El sector político del gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya, no logró sacar adelante la candidatura de José Salamanca al Consejo Nacional Electoral (CNE), pero tampoco terminó derrotado del todo: en la recta final de la elección sus votos se sumaron a la candidatura de Gersel Luis Pérez, de Cambio Radical, quien finalmente consiguió una de las nueve sillas del organismo electoral.
La elección, realizada este martes 25 de agosto por el Congreso en pleno, dejó tres planchas. La primera, integrada por Centro Democrático, MIRA, Liberal, Conservador y La U, obtuvo 169 votos y consiguió seis magistrados; la segunda, conformada por Pacto Histórico, AICO y En Marcha, obtuvo 77 votos y alcanzó dos puestos. La tercera, presentada por Cambio Radical con Gersel Pérez como único candidato, obtuvo 28 votos, exactamente la cifra repartidora que permitió su elección.
La jugada de Amaya tuvo como punto de partida el respaldo a José Salamanca, pero durante la jornada se hizo evidente que esa candidatura no tenía los votos suficientes para obtener una silla. El sector del gobernador terminó entonces respaldando a Gersel Pérez, en una decisión que además marcó distancia frente al sector de la Alianza Verde cercano a Ariel Ávila y a quienes impulsaban al exministro Guillermo Rivera, de En Marcha.
El propio representante Jaime Raúl Salamanca, cercano políticamente a Amaya, reconoció el resultado: “Hubiésemos querido tener magistrado propio pero no se pudo. En coalición lo logramos”. La frase resume buena parte de la paradoja de la jornada para los verdes de Boyacá: no consiguieron que uno de los suyos llegara al CNE, pero sí contribuyeron a que hubiera un magistrado cercano a sus intereses políticos.
Los nueve nuevos magistrados del CNE para el periodo 2026-2030 son Nubia Estela Martínez, Silvio Carrasquilla, Juan Carlos Wills, Juan Felipe Lemos, José Antonio Parra, Plinio Alarcón, Cielo Rusinque, Ana Jimena Bautista y Gersel Luis Pérez.
El nuevo CNE tendrá especial importancia por sus competencias sobre los partidos y movimientos políticos, la financiación de campañas, la vigilancia de la actividad electoral y decisiones relacionadas con la personería jurídica de las colectividades. La composición quedó marcada por una mayoría de siete magistrados de sectores de centroderecha y dos del Pacto Histórico.
Así que, en términos políticos, la pregunta que deja la elección es otra: ¿perdió Amaya al no elegir magistrado propio o ganó influencia al convertirse en uno de los sectores que terminó inclinando la balanza hacia Gersel Pérez?










