En el perímetro urbano, algunos vehículos han tenido dificultades para atravesar los cruces por la altura de los rieles. En la zona rural, habitantes de Corinto y Romita cuestionan la duración y la calidad de los trabajos.
Al igual que en Duitama, las obras de rehabilitación de la línea férrea que atraviesa Paipa han generado inquietudes entre habitantes del municipio. Los principales reparos están relacionados con las condiciones en que están quedando algunos cruces vehiculares y peatonales, así como con la calidad y duración de los trabajos en sectores rurales.
El tramo ferroviario que atraviesa Paipa y Duitama hace parte del corredor Bogotá–Belencito, que se extiende hasta Sogamoso y Belencito y conecta diferentes municipios de Boyacá.
La intervención principal corresponde al contrato PAF-ANI-FERREO-O-070-2024, cuyo objeto comprende el diagnóstico, los estudios, diseños y la rehabilitación y/o mejoramiento de la vía férrea para su modernización y el aumento de su capacidad operativa. El contrato tiene un valor aproximado de $159.211 millones y está a cargo del Consorcio Ferreobelen C&E.
En Paipa, una de las situaciones que más preocupa a algunos conductores se presenta en los cruces de la línea férrea dentro del perímetro urbano. La altura que han adquirido algunos rieles y la forma en que quedaron los accesos ha dificultado el paso normal de determinados vehículos. Incluso se han presentado casos en los que automotores han quedado atrapados al intentar atravesar la vía y han tenido que ser levantados para poder superar el cruce.
Más allá de las dificultades para circular, la comunidad advierte sobre el riesgo que puede representar esta situación. Un vehículo que quede inmovilizado sobre la línea férrea podría generar una situación de peligro ante el eventual paso de un tren.
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Los cuestionamientos también están relacionados con los diferentes cruces vehiculares y peatonales que atraviesan la línea férrea y que son utilizados diariamente por los habitantes. Algunos residentes consideran que estos puntos deberían recibir una atención especial durante la ejecución de las obras, de manera que las intervenciones no terminen generando nuevas dificultades de movilidad o seguridad.
La preocupación se extiende a la calidad de los trabajos. En las veredas Corinto y Romita, habitantes de estos sectores han expresado reparos frente a las obras que se vienen ejecutando y señalan que los trabajos llevan varios meses sin que, a su juicio, los resultados correspondan a las condiciones esperadas.
Los residentes cuestionan, entre otros aspectos, la terminación de algunas intersecciones y la forma en que se están realizando determinados trazados. También señalan que, pese a la presencia permanente de personal del contratista, entre ellos capataces, inspectores y otros funcionarios encargados de supervisar los trabajos, persisten problemas que deberían ser revisados antes de la entrega de las obras.
Estos señalamientos, por ahora, corresponden a observaciones de habitantes de la zona y deberán ser contrastados con el contratista y las entidades encargadas de la supervisión del proyecto.
El contrato PAF-ANI-FERREO-O-070-2024 contempla precisamente la rehabilitación y/o mejoramiento de la infraestructura ferroviaria del corredor. Por ello, además de las condiciones de la vía férrea, las obras deben garantizar que los cruces que hacen parte de su entorno queden en condiciones adecuadas para el tránsito de vehículos y peatones.
La intervención que actualmente se adelanta hace parte de un proceso diferente al nuevo contrato adjudicado por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) en julio de 2026 para el mantenimiento y funcionamiento del corredor Bogotá–Belencito.
Ese nuevo contrato fue adjudicado al Consorcio MIA C&E por $284.436 millones y contempla actividades de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, conservación de la vía, obras de drenaje y obras civiles, atención de estructuras y puentes, pasos a nivel, señalización y comunicaciones, vigilancia y control del tráfico, operación del corredor y gestión ambiental y social, entre otras.
El Consorcio MIA C&E está integrado por Martín Casillas SLU Sucursal Colombia (40 %), ASCH Infraestructuras S.A.S. (30 %), Ingecon S.A. (10 %), ASCH Infraestructuras y Servicios Sucursal Colombia (10 %) y Servicios Arcom S.A. (10 %).
La diferencia entre ambos procesos es importante: Ferreobelen C&E está relacionado con el contrato de rehabilitación y mejoramiento de la vía férrea, mientras que MIA C&E asumirá el nuevo contrato de mantenimiento, operación y conservación del corredor.
Mientras avanzan las obras, los habitantes de Paipa piden que se revisen las condiciones de los cruces y la calidad de los trabajos antes de su recibo definitivo. La expectativa es que la modernización de la línea férrea no termine trasladando los problemas a las vías utilizadas diariamente por la comunidad.
La calidad de las obras, pero también la forma en que estas se integran con los pasos vehiculares y peatonales, será determinante para establecer si la intervención realmente mejora las condiciones del corredor para quienes viven y transitan por estos sectores.










