministro de Agricultura, Indalecio Dangond. La pelea rápidamente escaló: Gustavo Bolívar se sumó a los cuestionamientos, el diputado Héctor Mateo Centeno calificó a Pachón de “vergüenza para Boyacá” y el representante José Luis Bohórquez terminó protagonizando un duro cruce con el dirigente campesino. Detrás de la disputa aparecen las tensiones por el liderazgo del Pacto Histórico y las elecciones de 2027.

Lo que comenzó como una controversia administrativa en Bogotá terminó convirtiéndose en una pelea política de alto voltaje en Boyacá.

La decisión de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) de declarar hábil el sábado 8 de agosto, apenas un día después de la llegada del nuevo Gobierno, puso sobre la mesa una discusión por actuaciones contractuales que, según las denuncias conocidas durante el fin de semana, alcanzarían cerca de $290.000 millones. Pero en Boyacá la historia tomó otro camino.

Aquí la discusión dejó rápidamente de ser solamente por una resolución, unos contratos y el cambio de Gobierno. Se convirtió en una oportunidad para que viejos aliados y nuevos adversarios de César Pachón sacaran a relucir cuentas políticas pendientes.

Todo comenzó cuando el nuevo ministro de Agricultura, Indalecio Dangond Baquero, cuestionó que la ADR hubiera declarado hábil el sábado 8 de agosto y puso la lupa sobre actuaciones contractuales de millonarios valores.

Pachón, quien reconoció haber firmado la resolución que habilitó la jornada, salió rápidamente a responder. Negó haber firmado los contratos a los que hacía referencia el ministro y le lanzó un desafío directo: “Muéstreme un solo contrato de los que usted dice que yo firmé el día de ayer.”

El dirigente explicó que durante el tiempo que estuvo al frente de la ADR se declararon otros días hábiles con el propósito de garantizar la continuidad de los procesos de la entidad en riego, mercadeo y proyectos productivos. Para Pachón, por tanto, no había nada irregular en trabajar el sábado y acusó al nuevo ministro de estar creyendo “chismes”, de decirle mentiras al país y de hacer acusaciones injuriosas y calumniosas.

Pero la respuesta no se quedó en la defensa administrativa. Pachón aprovechó para marcar territorio político. Defendió la reforma agraria del Gobierno Petro, reivindicó sus resultados y cuestionó lo que, según él, será la política del nuevo Gobierno para el campo. “Yo sí creo en la paz. Yo sí creo en la reforma agraria”, dijo.

Y hasta invitó al Ministro a recorrer el campo con él para mostrarle proyectos que, según su versión, permitieron que antiguos cultivadores de coca pasaran a producir cacao y café y mejoraran sus ingresos.

El primer golpe contra Pachón desde las filas del propio Pacto Histórico llegó de Gustavo Bolívar, quien cuestionó la actuación y dijo que este tipo de hechos le producían vergüenza dentro del sector progresista.

Pachón no se quedó callado, le pidió retractarse por respaldar al nuevo Ministro y le recordó algo que, en política, pesa tanto como una acusación: “No se le dispara a un compañero por la espalda, señor Bolívar”.

Igualmente preguntó cómo era posible que dirigentes del Pacto Histórico estuvieran defendiendo a ministros recién nombrados por el Gobierno que acababa de llegar y volvió a sacar a relucir la derrota presidencial. “Compañeros del Pacto defendiendo a ministros recién nombrados… Y uno se preguntaba por qué se perdió la elección más fácil de la historia”.

En otras palabras: Pachón no solamente estaba defendiendo su gestión. Estaba reclamando lealtad política.

Y entonces la pelea aterrizó en Boyacá. El diputado Héctor Mateo Centeno, cercano políticamente al Partido Verde, al gobernador, Carlos Amaya y al representante José Luis Bohórquez, se fue lanza en ristre contra Pachón.

Centeno lanzó una de las frases más duras de toda la controversia: “César Pachón es una vergüenza para Boyacá y para cualquier proyecto político alternativo”.

Igualmente cuestionó que Pachón hubiera declarado hábil el sábado 8 de agosto y afirmó que, según las denuncias que circulaban, en pocas horas se habrían contratado alrededor de $260.000 millones. Pero tampoco se quedó en la discusión sobre la ADR.

Miró hacia 2027. Advirtió a los boyacenses que Pachón podría aparecer el próximo año “disfrazado de campesino” para intentar engañarlos nuevamente y seguir aumentando sus bolsillos. Una acusación durísima que convirtió una controversia contractual en una pelea abierta por el futuro político de Pachón.

Después entró el representante a la Cámara José Luis Bohórquez, quien decidió no concentrarse solamente en los contratos o en la declaratoria del sábado. Fue directamente al terreno de las lealtades políticas.

“No, perdimos por desleales como usted y su gente”, le respondió a Pachón. Bohórquez señaló que quien había sido secretario de Pachón en la ADR estaba apoyando al ‘Tigre’, Abelardo de la Espriella. Y disparó: “Progresistas de día: para tener puestos y contratos. Traidores de noche: para acomodarse en el tablero”. Después lo acusó de ser “traidor de los campesinos y ahora del pueblo”.

Pachón contestó a su manera, con una frase que rápidamente se convirtió en parte de la pelea:

“Está el pastorcito mentiroso y el sombrerito mentiroso”. Pero Bohórquez no había terminado. Le sugirió a quienes quisieran defenderlo que lo hicieran desde su nuevo partido, el Liberal, y lanzó una pregunta cargada de veneno político: además de traidor al Pacto Histórico, ¿había salido “creativo” con los recursos?

Y luego dejó una advertencia: “Me dicen personas de la ADR que esto no es nada a lo que falta por salir a la luz.”
Más tarde volvió a la carga y le dijo a Pachón que, aunque él fuera un mentiroso, las acusaciones de deslealtad no se le quitaban “ni bañándose”. Ya aquello no tenía nada de debate administrativo. Era pelea política.

A estas alturas, el sábado 8 de agosto ya parecía ser lo de menos. La resolución fue la chispa.

Lo que ardió después fue otra cosa: el poder dentro del Pacto Histórico en Boyacá.

Pachón quedó en medio de tres frentes. Por un lado, el nuevo Gobierno, que puso la lupa sobre las actuaciones de la ADR. Por otro, dirigentes nacionales del Pacto Histórico como Gustavo Bolívar, que cuestionaron su actuación. Y finalmente, dirigentes boyacenses como Centeno y Bohórquez, que aprovecharon el episodio para llevar la discusión a las lealtades, las traiciones y el futuro electoral. Y ahí aparece el dato que explica buena parte de la intensidad de la pelea: 2027.

El nombre de César Pachón aparece desde ya en las conversaciones sobre la próxima disputa por la Gobernación de Boyacá. No hay una candidatura formal en esta historia, pero su eventual aspiración cambiaría el tablero de la izquierda boyacense.

Pachón tiene una marca política construida durante años alrededor del campesinado, la reforma agraria y el discurso de cambio. Sus adversarios saben que, si decide lanzarse, tendrá que enfrentarse no solamente con los sectores tradicionales, sino también con quienes hoy disputan el liderazgo del espacio alternativo.

Por eso lo que está ocurriendo puede leerse también como una batalla preventiva. A Pachón le están cobrando el pasado, pero algunos ya están pensando en el futuro. Y el futuro es 2027.

Pachón intenta salir de la tormenta reivindicando su gestión en la ADR y defendiendo la reforma agraria.

Sus contradictores intentan instalar otra imagen: la de un dirigente que habría perdido la confianza de sus antiguos aliados, que habría actuado de manera desleal y que debe responder por lo ocurrido durante sus últimos días al frente de la Agencia.

La verdad sobre los contratos en la ADR tendrá que establecerse con documentos. La pelea política, en cambio, ya está a la vista.

Si algo dejó claro esta controversia es que en el Pacto Histórico de Boyacá no todos están peleando por lo mismo. Unos defienden el legado del Gobierno Petro; otros quieren tomar distancia, unos reclaman lealtad y otros hablan de traición. Y varios ya están mirando hacia las elecciones de 2027.

Puede que todavía no haya candidato, campaña ni tarima pero la pelea ya comenzó…

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